Ébola a la vista

MIENTRAS RECOPILABA DATOS durante el brote del virus del ébola en Sierra Leone en 2015, la científica Mary-Anne Hartley veía como los médicos sufrían para averiguar a cuáles de los cientos de pacientes debían tratar primero. “¿Cómo saber cuáles serán los que se deteriorarán más rápido?”, inquiere. “Se requiere una medición objetiva para decidir”.

Tras el brote, decidió elaborar esa medición. En la Universidad de Lausanne, donde estudia enfermedades infecciosas, Hartley creó un sistema de puntuación para calcular la gravedad de cada caso de ébola. Si la epidemia regresa (y los expertos dicen que lo hará), esta herramienta de pronóstico podría salvar vidas.

Hartley creó dos sistemas de puntuación, uno para el diagnóstico y otro para las rondas diarias de pacientes hospitalizados. En cada una de ellas, se asignan puntos a características pertinentes como la edad, la cantidad de virus en el torrente sanguíneo (la llamada “carga viral”), la presencia de síntomas y por cuánto tiempo ha mostrado el paciente dichos síntomas antes de acudir a la clínica. Mediante el uso del sistema de puntuación, publicado recientemente en PLOS Neglected Tropical Diseases, se pronosticó correctamente 97 por ciento de las muertes por ébola durante o poco después del diagnóstico. Estos recuentos pueden ayudar a los médicos a asignar mejor su tiempo, así como los fondos y los suministros extremadamente limitados. “Si algunos de esos pacientes hubieran tenido el beneficio de contar con más recursos, no habrían muerto”, señala Rob Fowler, científico del Instituto de Investigación Sunnybrook en Toronto, que dio tratamiento a las víctimas del ébola en Sierra Leone, Guinea y Liberia durante el brote más reciente. En otras palabras, la carencia de recursos adecuados es lo que hace que el ébola resulte tan mortífero. Los fluidos intravenosos, el oxígeno y el material para diálisis, todos los cuales son escasos en África Occidental, podrían mantener vivo a un paciente hasta que su propio cuerpo ataque al virus.

Fowler advierte que no se debe utilizar este sistema de puntuación para categorizar a los pacientes como “tan graves, que están destinados a morir”, y destaca la utilidad de evaluar la gravedad en los casos en que las emociones y otros sesgos podrían influir en las decisiones médicas. “Hace que las cosas sean más honestas”, dice Fowler.

La Organización Mundial de la Salud espera conceder una aprobación de emergencia a una vacuna contra el ébola a mediados de 2017. Sin embargo, la vacunación se ofrecerá solo después de que surja un brote, y el virus pueda evolucionar más allá de las cepas que abarca actualmente. “Y realmente sigue ahí”, dice Hartley. “Habrá otro brote”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek