Primero las damas pero las niñas también. Gala, una pequeña de Tecate con daño cerebral y epilepsia refractaria, iniciará un tratamiento con un aceite compuesto de marihuana para paliar sus convulsiones, que algunos días llegan a tener siete.
Durante años, Violeta buscó que un especialista le recetara a su hija aceite de cannabidiol en su intento por disminuir los síntomas de su padecimiento y reducir el uso de fármacos.
Su primera opción era viajar a Monterrey, Guadalajara o Ciudad de México, donde neurólogos ya han recetado estos tratamientos.
Pero lo descartó cuando encontró al neurólogo pediatra Diego Barrera, quien firmó la receta de Gala en febrero pasado.
Para Barrera es el segundo tratamiento que receta en su carrera. Ambos a niñas con padecimientos similares, en el lapso de un año.
El tratamiento se llama RSHO-X y es aceite de cannabidiol, un compuesto de la marihuana que se extrae del tallo de la planta, a la que el neurólogo pediatra le apuesta como tratamiento terapéutico.
“Yo esperaría una disminución de crisis”, dice Barrera sobre su paciente de siete años de edad.
El cannabidiol ha demostrado ser útil para reducir las crisis convulsivas y mejorar la movilidad del paciente, lo cual ayudaría a Gala, ya que no puede caminar o hablar.
Barrera estudió medicina en la Universidad Autónoma de Baja California y Neurología Pediátrica en la Universidad Autónoma de México y dice que entre sus colegas el uso del cannabidiol en forma de aceite es bien visto.
“Decimos que hay que probarlo y ver que sucede. Hay que hacer estudios clínicos y para ello hay que tener más pacientes”.
La primera paciente del neurólogo también fue una pequeña que necesitaba reducir la crisis provocada por sus convulsiones.
Los padres de la niña que vive en Los Ángeles, California, no continuaron el tratamiento que el neurólogo inició en febrero del año pasado.
Barrera trató a la niña hasta abril de 2016.
El caso de Gala, la menor que vive en el municipio fronterizo de Tecate, es un avance representativo para quienes buscan tratamientos médicos basados en marihuana.
Aunque en México, el aceite de cannabidiol está permitido, la madre de Gala, Violeta Villavicencio, abandera desde hace varios años la lucha porque las leyes mexicanas faciliten el uso de estos tratamientos.
Gala consigue su receta dos años después del primer caso que obtiene legalmente la oportunidad de importar medicamentos a base de marihuana en México.
El primer caso fue por cierto, también una niña.
En 2015, Grace Elizalde, una pequeña regiomontana de entonces ocho años que padecía hasta 400 ataques epilépticos al día, se convirtió en la primera persona autorizada por el gobierno mexicano para importar cannabis medicinal.
Desde entonces, el único requisito para importar medicamentos con cannabidiol, es que un médico especialista recete el tratamiento.
Los trámites de importación se realizan a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Al mismo tiempo, su papá Raúl Elizalde, se convirtió en activista de la marihuana medicinal cuando creó la asociación “Por Grace”, donde se lleva a cabo una campaña permanente de concientización y se ayuda a familias que necesitan el medicamento a agilizar los trámites para conseguirlo.
Casos como el de Grace y Gala, se han repetido con éxito a lo largo del país.
Hasta noviembre de 2016, Cofepris había otorgado 125 permisos de este tipo, aunque ninguno para Baja California.
La empresa HempMeds comercializa el aceite y está basada en San Diego. Es la única que cuenta con permiso de la Cofepris para importar el aceite.
El caso de Gala es también especial porque a diferencia de los niños que viven en el sur o centro del país, no importará el medicamento. Sólo lo introducirá al país por la aduana.
La condición fronteriza del estado de pie a conseguir el medicamento en persona.
De acuerdo con Barrera, el producto es de libre venta en el país vecino y el transportarlo no representa ningún riesgo de seguridad, ya que el aceite de cannabidiol es legal en México porque carece de tetrahidrocannabinol (THC), el activo que provoca efectos psicotrópicos.
“Puedo comprarla libremente en Estados Unidos y empezar el tratamiento porque ya tengo un respaldo médico que me está apoyando en lo que yo termino el trámite con Cofepris’’, dice Violeta.
“La ventaja de la frontera es que yo o alguien de Estados Unidos lo puede comprar, o mandarlo a una dirección allá y cruzarlo sin ningún problema’’, agrega.
Violeta se ha puesto en contacto con la fundación “Por Grace” y serán ellos quienes la ayuden realizar el trámite con Cofepris.
La situación de Gala fue detallada en la segunda edición de Newsweek en Español Baja California, en octubre de 2016.
Gala vive en Tecate, que hace frontera con California, un estado donde la marihuana es legal con fines medicinales y a partir de este año, su uso recreativo también.
Porque Gala tiene daño cerebral, epilepsia refractaria e hipotiroidismo, se ha visto obligada a tomar cuatro medicamentos diarios.
Según Barrera, su neurólogo pediatra, Gala recibe una dosis considerable de fármacos para su edad, pero pocos resultados.
Los padres de la menor ya lo habían notado. Ningún fármaco ha ayudado a mejorar la situación de su hija. Por eso buscaron esta alternativa.
En un principio el neurólogo Barrera les recomendó seguir el tratamiento con fármacos. Los padres de Gala grabaron uno de los ataques epilépticos que sufría su hija para demostrar que los medicamentos no funcionaban.
Violeta dice que Barrera, además de asistir a congresos e investigar sobre el tema, consultó al médico de Grace, el Dr. Garza, para medir la dosis y empezar el tratamiento.
El siguiente paso con Gala, —además de conseguir el medicamento— será realizar un electroencefalograma para detectar el estado actual de su actividad cerebral, y hacer comparaciones después del tratamiento RSHO-X.
“Nuestro periodo de prueba es consumir por lo menos un frasco, y dos meses después ver si hubo un cambio gradual’’, dice Violeta.
El tratamiento médico que han logrado las niñas mexicanas ha sido más rápido que la política planteada por el presidente de México.
El Senado de la República aprobó en diciembre de 2016 la iniciativa de Enrique Peña Nieto para legalizar el consumo de uso medicinal, aunque esta se encuentra a la espera de ser discutida en la Cámara de Diputados.