El escándalo de la carne adulterada en Brasil ha puesto a temblar los mercados financieros del país, ha puesto en riesgo las exportaciones con países en todo el mundo, y afecta la economía de los productores de carne en el gigante latinoamericano.
El presidente de Brasil, Michael Temer, trató de tranquilizar la situación al convocara reuniones de emergencia en Brasilia a ministros, empresarios y embajadores de los mayores mercados del primer exportador mundial de carne bovina y avícola, ante quienes alegó que los frigoríficos acusados de vender productos vencidos o averiados son apenas 21, sobre casi 5000.
Con la economía en crisis y el desempleo afectando a 13 millones de brasileños, problemas en el sector cárnico representan un nuevo golpe para la economía brasileña.
La industria facturó más de 13,000 millones de dólares en 2016 y emplea directa o indirectamente a seis millones de personas. En 2016, las exportaciones de carne de pollo superaron los 5900 millones de dólares y las de carne bovina llegaron a 4300 millones, según datos del Ministerio de Desarrollo y Comercio Exterior (MDIC).
El sector frigorífico y los exportadores de carnes advirtieron que poner en tela de juicio la calidad de los productos brasileños favorecerá a los competidores.
Más de 30 personas fueron detenidas, tres frigoríficos fueron clausurados temporalmente y 21 se hallan bajo investigación. Entre los sospechosos figuran grupos como JBS, BFR y Peccin, pesos pesados mundiales.
“La manera como se dio la noticia pudo haber creado una preocupación muy grande, tanto en países que importan nuestra carne como en consumidores brasileños”, admitió Temer.
“Es importante destacar que, de 11,000 empleados, solo se investiga a 33 y que, de las 4837 unidades sujetas a inspecciones, apenas hay 21 presuntamente implicadas en eventuales irregularidades. Y de esas 21, solo seis realizaron exportaciones en los últimos 60 días”, expuso.
Las exportaciones brasileñas de carne de pollo superaron en 2016 los 5900 millones de dólares y las de carne bovina llegaron a 4300 millones, según datos del Ministerio de Desarrollo y Comercio Exterior.
La Policía Federal indicó que algunos sobornos estaban destinados a dos partidos políticos, sin mencionar nombres de funcionarios sospechosos. La investigación se centralizó en Curitiba, donde se originó también la Operación Lava Jato que puso al descubierto una gigantesca trama de desvío de dinero de la estatal Petrobras hacia políticos y partidos de prácticamente todas las tendencias.
Tras las denuncias policiales -que resumen una investigación de dos años- el Ministerio de Agricultura está inspeccionando los frigoríficos mencionados y suspendió los certificados de exportación para estas plantas, que no podrán continuar vendiendo carne fuera de Brasil hasta que se aclare la situación.
De forma preventiva, importantes compradores de carne brasileña como China, Hong Kong y Chile suspendieron temporalmente sus importaciones de carnes vacuna y de pollo de este país.
La Unión Europea (UE), por su parte, impuso restricciones, en tanto que Rusia y Corea del Sur reforzaron sus controles de calidad.
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Con información de AFP.