Es Grexzia la primera trans en casarse en Aguascalientes

Como si fuera cualquier día, llegaron al Registro Civil en pantalones de mezclilla. Pero fue un día especial, histórico para ellos y para Aguascalientes.

Grexzia se convirtió en la primera mujer transexual en contraer matrimonio civil en el estado. Uriel ya es su esposo ante la ley.

En cuestión de derechos LGBTTI, su unión es un avance a medias. Se trata del primer matrimonio igualitario de 2017, del sexenio del panista Martín Orozco -que en campaña firmó compromisos a favor de la familia natural- y de la Clínica Jurídica de Derechos Humanos y Perspectiva de Género, que coordina el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes.

Pero el matrimonio es resultado de un amparo que promovieron los abogados Paulina Díaz y Wilfrido Salazar y que el juez resolvió en noviembre. Y, por supuesto, Grexzia tuvo que firmar el acta con su nombre de varón porque la reasignación de género en documentos de identificación no ha sido tema para los gobiernos.

El Registro Civil los citó a las 10 de la mañana del 24 de febrero, un día antes de su quinto aniversario. Conseguir la cita requirió que Grexzia y Uriel presentara una queja contra ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) contra el DIF estatal, que se negó a agendar sus pláticas prematrimoniales. Gracias a la CEDH y a sus abogados, quedaron exentos del requisito.

Superada la burocracia y la falta de voluntad, el oficial del Registro los pasó a la sala de ceremonias a las 10:32.

En primera fila se sentaron Carmen Campos, madre Uriel, y Guadalupe Rocha, madre de Grexzia. Cynthia, Rosario, Margarita y Raquel, amigas de ambos, firmaron como testigos. Más amigas, familiares, sobrinas y sobrinos también los acompañaron.

Grexzia se aguantó el llanto. Como cualquier mujer, quería evitar arruinarse el maquillaje el día de su boda, por eso se abanicaba la cara con las manos cada vez que los aplausos y felicitaciones le aguaron los ojos.

Y ya tiene lista la fiesta. Un paso como el que dio hoy merece celebrarse y amerita una pausa alegre para tomar aire para lo que viene: la lucha por lograr ser madre, a través de la adopción.