La tragedia ocurrida en Monterrey dentro del colegio privado Americano del Noreste tiene como problema de fondo una década de homicidios, desapariciones e impunidad, resultados de una guerra contra las drogas que ha normalizado la violencia entre la población, explicó el portavoz de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
Juan Martín Pérez García explicó que el que un adolescente de 15 años haya disparado en contra de su profesora y compañeros del colegio privado es parte de estos síntomas que han llevado al país a una baño de sangre y a una crisis de derechos humanos.
Frente los sucesos ocurridos el miércoles pasado en el norte país, en los cuales el joven atacante falleció y otras cuatro personas resultaron gravemente heridas, el presidente Enrique Peña Nieto giró instrucciones este jueves para reforzar los protocolos de revisión, “más en unos estados que en otros”, en las escuelas del país.
Para Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Redim, hacer este tipo de anuncios es preocupante “porque no solo vuelve a criminalizar a los adolescentes, sino que los revictimiza, les da un trato desigual y fortalece el estigma y corremos el riesgo de que esto genere un pánico social porque la manera en la que se está abordando este hecho tan dramático de Monterrey no es de ninguna manera apropiado”.
“Este chico antes de ser victimario fue víctima, y la acción que hace el presidente es equivocada… Es decir, cuál es el problema de fondo: 10 años de violencia, 96 por ciento de impunidad en delitos, altas tasas de homicidio, aproximadamente 28 mil personas desaparecidas. En el caso de adolescentes y niños, el año pasado fueron asesinados más de mil, entonces no es revisar las mochilas lo que va a lograr un cambio”, explicó en entrevista con Newsweek en Español.
Pérez García califica como una paradoja el que pese a que la escuela tuviera cámaras de video en sus salones no hayan funcionado para evitar esta tragedia, como tampoco lo hiciera el mecanismo para detectar que el chico tenía problemas. “Entonces, pensar que revisar las mochilas es una solución y una política de Estado, es un mal chiste que se cuenta solo”.
Responsabilidad compartida
Para el director de la Redim lo primero que se tiene que hacer es que Enrique Peña Nieto en su calidad de presidente del Sistema Nacional de Protección Integral haga un llamado y una convocatoria urgente a reunión de este sistema en el que están integradas ocho secretarías de estado, 32 gobierno estatales, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y ocho representantes de sociedad civil.
“Es ahí donde se tiene que desarrollar la política pública, donde se tienen que tomar las decisiones para que se articulen”, comentó.
Para el experto en derechos de la infancia un segundo tema es que las familias tienen que tener presente que la violencia es un elemento de carácter cotidiano y en tanto que no se entienda que es reproducida por niños y niñas, difícilmente se podrá actuar.
“Si eso no lo reconocemos, lo aceptamos y lo trabajamos estaremos dando pasos equivocados. Lo que necesitamos en lugar de revisar mochilas es revisar lo que están pensando niños y niñas, es revisar sus emociones, revisar sus preocupaciones y atenderlas”, indicó.
Con respecto al papel de los medios de comunicación, Pérez García dijo que algo que ayudaría muchísimo es que explicarán al público que las redes sociales no son medios de comunicación, sino “cajas de resonancia”, además de asumir un compromiso ético en la difusión de la información y evitar replicar videos e imágenes sobre hechos como el acontecido en el colegio de Monterrey.
Al hablar sobre las redes sociales, el director ejecutivo de la Redim explicó que no se trata de criminalizar el medio sino entender que el problema se centra en quien coloca y provoca el mensaje.
“Creo que hay que evitar la criminalización del uso del internet y de las redes sociales, y entender que si no somos capaces de tener confianza con nuestros hijos para que nos hablen de sus preocupaciones y recurrimos a la revisión de sus teléfonos celulares y tabletas y demás pues yo creo que lo único que estamos haciendo es profundizar la desconfianza en el mundo adulto. Es como revisar sus mochilas cuando lo que necesitamos es ampliar los canales de comunicación”, explicó.