El presidente electo, Donald Trump, sigue alarmando a la comunidad ambiental. Sus nominaciones de candidatos que dudan del consenso científico sobre el cambio climático –incluido el fiscal general de Oklahoma, Scott Pruitt, como posible director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés)- han causado que investigadores y conservacionistas teman que se vengan abajo los logros recientes en el combate del cambio climático. No obstante, un tema igualmente importante ha recibido poca atención: Trump y su gabinete podrían amenazar la supervivencia de muchas especies en peligro de extinción, un asunto perentorio en este momento, debido a que la humanidad está impulsando la extinción masiva de la fauna y la flora del planeta.
Por supuesto, Trump todavía no ocupa la presidencia y se desconocen sus opiniones exactas sobre las especies en peligro de extinción (su equipo no respondió peticiones de comentarios); de modo que no podemos condenarlo anticipadamente. Sin embargo, “las políticas que promueve, las regulaciones que impuso Obama y que él pretende revertir” –como el Plan de Energía Limpia, diseñado para reducir las emisiones de gases de invernadero que generan las fábricas y las centrales eléctricas-, “todo eso podría dañar terriblemente a las especies en peligro de extinción”, previene Kierán Suckling, director ejecutivo del grupo ambiental Center for Biological Diversity. “No veo que exista una animosidad directa hacia estas especies, pero en el momento en que se interpongan entre una corporación y sus utilidades, Trump [probablemente] se pondrá del lado de las corporaciones”.
Hasta ahora, mucho de la inquietud es confusa y general, pero hemos identificado siete especies que preocupan particularmente a los expertos o que son representativas del tipo de impacto que podrían tener las políticas de Trump.
Osos polares

Los osos polares están amenazados por el calentamiento climático, que funde el hielo marino del que dependen. DAVID W CERNY / REUTERS
Por supuesto, los temores sobre el cambio climático y las especies en peligro de extinción suelen superponerse. Los investigadores concuerdan en que, de continuar el calentamiento, los osos polares estarán en problemas. Un informe publicado el 9 de enero por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, sobre la manera de evitar que estos animales ingresen en la lista de especies en peligro de extinción, concluyó que “la medida más importante para la conservación del oso polar es una acción decisiva que responda al calentamiento del Ártico, el cual está impulsado principalmente por las crecientes concentraciones atmosféricas de gases de invernadero. Si no se adopta una acción dirigida de manera efectiva a la causa primaria de la disminución del hielo marino, es poco probable que los osos polares puedan recuperarse”.
Esos animales dependen del hielo marino para cazar y encontrar alimento, y sin el hielo, es probable que muchos mueran de hambre. De continuar las tendencias actuales, los investigadores esperan que sus poblaciones declinen en dos tercios para 2050, informa Elly Pepper, experta en vida silvestre del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales.
Por desgracia para los osos, Pruitt está demandando a EPA para que revierta el Plan de Energía Limpia, y otros nominados de Trump han jurado derogar otras regulaciones climáticas. Esas maquinaciones “podrían resultar desastrosas para los osos polares”, asegura Pepper.
Lobos

Quedan apenas unos 100 lobos grises mexicanos en la naturaleza. DANIEL BECERRIL / REUTERS
Pocos animales salvajes provocan respuestas tan polarizadas como los lobos grises. La mayoría parece apreciarlos, aunque una minoría implacable –sobre todo, cazadores y ganaderos- los desprecia, por su tendencia a consumir animales de presa, como alces y también, animales domesticados, como ganado.
Alguna vez, estos cánidos vivieron en casi todo el territorio de América del Norte, pero fueron exterminados en la mayor parte de Estados Unidos a principios del siglo XX. Algunos permanecieron en el norte de Minnesota, y luego fueron reintroducidos en Yellowstone en la década de 1990. Ahora podemos verlos en varios estados del noroeste de Estados Unidos.
No obstante, muchos de esos estados no están contentos con el hecho de que las autoridades federales les digan qué deben hacer respecto de los lobos, señala Suckling. En los últimos seis años, se han registrado, al menos, 20 intentos para quitar a los lobos de la Lista de Especies en Peligro de Extinción, en la forma de provisiones adicionales adjuntas a anteproyectos de ley. En 2011, una de dichas provisiones adicionales logró sacar a los lobos de la lista en los estados de Montana y Idaho. Y ahora, los ambientalistas temen que un Congreso en manos republicanas apruebe un anteproyecto o una provisión que despoje a los lobos de la protección, y que Trump convierta en ley semejante anteproyecto, dice Suckling.
De hecho, el 10 de enero, la representante Liz Cheney introdujo un anteproyecto que quitaría al lobo gris las protecciones de la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
La situación es aún más grave para dos subespecies de lobo: el lobo gris mexicano y el lobo rojo. El primero vive en el suroeste, con una población de unos 100 individuos, mientras que el segundo vive en Carolina del Norte, donde hay menos de 50 animales. Ambos están al borde de la extinción y quizá no logren recuperarse si no se da prioridad a su supervivencia, dice Jamie Rappaport-Clark, presidenta y CEO del grupo ambiental Defenders of the Wild.
Urogallo de las artemisias

