“Improvisamos en el escenario como en la vida”: Hiromi Uehara

SU VIDA no se puede separar de la música. Su nombre es
Hiromi Uehara y nació en 1979 en Hamamatsu, Japón. Seis años después ya no se
pudo despegar del piano. Estudió en el Berklee College of Music en Boston,
Massachusetts, y sacó su primer disco poco antes de graduarse. Desde entonces,
la pianista de jazz ha trabajado tanto en solitario como en los proyectos
Hiromi’s Sonicbloom y The Trio Project, con el que visita México por tercera
ocasión, con dos fechas en el Lunario del Auditorio Nacional, el 30 y 31 de
marzo.

Su conversación con Newsweek en Español gira en
torno a eso que más ama, lo que no ha dejado de hacer desde niña. Se trata de
una artista incansable para la que la música es un viaje y que apenas se
detiene para lo básico: comer y, si acaso, ver alguna película.

—¿Qué recuerdas de tu
última visita a México?

—Fuimos a la Ciudad de México y Guadalajara, fue la segunda
vez que visitábamos la Ciudad de México. Me encanta ir, la gente es muy
entusiasta por la música, siempre es genial ir. Estoy emocionada (de volver).
Espero que tener otra gran aventura musical con el público.

—¿Qué es lo que más
te gusta del país?

—Diría que la pasión y el entusiasmo por la música. Cómo
expresa la gente esa pasión y entusiasmo durante los conciertos. Viajamos para
compartir esa emoción, así que lo agradecemos bastante.

—¿Por qué crees que
la música jazz ha tocado tantas generaciones a través del tiempo?

—Creo que el poder está en la improvisación. Así es tu vida.
No sabes lo que te vas a encontrar cada día. De la misma manera, cuando
tocamos, no sabemos qué vamos a terminar tocando. Siempre improvisamos en el
escenario, así como vivimos la vida. Creo que eso le parece emocionante a la
gente. El viaje los está llevando. Por eso siempre estoy buscando crear un
nuevo paisaje cada vez que tocó.

—¿Cómo descubriste el
jazz?

—Con mi primer maestra de piano. Empecé a estudiar a los
seis años. Resultó que era una gran fanática del jazz. A la edad de ocho años
me puso un par de LPs de jazz y me enamoré. Me explicó todo lo de la
improvisación. Simplemente no podía dejar de bailar al ritmo de la música,
sintiendo el swing. Sentí mucha libertad en la música.

—¿Cómo fue tu último
año en el Berklee College of Music?

—Fue el mejor lugar para conocer músicos de todo el mundo,
con pasión por la música. Ese año hice mi álbum debut, antes de graduarme. Me
estaba preparando para salir de la escuela y tener una carrera profesional.

—¿Qué tanto de lo que
haces es práctica y qué tanto pasión?

—Creo que la práctica requiere pasión. Es una disciplina.
Todo lo que hagas viene de la disciplina. Debes amarlo, por eso practicas, por
eso tocas y por eso puedes llegar a expresarte sobre el escenario. Es una
pasión. No es algo que esté desconectado.

—¿Cuánto tocas al
día?

—Depende del día. Cuando tengo concierto toco menos, porque
básicamente tocó ahí. Cuando no tengo concierto toco tanto como pueda. Es mi
vida, es algo que amo. Para mí tocar el piano es como comer o dormir. Es algo
que vengo haciendo desde los seis años.

—¿Qué haces cuando no
estás tocando?

—Como buena comida, veo películas, hablo con amigos.

—Cuando tocas en vivo
parece como si te fueras a otro mundo. ¿A dónde vas cuando tocas?

—La música es como un gran viaje. Es un gran vehículo, me
puede llevar a donde sea. Me lleva a un escenario musical que nunca he visto
antes. Es búsqueda, es explorar. Por eso me gusta llamarle “aventura”.

—¿Cómo fue tu último
concierto en Japón?

—Fue una bella gira. Dimos alrededor de 20 conciertos. Fue
muy emocionante. Siempre es genial regresar a tu país natal, así que lo
disfruté mucho.

—¿Cuándo fue la
última vez que estuviste demasiado cansada para tocar?

—Nunca. Nunca en mi vida. Siempre me emociona tocar, siempre
estoy esperando los conciertos. Realmente me siento viva cuando toco. Ahí está
mi amor y mi pasión. Nunca me quejo.

—¿Qué harías si este
concierto en México fuera el último de tu carrera?

—Así me siento en cada concierto. Siempre toco como si fuera
el primero y el último, dando todo lo que tengo. Eso es una constate forma de
pensar para mí en cada concierto. Porque uno nunca sabe en esta vida. Quiero
dar todo lo que tengo todos los días. Sintiendo. Así es como toco.