Los suplementos de testosterona podrían dañar la capacidad de tomar decisiones

Acertijo: Si se compran juntos, un bate y una pelota cuestan 1.10 dólares, pero el bate cuesta un dólar más que la pelota. ¿Cuánto cuesta el bate?

Quizás de inmediato te venga a la mente la respuesta: un dólar. Pero es un error. La respuesta correcta es que el bate cuesta 1.05 dólares, mientras que el precio de la bola es de 0.05. Esta pregunta forma parte de lo que los psicólogos denominan test de reflexión cognitiva, que mide la capacidad que tiene una persona de suprimir una respuesta aparentemente intuitiva pero incorrecta. En términos más generales, es un buen indicador de las capacidades de una persona de reflexionar en su propio proceso mental y evitar cometer errores mentales.

En un estudio que se publicará en la revista Psychological Science se descubrió que después de recibir una sola dosis de testosterona, los varones tenían más probabilidades de responder incorrectamente a ésta y otras preguntas similares, y mostraban una puntuación más baja en medidas de reflexión cognitiva en comparación con los sujetos que tomaron un placebo. El estudio es importante por varias razones. En primer lugar, es “el único estudio [que sugiere] que una sola dosis de testosterona afecta la cognición”, señala Gideon Nave, primer autor del estudio y profesor adjunto de mercadotecnia en la Escuela Wharton, de la Universidad de Pennsylvania. En el estudio también se incluyeron a 243 participantes varones, el mayor tamaño de muestra de cualquier otro estudio realizado sobre la testosterona.

En investigaciones anteriores se ha mostrado que, en los animales, las concentraciones de testosterona aumentan cuando los machos pelean para obtener pareja. (En los trabajos realizados con seres humanos también se ha mostrado que las concentraciones de testosterona aumentan en situaciones competitivas). En esos casos, podría ser favorable actuar más rápidamente en lugar de tomarse el tiempo para deliberar, dice Nave, quien realizó el estudio mientras trabajaba en CalTech, junto con su entonces asesor Colin Camerer, y Amos Nadler de la Universidad Western. El resultado coincide con algunos trabajos anteriores en los que se detectó una relación entre las altas concentraciones de testosterona con una conducta más impulsiva.

Sin embargo, los efectos exactos de la hormona son bastante complicados, y los datos del estudio no “cuentan una historia clara”, dice Shane Frederick, investigador de Yale que creó el test de reflexión cognitiva. Por ejemplo, las personas que obtienen una puntuación mayor en el test de reflexión cognitiva suelen sentir una mayor atracción por el riesgo. Además, las concentraciones altas de testosterona también se han relacionado con una mayor asunción de riesgos. No obstante, en este artículo se indica que una concentración alta de testosterona hace disminuir la puntuación en el test, lo cual debería estar relacionado con una menor asunción de riesgos; estas correlaciones no coinciden. Frederick señala que se requieren más estudios para descifrar exactamente qué es lo que ocurre.

Pranjal Mehta, profesor adjunto del departamento de psicología de la Universidad de Oregón, que tampoco participó en el artículo, señala que él y sus colegas acaban de realizar un estudio muy similar (que aún no se ha publicado), y descubrieron que la testosterona no tiene ningún efecto en la reflexión cognitiva. La diferencia principal entre ambos estudios es que en el grupo de Nave los participantes recibieron un pago, lo que no ocurrió con los participantes del grupo de Mehta, señala este último (además, el tamaño de su muestra es ligeramente menor). Pero ni él ni Frederick pueden indicar por qué el pago modificaría el resultado.

Evidentemente, es necesario realizar más trabajos, y los efectos de la testosterona son bastante complicados. En términos generales, una concentración mayor de testosterona se correlaciona con una mayor preocupación por el status. Sin embargo, el hecho de que una persona alcance o no un cierto estatus depende de muchos más factores. Aunque la hormona se ha relacionado con la agresividad en los animales, lo que funciona en el reino animal no siempre se aplica en la sociedad humana.

“La relación [de la testosterona] con la conducta agresiva está matizada: la agresividad puede concederle un estatus a una persona en ciertos contextos, pero no en otros”, como “en un grupo de profesores académicos”, dice Mehta.

Nave sostiene que es difícil realizar un juicio sobre el efecto de la testosterona en la reflexión cognitiva. Es “difícil realizar juicios normativos sobre si es mejor utilizar la intuición o la liberación”. Cada una de ellas puede ser preferible en distintas situaciones. “Es simplemente algo de lo que las personas deben estar conscientes”, dice.

No debemos esperar que este resultado tenga un impacto inmediato en la industria de los suplementos de testosterona, con un valor de 3,000 millones de dólares. “Actualmente, la lista de efectos colaterales no incluye cosas como ‘Este producto disminuye la reflexión cognitiva’”, dice Mehta, “pero quizás esto ocurra en unos 20 años”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek