“La fantasía entra en la cabeza y se convierte en realidad”

KOKO ES UNA NIÑA CON COLA que se quedó sin cola y salió a buscarla. Además, tiene los ojos pequeñitos, el pelo negro y revuelto y viste una enorme camiseta amarilla y botas con agujetas rojas. Siempre hace lo que le da la gana. Todo el tiempo juega con su cola, desde que sale el sol hasta que sale la luna. Koko vive ajena a la transformación sufrida por el mundo después de la Gran-Gran Crisis, pues habita en lo alto de una montaña que sobresale de la enorme nube de contaminación. Es feliz, pero un poco ignorante, pues solo ha leído un libro, La odisea, de Homero, y nunca ha viajado. Cuando emprende la búsqueda de su cola descubre que la naturaleza está casi perdida y que los hombres han olvidado la conexión con sus sueños.

En su increíble viaje Koko conoce espeluznantes peligros al enfrentarse con una cocinera caníbal, un violento león, un ogro comerrecuerdos y, el peor de todos, el materialismo del mundo contemporáneo. Empero, también experimenta la riqueza de los sueños y sentimientos como el valor de la amistad, la tenacidad y la ternura.

“Esta historia me la inspiró, sobre todo, mi pasión por la naturaleza”, manifiesta la escritora española Ana Belén Ramos, autora de la novela Koko, una fantasía ecológica, publicada recientemente por el sello editorial Gran Travesía. “Tengo una fuerte vinculación con el campo desde muy pequeña. Cuando estaba con mi familia, en mi infancia, pasábamos mucho tiempo en el campo, y eso nutrió mucho mi vida, que he ido alimentando hasta llegar a este libro. Creo que aquí se manifiesta ese cariño por la naturaleza”.

Foto: Antonio Cruz/NW Noticias.

Aparte de eso, revela la autora en diálogo con Newsweek es Español, “tengo una conexión muy fuerte con el mundo de los sueños, el mundo onírico. Cuando yo tenía unos 16 años falleció mi abuelo; tenía una relación muy bonita con él, y la noche que murió tuve un sueño muy fuerte, y una de las imágenes de ese sueño aparece casi tal cual sucedió en este libro. Entonces es un libro que habla tanto de la naturaleza como de los sueños desde un punto de vista muy íntimo”.

Ramos nació en Córdoba, España, hace 38 años. Aunque su especialidad es la traducción y edición de obras infantiles y juveniles —Peter Pan, El mago de Oz, El jardín secreto, El castillo en el aire—, es autora del álbum ilustrado Mar, el niño de agua y del libro para niños Cuento del rey bajito. Koko, una fantasía ecológica, es su primera novela juvenil.

—¿Por qué una niña con cola, Ana Belén?

—Es una niña un poquito rara, diferente, que tiene una peculiaridad como esa, pero para mí significa todo lo raro que hay dentro de cada una de las personas. Los humanos no somos normales, cada uno tiene su extrañeza, y el libro quiere dar un espacio a todas esas personas diferentes. Esta niña tiene una cola, pero cada uno tiene su “cola” para vivir de acuerdo con su forma de ser, para ser verdaderamente lo que quiere, no lo que la sociedad desea imponer.

—¿La cola es, entonces, un “rasgo” distintivo?

—Exacto, es un rasgo distintivo de una personalidad diferente. Todas las niñas en este libro son comunes y corrientes, y solo Koko tiene una colita. Muchas veces cuando se enfrenta con otros personajes le dicen: “¡Tú no eres una niña!”. Y ella se enfada mucho y dice: “¡Sí soy una niña, aunque tengo cola, y si tú no tienes es peor para ti!”. Ella está muy feliz con lo que es, pero los demás no la respetan.

Foto: Antonio Cruz/NW Noticias.

—¿Podemos decir que en el mundo ruedan muchos humanos con cola?

—Yo misma, cuando era pequeña, no era muy aceptada en el colegio porque me gustaba mucho leer y estudiar, y eso se veía muy raro en mi clase. En la vida real tiene cola cualquier persona que no haya dejado que su niño interior muera, que esté despierta por dentro, que se deje sorprender, que mantenga viva su inocencia. Me acuerdo de una cita de [James Matthew] Barrie, el escritor de Peter Pan, que me gusta mucho, de Peter Pan dice que es como un pajarito que acaba de romper el huevo. Esa alegría es Koko, pues vive alejada, feliz y en contacto con la naturaleza. Y lo bonito de ella es que, cuando entra en el mundo fiero y difícil al que todos nos enfrentamos cada día, no se deja corromper.

—¿Qué significa la Gran-Gran Crisis?

—La crisis está de moda. Hace un tiempo, mientras escribía el libro, estaba yo en mi casa y escuché por la ventana a un niño que decía: “¡Es que estamos en crisis!”. Entonces yo pensé: “Si la crisis ya ha llegado a la infancia y se ha metido en nuestra imaginación de esa manera, hay que sacarla también en la fantasía”. Esta es nuestra crisis, pero evolucionada, es lo que pasaría en el mundo si dejamos que persista la ruina de valores, económica, medioambiental, de todo.

Foto: Antonio Cruz/NW Noticias.

—Desde tu perspectiva, ¿hoy cuál es la importancia de la novela juvenil?

—Los chicos de hoy leen muchísimo. Muchas veces se dice que la gente no lee, que ya no le gustan los libros, pero yo creo que para los jóvenes es totalmente lo contrario. Tengo la experiencia de que sí leen mucho, entonces es importante que lo que lean sea de calidad, incluso si es fantasía, pues no se trata de leer solamente ensayo, historia, libros sesudos. La fantasía también ayuda a que todo vaya mejor porque entra en nuestra cabeza y se convierte en nuestra realidad.

—¿Cuando escribiste Koko… te propusiste que fuera literatura inteligente?

—Sí. Tardé diez años porque la escribí varias veces. La escribía y no estaba convencida, y en eso me ayudó mucho mi marido, que también es escritor, porque yo le decía que no me gustaba y él me respondía que si no me gustaba volviera a escribirlo. Me animaba mucho a que no desfalleciese y a que no tomase por terminado algo que yo sentía que no estaba bien. He querido cuidar mucho el lenguaje porque creo que uno de los terribles deméritos de la literatura actual infantil y juvenil es que no cuida el lenguaje, se piensa que los niños son tontos. La literatura tiene que ser literatura, luego ya le pondremos la etiqueta que queramos. Si es juvenil, pero no es literatura, es solo un libro de entretenimiento. Y el problema que tengo es que me gusta mucho la literatura, mis referentes son Peter Pan, de Barrie; Michael Ende, que escribió La historia sin fin; El Principito, de Saint-Exupéry… Son libros que van más allá de la literatura infantil y juvenil convencional.

Foto: Especial.