Desde 2001, cuando se identificó el gen del componente
necesario para crear caucho, ha habido mucha presión sobre los científicos y la
industria llantera para que le metan velocidad a la investigación de caucho
ecológico. Recientemente, investigadores de la Universidad de Minnesota
descubrieron un método, publicado en la revista ACS Catalysis, que podría hacer
más ecologista a la industria al usar carbono de fuentes naturales como el
pasto, los árboles y el maíz en vez de combustibles fósiles como el petróleo.
El proceso produce isopreno, el componente necesario para crear caucho.
“Tenemos una oportunidad muy buena de hacer viable este proceso”, dice Marc
Hillmyer, director del Centro de Polímeros Sustentables de la universidad.
“También podría reducir un poco el costo [de producir llantas]”.
Paul Dauenhauer, principal investigador y profesor adjunto
de ingeniería química y ciencia de materiales en la universidad, dice que con
10 investigadores en el proyecto, ocho de Minnesota y dos de la Universidad de
Massachusetts Amherst, la colaboración fue un factor clave en el éxito del
proyecto. Él compara la sociedad con un “atraco bancario”, dado que la pericia
de cada investigador hizo que el proyecto corriera más eficientemente.
Dauenhauer ahora quiere hacer más pruebas con la esperanza
de aprender cómo funciona la clase catalizadora recientemente descubierta, y
advierte que hacer que el proceso funcione para la industria llantera podría
tomar tiempo. “Se tiene que ampliar esto usando instalaciones grandes, y el
paso del descubrimiento a la gran escala podría llevar años”.
La Asociación de Fabricantes de Caucho dice que 70 por
ciento de todo el caucho es sintético y que 90 por ciento del caucho natural
proviene de Asia, donde bosques tropicales son talados para hacer espacio para
árboles de hule. Producir caucho natural también es laborioso: se recolecta el
látex de un árbol, se lo procesa, refina y coagula. El caucho entonces es
sacado del látex. “Tratamos de empezar con una fuente biológica y competir
económicamente con la fuente de combustible fósil”, dice Frank Bates, profesor
de ingeniería química y ciencia de materiales y miembro del comité ejecutivo
del Centro de Polímeros Sustentables de Minnesota. “Eso es lo que se llama
buena ingeniería química”.
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Publicado
en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek