Tan fino como la cachemira

SUELE AFIRMARSE que solo las cucarachas podrían sobrevivir a una explosión nuclear, pero algo parecido podría decirse del Camelus bactrianus. Cerca de 1.4 millones de estos animales con dos jorobas viven en el norte de Asia, y podemos ver muchos de ellos deambulando en el desierto de Gobi, cuyo clima es tan inhóspito que dejarle caer una bomba atómica podría mejorar las cosas. No obstante, los camellos sobreviven, en parte, porque su pelo posee propiedades de aislamiento térmico maravillosas.

Y ese pelo también tiene una historia maravillosa. Entre las dos guerras mundiales, un abrigo de pelo de camello desestructurado era casi el uniforme de cualquiera que llevara la vida de F. Scott Fitzgerald. “Creo que los hombres siempre han tenido fascinación por el pelo de camello”, dice Umberto Angeloni, el elegante presidente de Caruso, fabricante y marca de ropa italiana para caballeros, y creador de Gobi Gold, una recreación muy moderna del pelo de camello. “Es masculino, pero abrigador y amigable”. Con todo, el abrigo original de este material también era muy pesado; y con el tiempo, agrega Angeloni, se “convirtió en el abrigo del abuelo, una prenda agradable, pero rara vez utilizada”.

Angeloni, exprofesor de economía, sabe también que el pelo de camello es 30 por ciento más barato que la lana de cachemira, así que fue con el principal experto en fibras y telas de Italia, Pier Luigi Loro Piana, “P. G.”. Mucho antes de convertirse en la marca suntuaria que equivale a Hermès en Italia, Loro Piana era una tejeduría propiedad de la familia de P. G.; hoy sigue produciendo muchas de las telas más preciadas e innovadoras del mercado. Esto se debe, en muy buena medida, a P. G., quien contempla la vida a través de un prisma de fibras: sospecho que, cuando mira cualquier animal, sea un camello, perro o una raza de ganado desconocida, imagina el tipo de tela que podría tejer con su pelo.

Angeloni prosigue: “P. G. me dijo que había estado reuniendo el mejor pelo de camello durante décadas, pero que había muy poca demanda. Le pregunté: ‘¿Crees posible hacer una tela que sea ligera, pero que siga pareciendo camello y que podamos hacer un traje con ella?’”.

Después de experimentar un poco, Loro Piana creó dos telas para traje; una estambrada y una de peso más ligero, 55 por ciento camello y 45 por ciento franela de lana Súper 170. También produjo un nuevo camello “doble”, que lleva en medio una microcapa de aire para aislamiento adicional y es idónea para ropa exterior técnica. Esto permite confeccionar una versión siglo XXI del abrigo deportivo original, así como versiones más ligeras de los sobretodos tradicionales.

El verdadero logro ha sido crear pelo de camello para verano. “Hemos mezclado [la fibra] con seda”, anuncia Angeloni, “lo cual le confiere un poquito de brillo; y con lino, que lo vuelve fresco y, a la vez, resistente a las arrugas”. Angeloni también ha lanzado una gama de prendas tejidas con camello; y para el próximo invierno, ofrecerá terciopelo con pelo de camello.

La fuente de la versatilidad de esta fibra es su longitud. “Un solo pelo de cabello puede ser tan fino como la cachemira, y medir hasta 12.5 centímetros de largo, mientras que el pelo de cachemira tiene un largo máximo de cuatro o cinco centímetros”, explica Angeloni. “Una fibra más larga puede torcerse más veces, de modo que el hilo resultante tiene mayor elasticidad y resistencia a las arrugas. Y como proviene de animales que viven en el Gobi, te aísla del calor o del frío”.

La tela Gobi Gold parece tener las cualidades más milagrosas imaginables. Solo es deseable que jamás tengan que probar su resistencia a un ataque nuclear.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek