Diente: ¡sánate a ti mismo!

MÁS DE 86 POR CIENTO de los adultos de entre 20 y 39 años de edad están afectados por caries dental. Esto significa que la mayoría de las personas han tenido al menos dos cavidades obturadas en su vida, y probablemente más. Los dentistas de todo el mundo utilizan un cemento con base de silicón para rellenar las cavidades que quedan en los dientes cuando el dentista elimina la parte infectada y descompuesta utilizando un taladro. Estos rellenos dentales para las cavidades cumplen su cometido, pero se desgastan y se rompen, además de que los alimentos duros o pegajosos pueden aflojarlos, aumentando el riesgo de infección y caries.

Los dientes se componen de dos diferentes tipos de minerales. La cubierta externa es una capa delgada conocida como esmalte, que protege el diente. Es una capa inerte. Debajo del esmalte se encuentra una capa gruesa, similar al hueso, denominada dentina. Esta última forma el núcleo interno del diente y protege el tejido blando o pulpa que está en su interior. La dentina es un tejido vivo que posee nervios que hacen que el diente sea sensible. Puede volver a crecer, pero necesita algo de ayuda.

Un campo emergente en la odontología, conocido como endodoncia regenerativa, está en busca de una solución natural que pueda eliminar los rellenos dentales.

Es posible que varios investigadores del Reino Unido hayan encontrado una posible solución: han utilizado un medicamento para estimular el crecimiento de los dientes en ratones. El trabajo fue realizado por Paul Sharpe, catedrático de biología craneofacial del King’s College de Londres, junto con sus colegas.

Infografía: Newsweek en Español

El equipo de Sharpe perforó pequeños agujeros en los dientes de los ratones y les aplicó un medicamento llamado Tideglusib con una esponja hecha de colágeno, la cual dejaron en la cavidad. El Tideglusib ha superado las pruebas de seguridad como tratamiento para los síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores encontraron que apenas en la cuarta semana, la dentina había rellenado la cavidad y la esponja había desaparecido.

“Esto mejora en gran medida lo que el diente trata de hacer de manera natural”, dice Sharpe, cuyos hallazgos aparecen en el número de enero de Scientific Reports.

Rena D’Souza, vicerrectora asociada y catedrática de ontología de la Universidad de Utah, dice que el próximo paso “será crear un diente infectado para ver si el tratamiento funciona cuando existe inflamación, y entonces podremos utilizar modelos animales más grandes”, afirma. Para algunos ratones, esto podría significar muchas golosinas, y algunas consecuencias muy dolorosas.

Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek