Tijuana.- Múltiples esfuerzos luchan por convertir a Tijuana en una metrópoli. Y para esto la movilidad es clave, pero su servicio de transporte público es ineficiente y atípico de las grandes ciudades. Las bases para modernizarlo ya existen, pero tienen todo en contra.
Desde que fue inaugurado el Sistema Integral de Transporte de Tijuana (SITT), en noviembre de 2016, no ha visto más que obstáculos. De 180 unidades que integran la primera fase, solo circulan 8 camiones troncales y 39 en rutas alimentadoras. Lo cual representa únicamente el 0.93% del transporte en la ciudad.
Además, de dos rutas troncales y 11 complementarias, solo funciona una ruta troncal y cinco secundarias. La autoridades dicen esto es porque esperan la implementación de un sistema de vigilancia que cuide las estaciones, pues algunas han sido vandalizadas. Un segmento de la población pide quitar el carril exclusivo del SITT porque no lo ven útil, aún cuando 1.2 millones de personas necesitan del transporte público para moverse diariamente.
En su primera fase, este sistema podría beneficiar a 100 mil de esos usuarios. Pero no hay colaboración entre sociedad y gobierno. Sin el apoyo de quienes más lo necesitan, la inversión no se aprovecha y la demanda queda en manos de 5 mil 52 vehículos de un gremio que cobra tarifas no autorizadas, circula en unidades viejas, dañadas, y además inseguras.