Los tiempos de Tillerson en Exxon incluyen demandas por tortura

El
elegido de Trump para el Departamento de Estado, Rex Tillerson, ex director
ejecutivo de Exxon Mobil, ha sido criticado por su relación estrecha con
Vladimir Putin, de Rusia, y su falta de experiencia en el gobierno. Ahora que
Tillerson busca convertirse en el principal diplomático de EE UU, otro aspecto
de su pasado debería ser sometido a escrutinio: los lazos inquietantes de su
antigua compañía con acusaciones de tortura y otros abusos graves a los
derechos humanos en Indonesia.

Hasta
hace poco, Exxon Mobil trabajó ampliamente en la provincia de Aceh en
Indonesia, que alberga uno de los campos de gas natural más grandes del mundo.
Un ejecutivo de la compañía dijo una vez que por un tiempo, las operaciones de
Exxon Mobil en la región eran “la joya en la corona de la compañía”.
Remontándonos a la década de 1970, Mobil Corp. —que en 1999 se fusionó con
Exxon Corp.— obtuvo derechos exclusivos para extraer gas del área y comenzó una
aventura conjunta con el gobierno indonesio para procesarlo. La compañía pronto
empezó a emplear a soldados indonesios para proteger sus operaciones allí. Pero
en la década de 1990 y principios de la de 2000, en medio de una guerra entre
los militares indonesios y separatistas armados en la región, algunos de los
soldados que trabajaban para la compañía supuestamente detuvieron, torturaron e
incluso mataron a personas indonesias quienes vivían y trabajaban en las
cercanías, según una demanda presentada primero en Estados Unidos en 2001. Otra
demanda se presentó en nombre de más indonesios en 2007 y se unió a la primera.

Según
las demanda, a uno de los demandantes supuestamente le disparó en la rodilla un
oficial de seguridad de Exxon Mobil mientras iba en bicicleta de su casa a una
plantación local, donde trabajaba como peón. Cuando otro demandante trató de
intervenir, un oficial de seguridad le pisoteó la cabeza. Un tercer demandante
dijo que oficiales de seguridad le aplicaron electricidad en los genitales y lo
llevaron a un foso lleno de cabezas humanas. Su abogado, Terry Collingsworth,
de Defensores de Derechos Internacionales, dice que se ha reunido con docenas
de personas en Aceh con quejas similares. En respuesta a mis preguntas sobre el
caso, un portavoz de Exxon Mobil me dijo que la compañía “categóricamente niega
cualquier complicidad en cualesquiera abusos a los derechos humanos cometidos
por soldados indonesios durante una guerra civil indonesia”.

Los
demandantes indonesios dicen que altos ejecutivos de Exxon Mobil en Texas
sabían o debían haber sabido del supuesto abuso pero de todas formas
conservaron a los soldados para su seguridad. Durante los primeros años de
abuso resumidos en las quejas, Rex Tillerson era vicepresidente ejecutivo de
Exxon Mobil Development Company, una subsidiaria que desarrolla los proyectos
de exploración y producción de Exxon Mobil alrededor del mundo. Él se convirtió
en alto vicepresidente de Exxon Mobil Corp. en 2001 y en su presidente pocos
años después. Exxon Mobil dice que Tillerson no tuvo responsabilidad en las
operaciones en Aceh “durante el período relevante”. Collingsworth dice que no
hay evidencia la cual sugiera que él tomaba decisiones relacionadas con la
retención de soldados indonesios para seguridad.

Pero
es difícil creer que Tillerson no hubiera tenido alguna idea de lo que sucedía
en Aceh. El abuso fue cubierto por organizaciones noticiosas —incluidos
Associated Press y el Wall Street Journal—
en fecha tan temprana como la década de 1990. “No hubo una sola persona en Aceh
quien no supiera que sucedían masacres”, dijo un ex alto funcionario
gubernamental en Aceh a BusinessWeek
en una investigación de 1998. En 2001, la revista Time escribió que en Aceh “la gente literalmente hacía fila para
contar historias de abusos y asesinatos cometidos por soldados a los que llaman
el ejército de Exxon”.

Marco
Simons, un director legal del grupo defensor EarthRights International y quien
presentó un informe en apoyo de los indonesios en 2010, dice que es alarmante que
algunos de los problemas en Aceh sucedieran cuando Tillerson estaba entre los
principales ejecutivos de la compañía: “O él sabía de ello y lo consintió o él
no tenía el control suficiente sobre sus operaciones como para saber lo que
ocurría”.

Después
de que se presentó la primera demanda en 2001, el abuso supuestamente continuó
por unos cuantos años, hasta que un tsunami brutal devastó Aceh y en esencia
acabó con la guerra en marcha entre los separatistas y los militares
indonesios. Exxon Mobil continuó empleando soldados después de eso. En 2005,
los accionistas de Exxon Mobil pidieron a la compañía que les reportara los
acuerdos de seguridad con los militares indonesios, pero los directores de la
compañía objetaron.

En
2006, Tillerson tomó las riendas como director ejecutivo de Exxon Mobil. La
compañía continuó empleando soldados indonesios en Aceh, según la queja de
2007. “Los acusados se han negado a demandas de investigar, mejorar o detener
las acciones abusivas de sus fuerzas de seguridad”, acusaron los demandantes.
Años antes, Tillerson y otros ejecutivos de Exxon Mobil se reunieron con
funcionarios en Indonesia; algunos, como Lucio Noto, ex director ejecutivo, y
Harry Longwell, ex vicepresidente ejecutivo, habían discutido los problemas de
seguridad en Aceh, pero no está claro si Tillerson abordó este tema durante sus
reuniones. En 2015, Exxon Mobil vendió sus activos de Aceh a la compañía
petrolera estatal de Indonesia.

El
litigio entre Exxon Mobil y los demandantes indonesios se ha alargado por casi
16 años. Un juez dictaminó en 2015 que el caso podía seguir avanzando,
declarando que “la Corte acepta como cierta para los propósitos de esta moción”
la aseveración de que “Exxon ejerció un control sustancial sobre las
actividades de estos soldados”. Collingsworth dice que sus clientes todavía
esperan justicia. “Una parte de ello es Rex Tillerson”, dice él. “Él [era] el
director ejecutivo. Él pudo decir: ‘Estas personas fueron lastimadas, la guerra
se acabó, ¿por qué no les ayudamos?”

A
Collingsworth le preocupa que el Departamento de Estado de Tillerson pudiera
intervenir para ponerse de parte de las grandes compañías como Exxon Mobil en
casos futuros de abusos a los derechos humanos. Hay un precedente de esto: en
2002, el Departamento de Estado del Presidente George W. Bush advirtió a una
corte en Estados Unidos que permitirles a los indonesios continuar con su
demanda contra Exxon Mobil podría tener un “impacto adverso potencialmente
serio” en los intereses del gobierno de EE UU. Ahora, dijo Collingsworth, el
Departamento de Estado tiene el poder de determinar si los demandantes y
testigos pueden obtener visas para viajar a Estados Unidos para el juicio; él
añade que es inminente una fecha para el juicio.

En líneas
más generales, añade él, el Departamento de Estado puede tener una
participación mediante promover el imperio de la ley en otros países. Pero si
Tillerson, “el más prominente de todos los directores ejecutivos de la compañía
petrolera más grande” es nominado, dice él, ello dará un mensaje a la gente de
todo el planeta: “El mundo está abierto a los negocios; al diablo el medio
ambiente y los derechos humano

Este artículo apareció originalmente en Mother Jones y se reproduce aquí como parte de la colaboración Climate Desk.
Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek