El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS por sus siglas en inglés) ha enviado un aviso legal a residentes texanos de Los Ebanos en el que plantea su interés por parte de sus tierras para poder llevar a cabo la construcción del muro fronterizo entre México y Estados Unidos como plantea la orden ejecutiva firmada el pasado 25 de enero por el presidente Donald Trump.
El gobierno estadounidense ha ofrecido a los propietarios 2900 dólares por cada 1.2 acres de sus propiedades y les ha planteado que en caso de que no acepten la propuesta la tierra les podría ser confiscada, mediante una figura legal que prevé una compensación monetaria.
“No queremos este muro, la ciudad está bastante unida en eso… Pero tampoco queremos ser demandados por el gobierno de los Estados Unidos”, comentó Yvette Salinas al Texas Observer a raíz de que su madre recibiera el aviso legal una semana antes de Trump llegara a la Casa Blanca, en una situación que ya había dejado en el pasado con los intentos fallidos que se presentaron durante el gobierno de George Bush para hacerse de las tierras.
Salinas recuerda cómo en 2008 su familia recibió un aviso de condena que les ofrecía el mismo bajísimo precio de 2 mil 900 dólares por los terrenos que, afirma, le pertenecen a sus antecesores desde hace por lo menos cinco generaciones.
En esa ocasión otras familias en recibieron avisos similares, no obstante al estar la zona de Los Ébanos ubicada alrededor de una curva en el Río Grande, y a la altura de la llanura de inundación del río, un tratado binacional prohibía la construcción de estructuras que pudieran empujar las aguas de inundaciones hacia las comunidades circundantes.
Apoyadas en esta acuerdo y ante las políticas de Barack Obama que no daban prioridad a la construcción del muro, las familias parecían haber ganado una lucha. No obstante, el Observer menciona que a mitad de Estados Unidos de la Comisión Internacional de Límites y Aguas ya capituló ante el DHS y aceptó la construcción. La misma información afirma que el trabajo de tipografía y planificación ya se hizo.
“Incluso si construyen un muro, la gente seguirá viniendo… Lo que nos ha ayudado enormemente y es menos costoso es la tecnología: los globos aerostáticos, los sensores de tierra e incluso las botas en el suelo”, comentó Aleida García, prima de Salinas.