@esquinadelcine
El cine y la televisión en México están en un momento clave gracias a la transformación que causan las plataformas de entretenimiento porstreaming, permitiendo una libertad creativa que va más allá de la mezcla entre los géneros y formatos.
Y es que en los últimos años, la transmisión de series y películas en línea es cada vez más común. Servicios como Netflix, HBO GO, Amazon Prime Video, Youtube Red, e incluso Claro Video y Blim, han permitido a millones de personas en el mundo observar sus contenidos favoritos a través de dispositivos electrónicos conectados a Internet.
En ese sentido, realizadores como Gustavo Loza, quien se ha dado a conocer por sus proyectos de corte más comercial como “¿Qué culpa tiene el niño?” y “Héroes del norte”, hasta proyectos más personales como “Cloroformo” y “Sincronía”, explica que existe una época muy fértil en la creación de contenidos que hay que aprovechar.
—Te has desarrollado como director de cine y creador de series televisivas, ¿qué diferencias hay entre el trabajo como realizador frente a las labores de producción?
—Es mucha, porque de entrada existe una figura dentro de las series de televisión norteamericanas que se llamashowrunner, un término que en México la mayoría de las veces no lo conocen. Se trata del productor ejecutivo, guionista, y a veces, —no siempre— es el que dirige el primer capítulo para entonar la serie. Finalmente eso es lo que yo hago en las series de televisión, donde te encargas de más cosas, incluso que como director de una película.
—¿Qué elementos tomas en consideración a la hora de revisar proyectos?
—Trato de llevar un equilibrio, donde mi principal meta es crear una división entre un cine de corte comercial y proyectos más personales. Desde luego estos últimos son los que más trabajo te cuestan. No obstante, después de hacer una cinta tan taquillera como: ¿Qué culpa tiene el niño?, todo mundo quiere que vuelva hacer otra comedia, y yo me he negado un poco, porque siento que ya me toca hacer una película más personal.
—¿Te molesta esa clasificación o te tiene sin cuidado?
—Es complicado porque la gente siempre te va a querer encasillar. Hace poco mientras hablaba en un programa de radio sobre el lanzamiento de Sincronía, alguien mandó un mensaje, donde señaló que tenía todas las dudas del mundo sobre ese proyecto, el cual sonaba muy interesante, pero a juzgar por ¿Qué culpa tiene el niño? y Los Héroes del Norte, no me imaginaba haciendo otra cosa que no fuera comedia. Desde luego yo le pedí que se diera una oportunidad para ver este nuevo proyecto. En fin, creo que yo tengo un rango y dentro de ese rango tengo todo el derecho de moverme de un género a otro y mantenerme vigente, pues ante todo tengo muchas expectativas y muchas ganas de contar historias.
—Hablando de la serie Sincronía exclusiva para Blim, ¿de qué manera han influido estas nuevas plataformas en la realización de contenidos?
—De manera fundamental, principalmente porque en la televisión tradicional existe un formato establecido que es de medias horas, donde los guiones son de veintidós cuartillas, o bien formatos de una hora donde los guiones son de cuarenta y cuatro cuartillas con tres cortes comerciales, acompañados de una cortinilla. Pero de pronto, entras a estas nuevas plataformas donde no existe el tiempo, donde tu capítulo ya puede durar lo que tú quieras, sin cortes comerciales, y ahí te das cuenta de lo flexible que es este nuevo formato en comparación con la televisión tradicional, algo que creativamente te limitaba mucho. En ese sentido es muy reconfortante que de pronto te orillen a reinventarte, prácticamente a hacer lo que queramos. Esa manera de trabajar a mí me encanta, porque estamos viviendo una época muy fértil en cuanto a creación de contenidos. Por ello considero que todo esto es un gran reto, el cual no debemos desaprovechar.
—Finalmente, Gustavo, ¿cómo te definirías a ti mismo?, ¿cuál es tu mejor valor en el campo del cine y la televisión?
—La perseverancia. Empujo muy fuerte, creo mucho en lo que hago y me voy hasta las últimas consecuencias para conseguirlo, donde el que me quiera seguir, adelante y el que no, pues que se haga a un lado, llámese un productor, un actor, o una televisora. Afortunadamente, a estas alturas tengo un equipo que cree en mí y ese es el mayor valor.