El presidente ruso, Vladimir Putin, promulgó una ley que despenaliza parcialmente la violencia doméstica, siempre y cuando, el agresor no reincida con violencia hacia la misma persona durante un año.
La ley que ha sido condenada por organizaciones de derechos humanos, permite agresiones dolorosas, moretones, heridas superficiales o rasguños, mientras no causen lesiones.
Su denuncia – en un país donde una mujer muere cada 40 minutos por violencia doméstica – implicará una falta administrativa, y no un delito.
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Los diputados conservadores que impulsaron el texto argumentaron que buscaba corregir una “anomalía” en la ley rusa, que hasta ahora juzga a los autores de violencia doméstica por lo penal, mientras que la cometida fuera del círculo familiar compete al derecho civil.
Pero este cambio provocó una protesta generalizada entre las asociaciones de defensa de los derechos humanos y de ayuda a las víctimas, y suscitó un debate nacional en Rusia.
Según la agencia nacional de estadísticas, se registraron 49,579 casos de violencia doméstica en 2015, incluidos 35,899 en los que las víctimas fueron mujeres.
Unas 7500 mujeres murieron a manos de sus parejas en 2015, asegura la asociación ANNA, que ayuda a las mujeres víctimas de violencia.