TEPIC, Nayarit.— “¡Diputado!, ¡diputado!”, coreaban a sus espaldas mientras trabajosamente subía escaleras y cruzaba pasillos hasta su oficina, en el tercer piso del Congreso local. Intentaba mantener una apretada sonrisa, mostrarse sereno, aunque los vítores eran a sus sentidos como una mixtura entre la miel y la hiel. La sonrisa, una mueca para reprimir la rabia. El viernes 3 de marzo, su nombre, Ricardo Hernández, debía hacer historia: se convertiría en el primer diputado abiertamente gay de México. “Por fin la comunidad LGBT tendrá a su primer diputado”, cabeceaba la prensa local de esa mañana. Pero los congresistas de su mismo partido se lo impidieron. La bandera de arcoíris se quedó doblada en su escritorio.
Irónicamente fueron integrantes del PRD, el partido que en 2009 convirtió a la Ciudad de México la primera jurisdicción latinoamericana en avanzar en la reforma del matrimonio igualitario, quienes bloquearon que ese 3 de marzo la comunidad lésbico gay, bisexual, transgénero, travesti, transexual (LGBT) tuviera una representación real en el Legislativo.
En México sería el primer diputado de la comunidad LGBT en la historia, y segundo en el continente, luego de que en 2016 la abogada transgénero Tamara Adrián asumió como diputada en Venezuela, por el partido político de centroizquierda Voluntad Popular.
Ricardo Hernández, suplente del diputado Pável Jarero, asumiría como titular luego de que este dejó su curul en busca de la candidatura a presidente municipal de Tepic. Pero el sueño se vio enturbiado al calor de argucias políticas.
La víspera recibió la llamada telefónica de la presidencia del Congreso, en la que le notificaron que al día siguiente, junto con otros 11 suplentes, le tomarían protesta para el relevo de curules. La mañana de ese viernes llegó muy temprano, enfundado en un traje sastre negro, cuya formalidad rompía las coloridas líneas borgoña de su camisa Ferrioni. Estaba emocionado, entusiasta, pensaba en las iniciativas de ley que por fin acabaría de concretar: la de cambio de identidad, la de no discriminación por orientación sexual. Pensó que por fin cosecharía frutos de sus años dedicados a la defensa de los derechos de la comunidad LGBT, a su trabajo pionero en la organización Vivir sin Etiquetas, a los estudios en derechos humanos en Estocolmo, Suecia, y al empuje diario para que la fiscalía local investigue los crímenes de odio contra homosexuales, transexuales y transgénero.
Su mente estaba a cien revoluciones por minuto, pero justo cuando se disponía a bajar a la sala Benito Juárez, sede del recinto cameral, le mandaron llamar “de arriba”. A lo que ocurrió después aún no da crédito. Cuenta que fue la diputada local perredista Sonia Nohelia Ibarra —esposa del exsecretario general del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo—, quien le impidió tomar protesta mediante un documento que presentó de último minuto para que fuera una mujer (Gloria Noemí Ramírez Bucio) la que asumiera el puesto, aunque esta última no estaba en el registro y ni siquiera había sido convocada al Congreso. “Discriminan a gay por ser hombre”, publicaría luego la prensa local. La historia, sin embargo, tendría otro vuelco inesperado.

Foto: Hugo Cervantes
Las horas tensas
Estuvimos con Ricardo Hernández el día que el PRD le impidió tomar protesta. Luce desconcertado por la noticia que le ha dado Ibarra, huérfano de padrinazgos. Sube escaleras, recorre pasillos, contiene la ira y siente que se derrumba cuando los miembros de Vivir sin Etiquetas (homosexuales y heterosexuales que trabajan de manera conjunta) lo miran como preguntándole qué harán ahora. A su paso, vítores al ¡diputado, diputado!, hasta que la vista acaba por volverse vidrio, cuando siente las palmadas de un hombre que tiene a su hija desaparecida y a quien Hernández ayuda a buscar.
—Este es el único diputado que me ayuda a buscar a mi hijita, y la vamos a encontrar, ¿verdad, Ricardo? —le recuerda el compromiso.
Pero una vez detrás de la puerta del cubículo que le sirve de oficina, la mueca se desarma. Por fin, un respiro para el desahogo.
“Ya estábamos bajando todos los que tomaríamos protesta, y ‘de arriba’ me dijeron ‘no vas’”.
—¿Qué sientes?
—Me siento frustrado porque ha sido largo el caminar como activista LGBT, y más aún cuando el partido por el que militas y trabajaste tan duro te da la espalda. Para mí es como si le estuviera fallando a mi gente.
—¿Cuál es la razón de fondo para que no te dejaran asumir como diputado?
—Discriminación. Nunca me había sentido tan discriminado. He trabajado cinco años para el PRD, primero como comisionado estatal de diversidad sexual y, luego, en el ayuntamiento. Y desde allí, y cuando llegamos aquí, promovimos iniciativas importantes para el respeto a los derechos de la comunidad LGBT.
La travesía del salmón
En Nayarit, promover y defender los derechos de la comunidad LGBT no es tarea fácil. Esta es una de las regiones que más crímenes de odio registra. Desde 2012 se dio una ola de crímenes contra homosexuales y transgénero, que en algunos casos presentaba similares características: degollados, golpeados. Primero fue Raymundo, luego Viridiana, Axel, Vicki, Juliet…
La de Ricardo Hernández ha sido una historia dedicada a la defensa de los derechos humanos. Nació hace 32 años en la tierra de Amado Nervo, y antes de los 18 se encaminó como misionero en zonas indígenas a donde llegaba a concienciar y capacitar a las comunidades en temas de derechos humanos. Cuenta que para entonces tenía su orientación sexual bien definida y el respaldo de su familia, pero se encontró con múltiples historias de jóvenes indígenas o mestizos que vivían reprimidos y aterrorizados por la discriminación.
Luego recibió una beca para capacitarse en Suecia, y allí estrechó amistad con Tamara Adrián, la primera diputada transexual de Venezuela y del continente.
Precisamente Ricardo Hernández ha enfocado el trabajo de los últimos años en la comunidad transexual porque, explica, actualmente es la más desprotegida, por lo menos en esta región noroccidental.
“Mis temas de trabajo son la ley de cambio de identidad de género para personas trans porque es muy feo que les llamen por su nombre de pila. No podemos llamarle a una persona como hombre cuando ya vive de mujer. Por ejemplo, decirle ‘Juan Francisco’ a quien vive con una apariencia de ‘Maritza’, porque ella vive como mujer y es muy cruel. Y en los lugares públicos o de servicios, por ejemplo, en el médico, lo hacen por el morbo, por humillarlos, por discriminarlos.
“También trabajo la iniciativa que se discutió en 2015 de que en Nayarit no se discriminaría por la orientación sexual, que se castigaría la discriminación por orientación sexual de cualquier índole, y se aprobó ese 2015. Quedó tipificado el 17 de mayo, en conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra la No Discriminación por Orientación Sexual, pero no se ha publicado en el Diario Oficial, y mientras no aparezca no entra en vigencia.
“Son temas muy importantes aquí en Nayarit, porque cada vez es más visible esta problemática. Ahora, por ejemplo, estamos trabajando con los casos de Priscila, quien trabajaba en Banco Azteca y la corrieron después de dos años y medio porque le dijeron que era ‘mala imagen’ para la empresa. También el caso de un psicólogo que trabajaba en un colegio privado, donde más que evaluar sus capacidades y desempeño empezaron a indagar su vida privada, vieron que era homosexual y lo corrieron. Pero es difícil la defensa legal porque la ley contra la no discriminación no aparece aún en el Diario Oficial, y ese es uno de mis propósitos.
—¿Siguen los asesinatos en Nayarit? ¿Cuántos casos tienen registrados?
—Ya perdimos la cuenta. En 2012 hubo muchos, luego en 2014. Y ahora volvieron: en Bahía de Banderas, aquí en Tepic… apenas. Una chica trans, que vendía pulseras en el centro, apareció en el canal. Un joven psicólogo, ahorcado con una corbata. Los de 2012 trataban de que quedaran como asesino serial: golpes en el abdomen, degolladas y golpes en la cabeza. Muy violento, muy cruel. Y no tenemos un número exacto porque muchos no se denuncian como crímenes de odio, porque las familias no quieren que se sepa que era gay, porque les da pena, porque hay acoso. Cada caso tiene sus particularidades.

TOMÓ PROTESTA como diputado suplente en Nayarit por la fracción del PRD, y en ese momento se cambió a Morena. Dijo que trabajará por los homosexuales y heterosexuales, y ya prepara iniciativa para apoyar a los transgénero. Foto: Hugo Cervantes
Ideología subordinada
Ricardo Hernández considera que la “incongruencia del PRD en el respeto a los derechos de la comunidad LGBT” no se reduce al madruguete para que él no pudiera asumir como legislador ese 3 de marzo. “Aquí en Nayarit, el PRD está haciendo alianza con el Partido Encuentro Social (PES). Y en el Congreso federal, en la Ciudad de México, ese partido fue contra el matrimonio igualitario”.
En efecto, en la discusión de la iniciativa a favor de los matrimonios igualitarios, que el año pasado el presidente Enrique Peña Nieto envió al Congreso de la Unión, entre las posturas en contra, en su argumentación, la diputada federal del PES, Norma Edith Martínez, comparó que casarse con un gay era como casarse con delfines o laptops.
—¿Así como educaste a comunidades indígenas en temas de derechos humanos llegaste a educar a los legisladores?
—Creo que ha sido un trabajo constante, y no solo mío, sino de los compañeros activistas que hemos venido a plantearles las propuestas e iniciativas. Ha sido un trabajo constante e incluyente de nosotros con ellos. Muchos [legisladores] ya están con esa idea. Aquí la derecha nos ha apoyado las iniciativas. Ya no es cuestión de ignorancia o de que no sepan qué es la diversidad.
—Suena ilógico que la derecha apoye sus iniciativas y el partido de izquierda al que perteneces impida que tomes protesta.
—Así es, y eso es lo que no comprendemos. Se supone que el PRD es el que tiene la secretaría de diversidad a escala nacional, y ellos mismos nos están bloqueando a los de diversidad. Así que no es solo aquí. A escala nacional el partido en realidad nos está viendo como su relleno social. No legislan para nosotros. Solo promovieron el matrimonio entre personas del mismo sexo, y luego ya no hicieron nada. Y en algunas entidades se está revirtiendo por las alianzas que están haciendo con partidos que no respetan la diversidad.
“Todo esto nos deja claro —agrega— que esa no es una opción política para nosotros. Necesitamos salir de esta porque debemos negarnos a ser su relleno social, y buscar opciones donde realmente nos respalden”.
—¿Has padecido discriminación por parte de la clase política?
—Esto fue discriminación. Me impidieron tomar protesta, me discriminaron, es un acto de discriminación, y no lo esperas de un partido que dice que es incluyente. Yo no había sentido la discriminación tan fuerte. Los políticos en los congresos están usando los temas de equidad de género como un botín, pero no lo respetan, tampoco la diversidad, ni la no discriminación.
La agenda de trabajo de Hernández no se limita a temas de género. Los nayaritas que tocan las puertas del Congreso lo perciben quizá más cerca de la sociedad que de la clase política. Lo ven como una persona confiable, como hizo el hombre que le pidió unir sus pasos en busca de su hija desaparecida.
“Aquí llegan muchas personas a buscarme, no solo homosexuales. Es más, yo creo que 70 por ciento de las personas que piden mi apoyo son heterosexuales, y me buscan porque confían en mi trabajo. Hemos podido hacer muchas gestiones por problemática en la zona, desde el desabasto de agua, detenciones ilegales, despidos injustificados. La gente me busca porque antes que político soy activista, defensor de derechos humanos”.
—¿Qué sigue?
—Vamos a ir a la vía legal, ese será el procedimiento. Vamos a exigir que se respeten mis derechos como diputado. Y vamos a exigir que se nos deje de usar como relleno. La clase política debe respetar y ser incluyentes en serio, no solo en sus discursos, no solo para lucrar con esos temas. Así como en las familias existimos hijos homosexuales y se tiene que ser más abiertos en esos temas, en los sectores de la política, de gobierno, también. Como decimos en Vivir sin Etiquetas: ‘Igualdad para vivir, diversidad para convivir’. Y ahora toca exigirlo, el respeto. E insisto: que el PRD nos deje de usar como relleno.
—¿Te enfrentarás solo en esta etapa de defensa legal?
—Siento el apoyo de la gente, tengo la fuerza para combatir legalmente. Tenemos mucho apoyo de organizaciones locales, de otros estados y otros países. Y vamos a seguir adelante, esto no va a quedar así, vamos a seguir porque nosotros antes de ser políticos somos activistas, y vamos a buscar lo que por derecho nos toca, lo que nos pertenece. Todos tenemos los mismos derechos, y a veces cuando manifestamos nuestra orientación sexual nos los quitan o nos los niegan. Así que ahora es cuestión de hacerlos valer.
Minutos después Ricardo Hernández sube a tribuna, recupera la compostura y, con la frente en alto, desafiante y digno, extiende su colorida bandera de la libertad, ante las incómodas miradas de los diputados que aún permanecen, y dejan de chatear en sus celulares para observarlo. Simbólicamente el arcoíris de igualdad y orgullo se impuso por minutos en el Congreso de Nayarit.
Reparación tardía
La semana siguiente Ricardo Hernández comenzó su ofensiva legal para reclamar su curul. Curiosamente, el 7 de marzo, el secretario general del Congreso de Nayarit, Carlos Ruvalcaba, recibió un oficio signado por Gloria Noemí Ramírez Bucio, en la que esta declinó ocupar la curul que los perredistas impidieron que ocupara Hernández el 3 de marzo.
“Habiéndoseme notificado la resolución aprobada por ese H. Congreso, es mi deseo declinar al cargo que se me ha conferido como diputada integrante de la Trigésima Primera Legislatura”, señala en el documento.
El 8 de marzo Hernández recibió una nueva llamada. Le dijeron que al día siguiente se presentara en el Congreso para que le tomaran protesta como diputado. Ocupará la curul por el PRD, pero renunció ya a ese partido. Ahora, dice, buscará adherirse al Movimiento Regeneración Nacional (Morena), como han hecho otros senadores y diputados federales. Por lo pronto, la comunidad LGBT ya cuenta con su primer diputado.