La desigualdad en México es acumulativa. Comienza desde que una persona está en el vientre de su madre, luego se suma el desarrollo durante los primeros tres años de vida y así sigue sucesivamente en todas las etapas de la juventud hasta llegar al mundo laboral.
Así lo explicó Enrique Cárdenas Sánchez, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), quien refirió que en México 70 de cada 100 personas que nacieron en el seno de una familia en condición de pobreza, continuarán así, incluso 30 años después.
Durante la inauguración de la exposición “Imagina tu futuro”, Cárdenas Sánchez dijo que el 20 por ciento de la población más pobre del país, continuará siéndolo una generación más, y que en todo caso podrán ascender al siguiente escalafón, con un ingreso muy similar.

“Es muy importante estudiar la movilidad social, porque así podemos saber qué tan fácil o qué tan difícil es que una persona pueda subir en la escala socioeconómica y qué tanto depende del nivel educativo que se tenga”, añadió Cárdenas.
“Hay demasiada dependencia del lugar de origen para saber a dónde se llegará, y lamentablemente, el mérito, el esfuerzo personal que debería ser el motor de avance de las personas, no lo es”, señaló frente a estudiantes de bachiller.
En este sentido, indicó que si bien la política pública es muy importante para contribuir al desarrollo de los jóvenes, con buenos servicios de salud y calidad educativa, tampoco es suficiente para llegar al potencial alcanzable de cada uno, pues tiene más que ver la actitud de las personas, el ambiente en el que viven y el contexto familiar.
“La familia es esencial en el desarrollo, porque la misma familia puede ser un obstáculo o una motivación”, aseguró el director del CEEY.
Por lo tanto, el objetivo de la exposición itinerante promovida por el CEEY y la Fundación Espinosa Rugarcía (ESRU), es motivar a los jóvenes a estudiar para que, como en un efecto dominó, puedan aspirar a una mejor escala social, con mejores oportunidades personales y laborales, un mejor ingreso, y un mejor estilo de vida que se repita y mejore con las siguientes generaciones.
La exposición, por ejemplo, ilustra que de 100 padres que no estudiaron, únicamente 9 hijos y 3 hijas estudiaron una licenciatura, mientras que de cada 100 padres con licenciatura, 67 hijos y 54 hijas terminaron una carrera universitaria.
