Isidro Baldenegro, un indígena mexicano que fue condecorado con el prestigioso Premio Ambiental Goldman en 2005 por su lucha contra la tala ilegal, fue asesinado el pasado fin de semana a balazos, confirmó este miércoles la Procuraduría de Justicia del estado de Chihuahua.
Baldenegro, conocido por sus labores en defensa de los bosques en la sierra Tarahumara, fue baleado en la vivienda de un familiar en la comunidad de Coloradas de la Virgen, del municipio de Guadalupe y Calvo, donde habría llegado tan sólo unos días atrás, precisamente a refugiarse.
Las autoridades que aún investigan el móvil informaron que el activista recibió un total de seis disparos y sufrió heridas en el pecho, el abdomen y una pierna, dijeron los fiscales. Un sospechoso de 25 años, que también estaba en la casa y se dio a la fuga, es buscado.
En su defensa ambiental, Baldenegro junto a Hermenegildo Rivas fueron detenidos el 29 de marzo de 2003 por la Policía Judicial del Estado, acusados de poseer marihuana y armas de uso exclusivo del ejército. La organización Amnistía Internacional los declaró entonces presos de conciencia. Permanecieron en prisión hasta junio de 2004, cuando fueron liberados por falta de pruebas.
En abril de 2005, recibió el Premio Goldman, el máximo galardón otorgado a defensores del medio ambiente y al recibir el premio, demandó al gobierno mexicano atender las demandas de los indígenas, en lugar de criminalizar y detener campesinos.
La Fundación Ambiental Goldman lamentó el crimen por medio de un comunicado en el que dijo estar “profundamente afligida” por el asesinato y exigió una investigación.
“Su trabajo incansable en la organización de protestas pacíficas contra la tala ilegal en las montañas de la Sierra Madre ayudó a proteger los bosques, las tierras y los derechos de su pueblo”, afirmó Susan R. Gelman, presidente de Goldman, según el comunicado. “Era un líder intrépido y una fuente de inspiración para mucha gente que lucha por proteger nuestro medio ambiente y los derechos de los pueblos indígenas”.
La organización Greenpeace lamentó a su vez la violencia como forma de imponer los intereses de unos cuantos. “Nos negamos a aceptar que la impunidad y la injusticia sean el sello final en este asesinato”.
“Los impartidores de justicia deben hacer su trabajo: encontrar a los responsables de la muerte de Isidro y aplicar la ley. Los responsables del cuidado y conservación del medio ambiente, deben hacer el suyo: salvaguardar los recursos naturales y no dejar nuevamente esta defensa en manos de hombres y mujeres valientes, pero solos y solas en su lucha contra la delincuencia organizada, los intereses corporativos y el poder”, refirió.
Erika Guevara Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas, también condenó el asesinato de Baldenegro, acto que consideró es “una ilustración trágica de los muchos peligros que enfrentan los que dedican su vida a defender los derechos humanos en Latinoamérica, una de las regiones más peligrosas para los activistas”.