El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, amagó a los gobiernos de las “ciudades santuario” con cortar los recursos del Departamento de Justicia si no comprueban que están cumpliendo con las leyes federales para perseguir inmigrantes que han cometido crímenes.
En una inesperada aparición en la rueda de prensa diaria de la Casa Blanca, Sessions anunció que los estados, condados y ciudades que busquen subvenciones del Departamento de Justicia deberán de colaborar de nuevo con las autoridades federales para detener y deportar a los indocumentados que hayan cometido algún crimen.
Las subvenciones del Departamento de Justicia incluyen fondos para el entrenamiento de la policía local y partidas económicas para la adquisición de nuevo equipo, como cámaras corporales que los agentes llevan en sus uniformes.
“Cuando las ciudades y los estados se niegan a ayudarnos a hacer cumplir nuestras leyes, nuestro país es menos seguro. Esas políticas no pueden continuar”, afirmó Sessions.
“No deportar a los inmigrantes que han sido condenados por crímenes pone a todas nuestras comunidades en riesgo”, añadió el fiscal general.
Al menos 10 de estas ciudades, entre ellas, Nevada , Nueva York e Ilinois se han resistido a realizar las detenciones.