Musulmanes de Manchester temen represalias tras ataque

En una abandonada calle secundaria del Barrio Norte de Manchester, Inglaterra, a menos de 1.6 kilómetros del estadio donde una bomba mató a 22 personas el lunes pasado, se encuentra la Fundación para la Juventud Musulmana (MYF, por sus siglas en inglés), una mezquita y centro comunitario local que realiza programas para jóvenes.

Clavado con chinchetas en un tablero de anuncios del vestíbulo se encuentra un sencillo mensaje de tres párrafos en el que se da la bienvenida a todos para orar y asistir a las actividades del centro. Más abajo, se incluye un mensaje adicional: “No toleramos ningún tipo de extremismo o ideologías extremistas en este centro”. Y más adelante, en tinta roja: “Instamos a todos a respetar las leyes islámicas y del Reino Unido”.

Ese mensaje se ha vuelto aún más pertinente desde la noche del lunes, cuando un bombardero suicida detonó un artefacto explosivo improvisado al final de un concierto de Ariana Grande, provocando el caos entre los cerca de 20,000 fanáticos que huían del estadio.

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El martes, el grupo militarista Estado Islámico (ISIS) declaró que “un soldado del Khilafah [califato]” era el responsable del ataque. El atacante, que murió al detonar el artefacto, ha sido identificado extraoficialmente como Salman Abedi, de 23 años, aunque la policía no ha respondido a la solicitud de confirmación realizada porNewsweek.

Muchos de los cerca de 250,000 musulmanes de la ciudad temen las aparentemente inevitables represalias contra su comunidad. Mohamed Abdul Malek, imán y fideicomisario de la MYF, señala que el período posterior a dichos ataques es un momento caracterizado por el miedo. “Pienso, de acuerdo con experiencias anteriores, que el temor está aquí en nuestra [comunidad], especialmente entre las mujeres”, afirma Malek, de 61 años, moviéndose intranquilamente en su sillón de cuero, situado en una de las salas del fondo de las oficinas de la MYF.

“Pero hago oración y les digo a todos aquellos que deseen vengarse de los musulmanes que nosotros, los musulmanes, también somos víctimas de este acto. Había jóvenes musulmanes en el concierto. Algunos de los conductores de taxi que ayudaron a llevar a los chicos a sus casas probablemente eran musulmanes. Las personas del centro de la ciudad son musulmanas. Somos parte de esta comunidad, y lo que hiere a la comunidad nos hiere a nosotros”, añade.

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Esa comunidad ahora está de luto. Gran parte de la ciudad permaneció cerrada la mañana del martes. Una amplia porción del centro de la ciudad se encontraba acordonada por la policía, mientras que esta última evacuó el centro comercial Arndale y lo mantuvo cerrado por varias horas tras recibir informes de que la policía había encontrado un paquete sospechoso en el patio de alimentos del centro comercial. (Aparentemente, este incidente no estaba relacionado con el bombardeo en el estadio).

El agente Ian Hopkins, Jefe Superior de la Policía de Manchester, dijo la mañana del martes que el número de víctimas había aumentado desde la noche anterior de 19 a 22, y que 59 personas habían resultado heridas durante el ataque, el peor ocurrido en Londres desde los ataques del 7/7, realizados en julio de 2005, en el que 52 personas murieron en una serie de bombardeos en el transporte público de Londres.

Entre los muertos hay varios niños, uno de los cuales, Saffie Roussos, de ocho años y originario de Leyland, Lancashire, ya ha sido identificado. Georgina Callander, estudiante de 18 años de la Universidad de Runshaw en Lancashire, fue la primera víctima en ser identificada.

La policía también ha arrestado a un sospechoso involucrado en el ataque ocurrido el lunes en Chorlton-cum-Hardy, un área del sur de Manchester.

Malek, el imán, afirma estar preocupado debido a que la ideología radical parece estarse arraigando entre algunos jóvenes musulmanes de Manchester. “Nos preocupa que los jóvenes puedan hacer algo así. Uno se pregunta dónde consiguió ese joven los explosivos, cómo se relacionó con personas que le ayudaron a llevar a cabo ese acto”, dice.

Sin embargo, esa radicalización se produce junto con algo más: un aumento en los crímenes de odio contra los musulmanes, avivado en parte por los ataques reivindicados por ISIS en Bruselas y París, así como por las consecuencias de la votación realizada en el Reino Unido para salir de la unión europea. En diciembre de 2016, el Consejo Musulmán de Gran Bretaña instó a los políticos británicos a hacer frente de manera urgente a la islamofobia de cara a los crecientes ataques contra musulmanes en el Reino Unido. Las cifras publicadas en octubre de 2016 muestran que los crímenes contra musulmanes en Londres se incrementaron 65 por ciento durante el año anterior.

En el MYF, los jóvenes se abren paso entre un número creciente de periodistas y hacen fila escaleras abajo para asistir a las oraciones del mediodía. Malek afirma que instruirá a su congregación para que se manifieste contra el ataque, pero también para que se mantenga alerta por su propia seguridad. “La comunidad musulmana debe mostrar claramente su apoyo a las víctimas de este acto, y sus miembros deben hacer todo lo que puedan para mitigar el impacto de dicho acto. Pero al mismo tiempo, deben tomar precauciones contra las personas que podrían atacarlas por ser musulmanas”, dice.

“Las personas que fueron asesinadas son nuestros colegas, nuestros amigos, nuestros vecinos. No es posible separarlos o segregarlos del impacto de ese acto contra la gente de Manchester en general”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek