Piernas y brazos de metal con una reproducción similar al movimiento de una rodilla o mano, ya no son cosa de ficción.
En la actualidad el ser humano, ayudado de algunos robots, fabrica manos biónicas que se conectan al sistema nervioso.
Igual son una realidad los sustitutos de titanio para piernas.
No siempre se ven como las prótesis tradicionales pero en Baja California ya se manufacturan estas piezas que cada día son mejores.
La compañía Össur México asentada en Tijuana, maneja tecnología de punta desarrollada en Alemania y Japón para la fabricación de partes de titanio, aluminio y acero que van en prótesis biónicas.
“Hemos traído máquinas de 7 y 5 ejes que son propios de la industria aeroespacial para la fabricación de artefactos satelitales y naves espaciales. El número de ejes tiene que ver con las actividades que puede hacer la máquina al mismo tiempo y en distintas posiciones”, dice Eduardo Salcedo, director de la planta.
Estas máquinas responden a instrucciones humanas, por tanto son robots que tienen programados los movimientos del cuerpo humano, para desarrollar una prótesis biónica que simula la actividad de una rodilla.
Los avances tecnológicos han puesto al alcance de las personas, reemplazos biónicos de aquello que perdieron accidentalmente o por enfermedad.
La biónica se refiere a la aplicación de los fenómenos biológicos, a la técnica de los sistemas electrónicos y mecánicos, define la Real Academia Española.
Össur, empresa de origen islandés adquirió recientemente a una compañía pionera en la fabricación de prótesis de mano (Touch Bionics) con movimiento y conexiones al sistema neuronal para permitir el movimiento de los dedos. Aunque ese tipo de tecnología aún se realiza en Islandia.
Para la manufactura de sus productos se requiere un alto nivel de perfección de las formas geométricas. Por eso, en este momento apuestan por desarrollar el talento que pueda programar los robots.
Así, los ejecutivos de la compañía entrenaron a personal tijuanense para la operación de máquinas robóticas.
Salcedo dice que se ha empezado a romper el paradigma de que la mano de obra es más barata que comprar un robot.
La llegada de robots pone en la mesa de discusión que cada vez se necesitaría menos personal. Para académicos y empresarios la solución está en el desarrollo de talento que sea capaz de programar y manejar ese tipo de sistemas automatizados.
La automatización mediante el uso de robots es la tendencia en el mundo de las grandes fábricas de automóviles, dispositivos médicos, cirugías, prótesis, industria aeroespacial, satélites e incluso entretenimiento.
Por otro lado el avance tecnológico pide innovación en la enseñanza, porque el futuro pone a los robots no solo en la industria sino en los hogares. La Federación Internacional de Robótica (IFR) en su Informe Mundial Robótica 2016, dice que la robótica en aplicaciones personales y domésticas ha experimentado un crecimiento global con relativamente pocos productos de mercado masivo: robots de limpieza de piso, cortadoras de césped y robots de entretenimiento.

En los países donde ya se desarrolla robótica, la educación empieza desde muy temprana edad con los niños en educación básica. En México inicia en jóvenes de nivel medio superior o superior. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA.
En este punto, la diversión ha tomado una dimensión a explotar. Poco a poco, ha permeado en distintos centros de entretenimiento, como los parques temáticos donde muchos juegos mecánicos tienen aplicaciones robóticas; las salas de cine 4D que ya tienen movimientos relacionados con lo que sucede en las películas; e incluso los controles de consolas de videojuegos y drones.
El informe indica que en los próximos años, las ventas aumentarán de 3.6 millones de unidades (2015) a alrededor de 30 millones entre 2016 y 2019. En el caso de los diseñados para entretenimiento, el número es parecido.
“Se observa un fuerte crecimiento en las ventas de robots auxiliares de discapacidad y para los ancianos. Ya sea con aplicaciones para miembros amputados o cirugías con el uso de estas tecnologías Con 4,700 unidades (2015), el volumen de ventas sigue siendo relativamente bajo. Sin embargo, las cifras de ventas se espera que aumenten a 37,500 unidades de 2016 a 2019”.
Según estos datos el valor de las ventas reflejará este desarrollo. Tan solo en 2015 ascendieron a 16.8 millones de dólares, es decir, un aumento interanual del 34%.
En algunos años se verán los primeros resultados de esta tendencia y la forma en que repercutirá en la mano de obra. El uso de robots para realizar tareas en los hogares aumentará a 31 millones entre 2016 y 2019. De momento, el mundo aún es controlado por manos humanas.
Poco a poco los robots han empezado a integrarse en las líneas productivas de las empresas y algunas compañías proveedoras de esta tecnología ya tienen presencia con sus máquinas en Baja California. Una de ellas es Pemco, la cual ha empezado a hacer pruebas en distintas industrias de la localidad para automatizar sus procesos.
Mario Rojas, presidente de la compañía, señala que la tendencia es la automatización, sobre todo en robots colaborativos, que pueden trabajar junto con los operadores en la alimentación de productos o mediante trabajos repetitivos en una línea de producción, sin el temor de que lastimen al trabajador.
Estos brazos robóticos cuentan con sensores que los detienen al sentir una fuerza, para no causarle daño a la persona o al equipo. De esta manera los trabajadores están protegidos porque los robots tienen esa “sensibilidad” que los obliga a detenerse.
“Ese tipo de automatización es más factible que las compañías la puedan incorporar en su producción porque ya no requieren de una integración de personal muy avanzado”.

En el caso de Össur, es primordial la precisión porque hay productos que manejan valores de 8 a 10 micras. Una micra equivale a una millonésima parte de un metro. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA
El directivo de Pemco prevé que en los próximos 30 años, la automatización será parte de la “Tercera Revolución Industrial”.
Al respecto, los especialistas entrevistados coinciden en que una tercera revolución industrial implicaría que los robots sean tan confiables, que no sea necesario el involucramiento humano.
Muchos países asiáticos como Singapur, Taiwán, Hong Kong, China y Japón tienen industrias muy automatizadas, subraya Mario Rojas. También destaca que ya no se puede hablar de avance tecnológico sólo con la automatización de las líneas de producción, sino con inteligencia artificial, que implica que los robots sean capaces de tomar decisiones, casi como lo haría un humano.
En su experiencia las fábricas en Baja California, —ya sean aeroespaciales, automotrices, médicas o de energía alternativa— están a la vanguardia al menos en conocimientos. Dice que es necesario competir de una manera diferente y no con mano de obra barata, sino con calidad y automatización.
“Así México va poder competir mano a mano contra la supuesta repatriación de empleos que Estados Unidos promueve. Si las empresas empiezan automatizar sus procesos y le sacan provecho a la cantidad de ingenieros en robótica y mecatrónica que están graduándose cada semestre en Baja California, puede ser un lugar que despunte a nivel internacional”.
Sobre los precios de los robots colaborativos, explica que a diferencia de los tradicionales que costaban entre 100 mil y 300 mil dólares, ahora están en 20 mil y 35 mil dólares. Esto los hace más accesibles de justificar sobre todo para las fábricas que tienen varios turnos en operación.
Hoy los robots marcan una nueva etapa que también tendrá sus costos sociales debido a la pérdida de plazas de trabajo.
La historia nos muestra que los avances tecnológicos se empezaron a gestar en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se empezó a sustituir el trabajo manual y la tracción animal, con máquinas para la industria textil.
Nació así la primera Revolución Industrial. El paso definitivo fue la máquina de vapor del escocés James Watt, cuya patente se dio en 1769.
En una entrevista reciente de la revista Quartz, el magnate de la informática, Bill Gates, comentó que “habrá impuestos relacionados con la automatización. En este momento, si una persona hace un trabajo valorado en 50 mil dólares en una fábrica, ese monto es sometido a impuestos sobre la renta, impuestos de la seguridad social [… ] si un robot viene para hacer el mismo trabajo, pensarías que habría que ponerle un impuesto del mismo nivel”.
Para quienes trabajan en esta área, la propuesta de Gates tiene lógica pues los trabajadores van estar más vulnerables, y para contar con los servicios sociales, los gobiernos tendrán que obtener recurso de algún lado.
Mario Rojas dice que se esperaría que de ahí salgan los fondos para los servicios sociales de los trabajadores desplazados.
“Soy de la opinión de que a pesar de que (las empresas) no quieran, lo van a tener que hacer. O les van a terminar cobrando porque el desplazamiento de humanos va a ser en porcentajes altos en las próximas tres décadas. Puede ser el 20% de la fuerza laboral de la industria manufacturera”.
La otra opción que apunta es ofrecerles un programa de capacitación para integrarlos a otros procesos de mayor valor agregado, o depender de subsidios del gobierno. Insiste en que es inevitable la automatización y que debe ser fomentada, pero sin olvidar los programas de capacitación para que la gente se integre a esa nueva tecnología y quienes no puedan, hagan otra cosa cuando llegue el momento de ser sustituidos.
Reemplazar a los humanos con robots supondría además un gasto, pero según Eduardo Salcedo, no hay que reparar en lo económico, sino en la capacidad. En el caso de Össur, es primordial la precisión porque hay productos que manejan valores de 8 a 10 micras. Una micra equivale a una millonésima parte de un metro.
De no cumplir con ese estándar, la pieza se convierte en basura.
“Hay componentes que interactúan con metal, se desgastan y se necesita un robot con un sensor para que detecte cuándo se desgastó la broca y se reemplace. Pero llega un punto en donde no puedes tener tanta automatización porque entra el criterio (humano).”

En sectores como el de la transformación, los industriales aún ven lejana la posibilidad de la automatización, y en un país en el que la mano de obra es muy barata, no será sencillo, opina el presidente de Canacintra. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA.
La experiencia humana es necesaria a nivel sensorial, sobre todo en productos como los de Össur, donde una prótesis de pierna tiene sensores que identifican el tipo de terreno que pisan y ajustan la presión en superficies de concreto, arena, madera, etcétera. Sin el conocimiento humano, no sería posible entender las necesidades de cada caso.
La opción ante el desplazamiento de trabajadores es la capacitación. En la opinión de Carlos Apodaca, presidente de la Comisión Aeroespacial del Clúster Aeroespacial, el desarrollo en tecnología de navegación aviónica (conjunto de técnicas electrónicas aplicadas a la navegación aérea y espacial), métodos de propulsión, control, resistencia de materiales, para hacer satélites de investigación y comunicaciones avanza.
Por eso las empresas del sector se han acercado a las instituciones de educación superior, como la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y Cetys Universidad para que desarrollen robótica en cada uno de esos sectores.
“En todos los sistemas automatizados de los satélites que son la orientación, la navegación, la corrección de órbita, interviene la robótica. El cerebro para la navegación es un desarrollo robótico”.
En la opinión del experto, hay avances a nivel mundial. La realidad es que en México hay un rezago en materia de inversión. Es decir; faltan instalaciones adecuadas para hacer los desarrollos, de tal suerte que el problema no es por escasez de conocimientos en el país, sino de capacidad financiera.
Países desarrollados en el tema como la India o Estados Unidos, tienen instalaciones que para Carlos Apodaca tendrían un nueve de calificación, en tanto que en México con problemas se obtendría un seis.
En los países donde ya se desarrolla robótica, la educación empieza desde muy temprana edad con los niños, en educación básica. En México inicia en jóvenes de nivel medio superior o superior.
“Para la industria aeroespacial hay máquinas que hacen piezas especializadas y quienes las manejan deben tener conocimientos de robótica. También es necesario diseñar piezas para construir aviones, satélites, cohetes, etcétera”.
En cada sector industrial el desarrollo del conocimiento en robótica empieza a permear cada vez más, pero también es una realidad que el precio de esta tecnología no está al alcance de todos. El costo de un robot es variable. Uno que es enviado al espacio puede costar hasta 200 millones de dólares. Esa cifra no es por la tecnología que hay en él, sino por el blindaje que requiere.
“Si mandas un robot muy básico, pero quieres que tome fotos o medidas, la electrónica que se necesita no es muy cara, pero si no lo proteges no te va servir de nada. Eso es lo caro. Los materiales que se necesitan son aleaciones especiales para un satélite”.
Pero en tierra firme la historia es otra y la sofisticación de los robots los orienta a cada vez ser más autónomos y tomar sus propias decisiones para cumplir las misiones que se les asignen. Eso lo que más se trabaja en robótica, insiste Apodaca.
Los países más adelantados al respecto son Alemania, Estados Unidos, India, España y Japón. No obstante, el especialista detalla que los avances también se mueven hacia la inteligencia artificial.
Para la academia, la forma de enseñanza será clave para las nuevas generaciones. El maestro en ciencias, Julio César Castro Bojórquez, director de las carreras de Mecatrónica y Aeronáutica de la Universidad Tecnológica de Tijuana (UTT), asegura que gracias a la automatización y los procesadores de texto, cada vez son más frecuentes las faltas de ortografía.
“Mucha gente no se sabe expresar y utilizaemoticons. Eso nos está dando un cierto costo social. Los jóvenes de nuevo ingreso y que nacieron con Internet, no leen un libro completo, sino pedazos. Así es como forman ideas completas”.

Para la manufactura de productos en Össur se requiere un alto nivel de perfección de las formas geométricas. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA.
Por eso, explicar qué es un robot no resulta sencillo.
“Se compone de varios subsistemas y lo más visibles son la parte mecánica. En un carro hay partes que son robóticas. En ese sistema mecánico debe haber un sistema electrónico donde van estar los motores, chips, capacitores, resistencias, cableado y se programa”.
A decir del académico, el robot debe tener lógica y reglas, una razón de ser, debido a que eso es lo que da un robot un objetivo y una tarea específica. Por ejemplo recorrer una distancia o mover un objeto de un lugar a otro, ya sea que actúe por sí solo o de forma semiautomática.
El ejemplo lo tenemos con los robots que viajan al espacio. Castro Bojórquez explica que hay personas que los manejan o les dan órdenes desde la Tierra. Si se pierde el contacto, el robot tiene la facilidad de hacerse autónomo hasta que se restablece la comunicación. En los dispositivos móviles de comunicación (celulares) las instrucciones a través de la voz ya son aplicaciones robóticas.
En sectores como el de la transformación, los industriales aún ven lejana la posibilidad de la automatización, y en un país en el que la mano de obra es muy barata, no será sencillo afirma Marcelo Hinojosa Jiménez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en Tijuana.
“Mientras siga siendo más barata la mano de obra, solo será en los países industrializados y ricos”.
Una pregunta que persiste es si el beneficio de unos, justifica el desplazamiento de los trabajadores que no tengan el privilegio de estudiar y capacitarse en una universidad.