El sospechoso Miguel Ángel Yunes

Miguel Ángel Yunes Linares, el flamante gobernador del estado de Veracruz, mantiene firme su pleito con Andrés Manuel López obrador.

El líder del izquierdista Morena lo acusó de haber orquestado el cuatro que le tendieron a la excandidata a la alcaldía de Las Choapas, Eva Cadena.

Le dedicó calificativos como “fontanero del régimen” y miembro de la “mafia del poder”.

Yunes, que va a todas cuando se trata de AMLO, respondió con un exceso de retórica que más que deslinde parece confirmación de hecho.

Le dedicó un video en donde lo llamó “vividor” y lo acusó de haber recibido los 500 mil pesos que le dieron a Cadena en el video del escándalo.

“López Obrador sí es corrupto”, respondió Yunes con una sonrisa a los señalamientos del tabasqueño mientras muestra las imágenes de Eva Cadena tomando los montones de billetes.

La imagen de la mujer recibiendo fajos de dinero es devastadora, y las consecuencias pudieron haber sido mucho más desastrosas para Morena y Andrés Manuel si no hubiera sido por el exceso de retórica de los adversarios, entre ellos Miguel Ángel Yunes.

El principal defecto político de López Obrador es la soberbia con la que responde a un ataque en el que quedan en evidencia las debilidades estructurales de su movimiento o las desviaciones morales de sus allegados.

AMLO ha demostrado ser su peor enemigo frente a una crisis política.

Por eso es un error de cálculo de sus adversarios el haber salido inmediatamente a señalar al tabasqueño de corrupto.

Era innecesario y la sospecha ronda ahora a los contrarios.

Sobre todo a Miguel Ángel Yunes, quien había señalado desde días antes del escándalo, que Morena recibía dinero de procedencia ilegal.

La insistencia de los “donadores” en precisar que el dinero era para López Obrador resultó un detalle por demás sospechoso al momento de la transacción.

La celada funcionó, pero el guionista se equivocó por esas líneas de más en el formato y ahora es Miguel Ángel Yunes quien está en medio de la sospecha.

@JTJ_1