El robo de combustible ha prendido alarmas en el gobierno mexicano. El presidente Enrique Peña Nieto ordenó el viernes pasado alistar una estrategia integral para erradicar este delito que el jueves derivó en la muerte de 10 personas, cuatro de ellas militares en el estado de Puebla. A este episodio se ha sumado otro enfrentamiento entre “huachicoleros”, como se les conoce a quienes roban hidrocarburos, y fuerzas federales además de una explosión en una toma clandestina.
Una explosión por una toma ilegal de combustible ocasión este domingo que la autopista Puebla-Córdoba fuera cerrada en ambos sentidos del kilómetro 142 al 153. El incidente se produjo justo cuando a la región han llegado de más de 2 mil elementos del Ejército Mexicano. Un día antes, en el vecino estado de Veracruz, sujetos armados emboscaron un convoy de la Policía Federal que trasladaba a dos presuntos ladrones de combustible y a un camión cisterna. Tras desatarse una balacera, uno de los detenidos falleció por impacto de bala. Días atrás, el Ejército detuvo en flagrancia a dos sujetos que operaban en Jalisco e incautó de 16 camiones cisterna.
La subida del precio de la gasolina impulsada por el gobierno mexicano a principios de 2017, el llamado “gasolinazo” además de desatar diversas manifestaciones de repudio incrementó las tomas clandestinas. Mientras que un litro de gasolina en las estaciones ronda los 17.50 pesos, en el mercado negro cuesta entre cinco y nueve pesos.
Puebla es el epicentro de este fenómeno conocido como “huachicol”. Diez personas, entre ellas cuatro soldados, fallecieron la semana pasada en el municipio de Palmar de Bravo en una serie de choques armados entre delincuentes y el Ejército. Sin embargo, los “huachicoleros” no sólo operan en Puebla y han expandido sus redes por gran parte del territorio mexicano como lo demuestran los episodios en Veracruz o Jalisco.
En un reporte enviado a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), del cual da cuenta el diario Excélsior, Petróleos Mexicanos (Pemex) reconoció que los ajustes presupuestarios obligaron a realizar sus operaciones de vigilancia de instalaciones con la mitad de los recursos que tenía. El informe también indica que de 2015 a 2016 aumentó 24 por cient el volumen de petrolíferos hurtados, equivalente a dos mil 282 millones de litros de combustibles.
A partir de la declaratoria de guerra que hiciera el gobierno mexicano en el año 2000 contra los grupos del narcotráfico, estas agrupaciones criminales diversificaron sus fuentes de ingreso, dedicándose también a la extorsión, secuestro y al robo de combustible de los ductos de Pemex, el cual deja a la empresa estatal pérdidas por unos 2000 millones de dólares.
En este entramado, el estado de Puebla figura como el principal territorio de las tomas clandestinas, aunque el principal bastión en la entidad es la zona del Triángulo Rojo, por la cual pasa un oleoducto de combustible a la Ciudad de México desde el estado de Veracruz. Sólo en los primeros cuatro meses del año, militares y policías decomisaron dos millones de litros de combustible, detuvieron a 340 presuntos ladrones, y se decomisaron 1080 automóviles usados para el tráfico de gasolinas, de acuerdo con cifras estatales.