LA ESCRITORA Dolores Redondo, nacida en Donostia-San Sebastián, España, hace 48 años, ganó en 2016 el Premio Planeta con Todo esto te daré, una novela policiaca impregnada de intriga y suspenso que se desarrolla en el escenario majestuoso de la Ribeira Sacra.
Publicada recientemente en México bajo el sello de la casa editorial Planeta, la novela fue galardonada por un jurado conformado por Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Emili Rosales.
Catalogada como novela negra, la obra narra la historia de Álvaro, quien sufre un accidente automovilístico que acaba con su vida. Cuando Manuel, su marido, llega a Galicia para reconocer el cadáver, descubre que la investigación sobre el caso se ha cerrado con demasiada rapidez y, a la vez, se enfrenta a la doble vida de su pareja y al rechazo de su poderosa y “noble” familia política, los Muñiz de Dávila, lo cual lo impulsa a huir, pero lo retiene la sospecha de que la muerte de su esposo no fue casual.
Dolores Redondo cuenta que la historia la tenía en mente desde hace varios años —incluso antes de escribir la trilogía del Baztán—, pero que como obra literaria no había alcanzado la suficiente madurez para ser publicada: “Evidentemente aquí mis lectores van a encontrar elementos que me son comunes, como la importancia del paisaje y la forma de ver un crimen, pero la gran diferencia es que esta novela es absolutamente protagonizada por hombres, Manuel y Nogueira, quienes tratan de reconstruir los últimos días del hombre presuntamente asesinado, Álvaro. Es una obra en la que el hombre cobra más importancia que en las anteriores. Eso se debe a mi deseo de cambiar un poco de ritmo. Para mí, abordar la escritura ha de ser siempre juego, ritmo y superación, y escribir una novela con esa perspectiva masculina me apetecía muchísimo y ha sido muy grato”.
Explica, además, que la obra debe su título al hecho de que trata sobre la codicia: “Se llama Todo esto te daré porque es la proposición de codicia que el demonio le hace a Jesús en el desierto: todo esto te daré a condición de que te arrodilles ante mí. La novela trata de eso, de los que se arrodillan ante la codicia, ante el poder, ante el poder económico. Y también de los que no lo hacen, de los que deciden seguir en pie y mantenerse”.
Antes de obtener el Premio Planeta, Redondo ya era sumamente reconocida en el ámbito de las letras. Escritora desde los 14 años, es autora, entre otros, de la trilogía del Baztán, la cual está conformada por los libros El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, que en conjunto han rebasado el medio millón de lectores. Hoy son 33 las editoriales de todo el mundo que han publicado sus libros. Incluso, su obra ha llegado al cine con una película basada en El guardián invisible.

Fotografía: Antonio Cruz/NW Noticias
—¿En la novela negra, Dolores, cabe un sentimiento tan complejo como el amor?
—Es una novela de amor, sin ninguna duda. Nace de los propios intereses a nivel literario, pues yo no me conformo con una novela negra que cuente un crimen, la investigación y la resolución, quiero más cuando leo, y pretendo hacerlo cuando escribo. En este tipo de literatura debe haber una trama policiaca, pero también rasgos de toda la literatura. Entonces podemos contar una historia en torno a un crimen, pero también una historia de zagas familiares, una historia de amor muy potente e, incluso, hablar del camino que supone para tres hombres tan distintos conocerse y llegar a un entendimiento.
—¿Cuál fue la hipótesis a partir de la cual construiste el relato policiaco?
—Es una investigación sobre todo por algo que me llama mucho la atención y que es parte de lo que me contaron en su momento algunos de los policías que conozco y que tratan homicidios. Ellos me decían que una de las partes más terribles en las que ceden cuando están investigando a alguien que ha fallecido violentamente es la sorpresa que supone para sus familias, padres, hermanos, hijos, pareja, cuando les cuentan los secretos que no conocían de ese familiar muerto, revelarles otras amistades y relaciones que tienen, cuáles eran sus aficiones, partes secretas de la vida. Eso siempre me ha llevado a pensar hasta qué punto conocemos a las personas que tenemos más cerca, a las que creemos conocer perfectamente y que en teoría no tienen ningún secreto para nosotros, hasta qué punto conocemos a la persona que duerme a nuestro lado.

—¿Cuál es tu opinión, en qué momento se halla hoy la novela negra como género literario?
—Es evidente que está de moda. La novela negra goza de un momento muy bueno, muy especial. Hay varios autores experimentando con distintas maneras de combinarla, de hacer este mestizaje de género que creo que la enriquece. Es innegable que está en su raíz tener una parte de denuncia social, contar una realidad que está ocurriendo, que está latente en nuestra sociedad, y otra que toca intereses que pueden partir del propio autor y que la enriquecen. Creo que no será una moda pasajera, ha venido para quedarse y por fin empieza a ocupar ese lugar que siempre debió tener y que en la cultura hispanoamericana nunca había encontrado, había sido como el hermanito pequeño de la literatura. También es importante que sigamos llevándola a cumbres más altas y enriqueciéndola con historias y fibras más potentes.
—¿Qué compromiso implica para ti que Todo esto te daré haya obtenido el Premio Planeta 2016?
—El compromiso es el mismo de siempre y se da en el momento en que termino de escribir una novela, cuando la leo y digo: esto es para mis lectores. Ocurre con el Premio Planeta y con cualquiera de mis trabajos, me mueve el mismo respeto hacia ellos de que se sientan satisfechos con lo que he escrito. Quizá no pienso tanto en los lectores mientras escribo, pero sí cuando estoy corrigiendo, sí cuando decido lo que se quedará en la obra, en lo que irá a la editorial.
“Tengo que decir que me siento muy contenta porque me ha producido algo muy bonito —concluye—. Es cierto que yo ya tenía muchísimos lectores con la trilogía, pero el Premio Planeta es una garantía, una especie de denominación de origen que hace que la novela llegue a un tipo de lector que creo que de otra manera quizá no se habría asomado a mi escritura precisamente por ser de género negro. Entonces, este es el verdadero premio porque cada lector es un triunfo, pues cuesta muchísimo trabajo ganarlo porque la oferta es amplísima”.

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