El diésel es tan dañino como la muerte de tu pareja

Un estudio acaba de revelar que los vapores nocivos producidos por los grandes vehículos a diésel pueden ser tan dañinos para el bienestar de las personas como la muerte de la pareja.

El estudio, titulado “¿El aire limpio puede hacerte feliz?”, y publicado inicialmente en marzo, halló que el dióxido de nitrógeno podría tener un impacto “sustantivo” en la satisfacción con la vida y el bienestar humano.

El dióxido de nitrógeno ocurre naturalmente en procesos naturales como los relámpagos, aunque la mayor parte se produce por la combustión de combustibles fósiles. Y los vehículos a diésel emiten cantidades de dióxido de nitrógeno mucho mayores que las modalidades de transportación no diésel.

El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de York, en el norte de Inglaterra, midieron el impacto de los niveles de dióxido de nitrógeno en la satisfacción subjetiva con la vida. Los investigadores utilizaron datos de bienestar de British Household Panel Survey y de U.K. Household Longitudinal Survey, y los compararon contra los niveles de contaminación determinados por el gobierno británico.

A decir de los investigadores, este es el primer estudio que analiza la relación entre los niveles de dióxido de nitrógeno y la satisfacción con la vida, y que, además, toma en cuenta factores adicionales que podrían sesgar los resultados, como el nivel socioeconómico. Se pidió a los respondedores que calificaran su satisfacción con la vida con base en una escala que abarcaba de “completamente insatisfecho” a “completamente satisfecho”.

En 2012, según datos de la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire ambiental (que incluye a los óxidos de nitrógeno, grupo de gases al que pertenece el dióxido de nitrógeno) ocasionó alrededor de 3 millones de muertes prematuras en todo el mundo. Y en Europa, el Reino Unido tiene una de las tasas más altas de muerte por contaminación con dióxido de nitrógeno.

El estudio halló una “asociación significativa y negativa” entre los niveles promedio de dióxido de nitrógeno y la satisfacción con la vida, y señaló que el impacto era “comparable a muchos acontecimientos con ‘gran impacto’ en la vida”. Por ejemplo, los investigadores determinaron que el efecto negativo de los niveles altos de dióxido de nitrógeno en el bienestar era equivalente, más o menos, a la mitad del impacto ocasionado por la pérdida del empleo. Más aún, el impacto del gas era comparable a la pérdida de la pareja marital por separación o viudedad.

“Dado que el efecto del [dióxido de nitrógeno] es experimentado, en cierta medida, por todas las personas (es decir, no todos están desempleados, pero todos están sujetos a cierto nivel de exposición [al dióxido de nitrógeno]), esto sugiere que las ganancias sociales en bienestar, derivadas de la menor exposición, pueden ser sustantivas”, concluye el estudio.

Los niveles de dióxido de nitrógeno más altos en el Reino Unido ocurren en Londres, mientras que los más bajos se observan en el suroeste de Inglaterra. Con 11,490 muertes prematuras relacionadas con los niveles de dióxido de nitrógeno en 2013, el Reino Unido solo es superado por Italia en cuanto al impacto que causa este gas, según un informe publicado en 2016 por la Agencia Ambiental Europea. Dicho informe también determinó que la calle londinense, Marylebone Road, tenía los niveles europeos más altos del gas.

La gran mayoría de los autos modernos a diésel emite muchos más óxidos de nitrógeno de lo que permiten los límites oficiales, según un conjunto de datos publicado por Emissions Analytics en 2016. Un informe de enero, circulado por el Consejo Internacional para el Transporte Limpio, halló que los autos a diésel emiten 10 veces más óxidos de nitrógeno por litro de combustible que los camiones de carga pesada y los autobuses a diésel, los cuales están sujetos a pruebas más estrictas que los vehículos más pequeños.

Los óxidos de nitrógeno fueron el foco del escándalo de emisiones de Volkswagen en 2015, cuando se descubrió que el fabricante alemán había engañado a los inspectores de emisiones equipando sus vehículos con un software que les permitía emitir menos vapores tóxicos durante las pruebas que en condiciones de vida real. No obstante, activistas afirman que, desde aquel escándalo, no se ha hecho suficiente para combatir los engaños de emisiones vehiculares, por lo que, en diciembre de 2016, la Comisión Europea emprendió acciones legales contra el Reino Unido y otros seis Estados de la Unión Europea por no tomar medidas para atacar el problema.

Los gases dañan el sistema respiratorio y tras la exposición prolongada, pueden conducir al desarrollo de enfermedades como asma.