El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, hizo de México un “chivo expiatorio” desde su campaña. Las cosas que ha dicho han tenido un impacto directo, como la debilidad del peso frente al dólar, señalaron organizaciones civiles, que convocan a una megamarcha contra el republicano el próximo 20 de enero, día de su investidura.
Decenas de organizaciones civiles planean crear un “frente anti-Trump” que trascienda las fronteras, buscan que su movimiento sea internacional y además de la marcha, proponen un “día sin mexicanos” con el fin de que ningún mexicano viaje a Estados Unidos durante ese día.
El próximo viernes se realizarán más de 350 protestas en Estados Unidos como rebelión a que Trump asuma la presidencia del país más poderoso del mundo. De acuerdo con organizaciones, las marchas se darán principalmente en Washington, Nueva York, California y Texas.

Laura Carlsen, directora del Programa de las Américas del Centro para la Política Internacional. Foto: Cencos
La sede principal en este país será en la Ciudad de México, en el Ángel de la Independencia. Además, “estamos haciendo vínculos con mexicanos que viven en Estados Unidos para que acompañen las más de 370 marchas que se realizaran”, dijo Laura Carlsen, directora del Programa de las Américas del Centro para la Política Internacional.
“Buscamos construir una resistencia no sólo binacional sino universal, para construir vínculos con Estados Unidos, Centroamérica y otros países que consideran a Trump una amenaza real”, informó Carlsen en rueda de prensa.
Algunos creían que Trump iba a matizar su discurso una vez electo. Ahora, vemos que la amenaza es peor de lo que pensamos, mencionó Carslen.
“Esto no puede ser un movimiento de mexicanos contra Trump, tienen que participar todas las clases oprimidas contra neofascismo”, dijo Marta Sánchez, integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano.
Para los líderes de movimientos sociales, las amenazas del magnate republicano no se deben tomar a broma, pues elgobierno no está cumpliendo con su obligación de proteger a los mexicanos, y además, está funcionando como un instrumento servil para el futuro presidente de Estados Unidos.
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“El gobierno mexicano busca mantener una relación en buenos términos con un presidente anti inmigrante, anti mujer, anti mexicanos. Nosotros no debemos pagar el precio de su corrupción, aprendiendo de la dependencia que nos ha hecho vulnerables ante los norteamericanos”, dijo Laura Carlsen.
Desde la perspectiva de Carlsen el gobierno mexicano “tiene mucho miedo” de lo que podría significar las medidas de Trump. “Es un momento de gran incertidumbre que podría derivar en una crisis si no se toman las medidas necesarias”.

Organizaciones civilies buscan conformar un frente “anti- Trump”. Foto: Cencos
Las familias de migrantes están preocupadas, sus familiares deportados regresarán a un país con menos oportunidades, menos empleos y más desplazados, resaltó Marco A. Castillo, integrante de la Asamblea Popular de Familias Migrantes.
“Nuestros migrantes llegaron en busca de trabajo y allá los tienen humillados. Estamos dispuestos a luchar contra esa persona (Donald Trump) tan inhumana, para desarmarlo”, relató María García, de la Coalición Binacional Contra Trump.
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Si Trump cimple con sus amenazas sobre el Tratado de Libre Comercio, la subordinación de México con Estados Unidos podría ser mayor y podría implicar mayor presencia del libre comercio chino en el país, perjudicando la mano de obra de los mexicanos, señalaron.
En referencia a los aumentos en los precios de las gasolinas y otros productos de consumo básico dijo que “está habiendo un hueco en el presupuesto derivado de su corrupción y buscan que el pueblo pague por ello”, dijo Laura Carlsen.