The Economist plantea en su más reciente edición la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador, dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) triunfe durante el proceso presidencial de 2018, en gran parte ante el enojo existente por los casos de corrupción que han surgido durante la administración de Enrique Peña Nieto, aunque plantea que existe preocupación en algunos sectores que ven en él “una versión mexicana del fallecido Hugo Chávez”.
“El candidato del PRI a la presidencia, quienquiera que sea, será contaminado por la asociación con el actual gobierno. La candidata panista más probable, Margarita Zavala, es popular, pero es la esposa de un expresidente, Felipe Calderón, que es ampliamente culpado por un aumento de la violencia provocada por su inepta represión contra el crimen. El PRD tiene poco apoyo. Las relaciones infligidas con los Estados Unidos y una economía debilitada por la embestida de la administración Trump jugarían a favor de López Obrador”, dice el texto.
El semanario británico menciona que López Obrador busca atender el malestar social con su propia incorruptibilidad, y al nacionalismo de Donald Trump “con un nacionalismo propio”. La publicación indica que en una elección de una vuelta, podría ganar con tan poco como el 30 por ciento de los votos y ·si eso sucede, México se embarcará en un peligroso experimento político”, menciona.
“López Obrador ha sido un oponente incansable de las medidas de modernización de la economía, desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con los Estados Unidos y Canadá, que entró en vigor en 1994, hasta la apertura del mercado de la energía a los inversores privados bajo Peña 2014. Si es elegido, el Sr. López Obrador promete celebrar un referéndum sobre la reforma energética. Un capítulo de su libro más reciente se llama “privatización es un sinónimo de robo”. Se ha unido a un sindicato de maestros radical y perjudicial para resistir una reforma educativa promovida por Peña”, dice el texto.
Pese al planteamiento, la revista indica que a medida que se aproxima su tercera carrera para la presidencia, él está tratando de ser menos divisivo. “Ha sido más amigable con los negocios. Decepcionados por el desempeño de la economía bajo el reformista Peña, algunos empresarios están más dispuestos a darle oportunidad”.
“Por ahora, el señor López Obrador tiene para sí el campo político. Morena es básicamente un partido de un solo hombre, lo que significa que su cuota de transmisiones de propaganda partidaria puede centrarse en promoverlo. Otros partidos tienen que dividir sus recursos entre varios políticos; ninguno ha seleccionado a su candidato presidencial para 2018”, menciona el medio.