El MDMA está en la antesala de ser reconocido como tratamiento contra el estrés postraumático luego de que a finales de 2016 la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos aprobará estudios clínicos de fase 3, lo cual representa el paso final antes de la aprobación de dicha substancia como medicamento recetado.
El anuncio se produjo ante la culminación exitosa de las pruebas clínicas de fase 2, llevadas a cabo por la Asociación Multidisciplinaria para Estudios Psicodélicos (MAPS por sus siglas en inglés). El MDMA ha sido utilizado en estas pruebas durante el tratamiento de daño emocional y psicológico causado por guerra, crimen violento y otros traumas así como en el tratamiento de ansiedad causada por enfermedades con altas tasas de mortalidad.
La FDA ha considerado incluso otorgar a dichos estudios el estatus de “Breakthrough Therapy” La designación, que se traduce como “terapia de gran avance”, se otorga si la FDA considera que el medicamento en cuestión está destinado a tratar enfermedades mortales y si su uso representa una mejora sustancial sobre terapias actuales. La designación también implica que la FDA le dará una revisión prioritaria al posible medicamento.
El MDMA es una sustancia química estimulante con efectos psicodélicos, que da la sensación de fuerza a quien la toma, pero también distorsiones en el tiempo y la percepción. Es muy famosa por provocar un mayor placer en el sentido del tacto. También se le conoce como “éxtasis” o “molly”, aunque muchas drogas que se ofertan con estos nombres a veces no tienen MDMA, de acuerdo con información de Drug Policy Alliance,National Institute of Drug Abuse y el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La MDMA fue creada originalmente en 1912 por la compañía Merck, como compuesto precursor para ser utilizado en la síntesis de otros fármacos, aunque nunca tuvo mucho éxito comercial.
Sus efectos sobre el cuerpo humano comenzaron a ser explorados en la década de 1970 por el farmacéutico Alexander Shulgin, quien probó el químico y lo recomendó a psicólogos como una herramienta más de las terapias. Alexander Shulgin probó en sí mismo decenas de variaciones químicas de la MDMA e incluso las documentó en libros.
Por sus efectos y gran capacidad de sociabilización, la droga comenzó a venderse en las calles y ganó fama, sobre todo en Estados Unidos, donde la Agencia Estadounidense para el Control de Estupefacientes (DEA, por sus siglas en inglés) decidió colocarla en su lista de sustancias ilegales, en el año de 1985.