Instan a científicos estadounidenses a volverse más políticos

Un tema recurrente ha emergido durante una nutrida reunión de científicos en Boston: a los investigadores les preocupa mucho el presidente Donald Trump y la forma como su mandato afectará las ciencias y la subsistencia de los investigadores.

En una de las sesiones más dinámicas del sábado, durante la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Progreso de la Ciencia –en un ambiente no muy distinto del de un equipo deportivo asediado, al llegar el medio tiempo-, John Holdren, el principal asesor científico del presidente Obama, y otros asistentes manifestaron sus inquietudes.

Los investigadores temen que prosiga la censura de la ciencia y los científicos, y citaron las restricciones que Trump ha impuesto ya a diversos científicos federales respecto de hablar con la prensa. Les preocupa que disminuyan las subvenciones y que se erosione la confianza en la ciencia y en los hechos. A todos les atormenta el futuro de la ciencia, y su papel crítico como guía para tomar decisiones.

Holdren señaló que, si Trump reduce los impuestos y aumenta el gasto para la defensa, será difícil ver de dónde saldrá el dinero para la investigación.

Sin embargo, los investigadores tienen un proyecto para defenderse. Holdren recibió consejos de algunos personajes que están en el frente. Por ejemplo, “no se desanimen ni se dejen intimidar, y siga haciendo ciencia”, propuso. También instó a los investigadores a “dedicar, al menos, diez por ciento de su tiempo al servicio público”, incluyendo la participación comunitaria.

Muchos otros científicos invitan a sus colegas a invertir más tiempo a comunicarse con el público y a explicar la importancia de su trabajo. Con mucha frecuencia, los científicos no hacen el esfuerzo vital de demostrar por qué sus investigaciones son importantes, señaló Jane Lubchenco, investigadora de la Universidad Estatal de Oregón, y ex directora de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica bajo el mandato de Obama. La falta de empeño en ese renglón ha ocasionado que muchos pierdan interés en la ciencia y en los científicos, y olviden por qué son importantes, agregó.

Naomi Oreskes, historiadora de la ciencia en Harvard, habló sobre las repercusiones del Proyecto Manhattan, cuando los físicos implicados en la labor que condujo al desarrollo de armas nucleares se manifestaron sobre la importancia de la prudencia y el control de armas. De hecho, los que tomaron una postura decidida –como el físico Niels Bohr, ganador del Premio Nobel- fueron elogiados por el público general. Insistió en que los científicos deben hablar cuando lo consideren necesario, sugiriendo que eso no dañará su credibilidad. De hecho, es probable que el silencio sea más perjudicial. También sugirió que los investigadores tienen que manifestarse para evitar una “catástrofe” inminente.

En términos generales, los científicos deben estar más involucrados políticamente. Han terminado los días en que podían darse el lujo de mantenerse al margen, agregó Hollaren.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek