La comunidad agrícola de Estados Unidos, cuyos votos impulsaron a Donald Trump hasta la presidencia de ese país, ha advertido sobre las consecuencias que tendrían las medidas proteccionistas que pretende llevar a cabo el inquilino de la Casa Blanca y han manifestado su temor ante una guerra comercial con México, destino del 28 por ciento de todas las exportaciones.
Trump se valió durante la campaña presidencial del resentimiento existente en este sector golpeado por la recesión con la promesa de reducir las cargas regulatorias para los negocios. No obstante, las medidas arancelarias que ha planteado imponer a los productos provenientes de México han causado preocupación en torno a una guerra comercial de la cual la Unión Americana no saldría bien librada.
Un episodio ocurrido hace tiempo ha mostrado las repercusiones de incursionar en este terreno. Hace seis años México aplicó un arancel especial a un centenar de productos importados como respuesta a una prohibición hecha por Estados Unidos para que camiones mexicanos pudieran circular por las autopistas de ese país. La disputa comercial generó pérdidas de 2000 millones de dólares y redujo hasta un 30 por ciento las exportaciones de los productos afectados.
La Asociación de exportaciones de Fresa de California, la Asociación de Granos y de Alimento para Ganado de California, la Asociación Nacional de Cereales y Alimentos, la Federación Nacional de Productores de Leche, la Asociación Nacional de Procesadores de Semillas Oleaginosas, el Consejo Nacional de Productores de Cerdo, entre otras organizaciones que juntas generan 15 millones de empleos, exhortaron a Trump a días de que tomara protesta a preservar y ampliar los logros obtenidos con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
“Juntos Canadá, México y los Estados Unidos conforman una de las más competitivas y exitosas regiones económicas en el mundo. El éxito de esta relación comercial proviene en gran medida de la cooperación económica, integración y coordinación de políticas”, dijeron en un documento dirigido al presidente estadounidense.
El Consejo Nacional de Productores de Cerdo se pronunció a su vez en contra “de cualquier interrupción” en las exportaciones estadounidenses de carne porcina a México y Canadá, en el contexto de la renegociación del TLCAN. “Sabemos que algunas preocupaciones han sido planteadas por otros, así que estamos comprometidos a trabajar con la administración Trump en la búsqueda de caminos para mejorar nuestras relaciones comerciales con Canadá y México”, dijo John Weber, presidente del NPPC.
Aunque la alerta que ha generado la implementación de medidas proteccionistas no es su única preocupación de los agricultores. El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos también implicaría un golpe al sector, que recurren mayoritariamente a mano de obra extranjera que acepta bajos salarios.
No obstante, el discurso proteccionista del magnate no ha distado de los planteamientos que hiciera antes de asumir la presidencia de Estados Unidos. Su gobierno ha dicho que un posible 20 por ciento de impuesto a las importaciones mexicanas podría financiar el muro fronterizo propuesto por Trump.
Un análisis de Reuters indica que una represalia con aranceles podría afectar más de 3000 millones de dólares en exportaciones estadounidenses. El valor de las exportaciones en riesgo se basa en una lista de impuestos que México empleó en la disputa sobre el tránsito de camiones de hace seis años y que las autoridades mexicanas han dicho a la agencia que podría servir de modelo si Trump fija nuevas barreras a sus productos.
El mismo reporte del medio indica que en diciembre, luego de que temores a una disputa comercial desplomaron el peso, México empezó a delinear un mapa de los estados del país del norte que son más dependientes de su mercado, repitiendo la estrategia que empleó en la disputa de los camionero.
A la par de estas propuestas, otras ideas han hecho eco en México. En febrero pasado, el Senador Armando Ríos presentó un proyecto de ley que plantea cortar las compras de maíz de México a Estados Unidos. La propuesta del legislador provino de una campaña de dos inmigrantes mexicanos en Arizona, quienes buscaban una manera de protestar las políticas migratorias del presidente Donald Trump.