Las poblaciones de urogallos de las artemisias han decaído más de 90 por ciento desde el siglo XIX. JEANNIE STAFFORD / US FWS
El urogallo de las artemisias es un icono majestuoso del área llamada “mar de las artemisias”, la cual sustenta una gran variedad de animales en 11 estados. Por consiguiente, su conservación representa más que salvar a solo esta ave, sino a todo un ecosistema, enfatiza Rappaport-Clark. En septiembre de 2015, la presidencia Obama y una serie de colaboradores llegaron a un acuerdo para ofrecer más protecciones a las aves en 67.6 millones de hectáreas de 11 estados. Como parte del acuerdo, los animales no quedaron inscritos en la Ley de Especies en Peligro de Extinción, pues eso obligaría a imponer protecciones muy estrictas en las áreas donde se encuentran. De esta manera, se ha permitido cierta actividad comercial en las regiones donde viven las aves, como minería y ganadería.
Muchos en la industria estuvieron insatisfechos con el acuerdo. La “mayor parte de las industrias de ganado, minería y energía se opuso ferozmente al acuerdo y su prioridad es revertirlo”, asegura Suckling (por otro lado, algunos ambientalistas consideran que no fue suficiente, pero en términos generales, la comunidad está más conforme que si no se hubiera llegado a acuerdo alguno). Algunos legisladores republicanos, como el gobernador de Utah, Gary Herbert, también se han opuesto, argumentando que la decisión “constituye el equivalente a una decisión de listado fuera del proceso normal”.
Dado el apoyo de Trump para la industria, y su nominación de individuos como Pruitt, quien favorece la cancelación de las regulaciones federales, los ambientalistas temen que el acuerdo sea anulado. “Les encantaría arruinar todo esto y volver a la situación de siempre”, dice Clark.
Grulla trompetera

Hay menos de 500 grullas trompeteras silvestres. AL PERRY
Estas aves blancas de 1.5 metros de altura –las más grandes de América del Norte- están en peligro de extinción, con menos de 450 individuos en la naturaleza. Además de las armas, sus primeras causas de mortalidad son los tendidos eléctricos y la pérdida de hábitat. El oleoducto Keystone XL dejaría una huella de 2,700 kilómetros a lo largo del corredor migratorio de una de las dos principales poblaciones restantes de estas aves, causando gran destrucción del hábitat y obligando a tender líneas eléctricas (para las bombas del interior del oleoducto y otros servicios relacionados). Por estas razones, expertos en aves se han opuesto a la medida. En sus revisiones del oleoducto, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, así como el Departamento de Defensa, han concluido que la construcción pondría en peligro a las grullas.
Sin embargo, Trump ha dicho, varias veces, que apoya firmemente el proyecto del oleoducto. Por ejemplo, en agosto de 2015 tuiteó: “Si soy electo presidente, aprobaré de inmediato el oleoducto Keystone XL. Ningún impacto en el ambiente y muchos trabajos para Estados Unidos”.
Mejillón de agua dulce, esturión chato
Durante su campaña. Trump criticó, repetidas veces, la frase jurisdiccional Aguas de Estados Unidos, que contempla la Regla de Aguas Limpias –la cual ha mejorado, mensurablemente, la calidad del agua en muchas regiones-, calificándola de “extrema” y “anticonstitucional”. Pruitt también buscó acabar con las regulaciones implementadas por EPA para reducir la contaminación del agua.
Expertos temen que semejantes maniobras puedan dañar animales varios, como los mejillones de agua dulce. América de Norte tiene la mayor diversidad mundial de estos mejillones, pero están en dificultades; solo en el medio oeste, más de la mitad de las 78 especies conocidas han sido declaradas por el gobierno federal como especies en peligro de extinción, amenazadas o especies estatales de preocupación especial, informó el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos. Reducir las leyes que protegen la calidad del agua lesionaría a estas especies vulnerables, asegura Clark. Semejante medida también afectaría a especies como el esturión chato u hociquicorto, el cual vive en la costa oriental y es sensible a la contaminación del agua.
Vida silvestre fronteriza, como los jaguares

En alguna época, los jaguares rondaron todo el suroeste de Estados Unidos; queda al menos uno en el sur de Arizona (aunque este animal vive en el Zoológico de Quito). El proyecto para construir un muro en la frontera con México podría impedir que más jaguares migren al norte, hacia el territorio estadounidense. GUILLERMO GRANJA / REUTERS
Estados Unidos es territorio de, al menos, un jaguar, el cual vive en el sur de Arizona, en el sitio propuesto para una mina de cobre. Conocida como mina Rosemont, en estos momentos se encuentra en el proceso de licencias, y la decisión final dependerá de la administración Trump. Dadas las declaraciones del presidente electo sobre su apoyo para la minería y el uso agresivo de tierras federales, los biólogos temen que es muy probable que dé luz verde a la mina durante su mandato.
Las promesas de Trump de “construir un muro” en la frontera con México seguramente dañarían a decenas, incluso centenares de especies de plantas y animales, desde ocelotes hasta aves canoras. El sur de Arizona y Nuevo México son las regiones con mayor biodiversidad en el territorio continental de Estados Unidos. Muchas especies migran o abarcan territorios entre los dos países, y un muro les impediría mantener estos hábitos, lo cual ocasionaría que sus poblaciones se fragmentaran o disminuyeran.
Elefantes, grandes felinos y otras especies cazadas como trofeos
Eric y Donald Jr., los hijos de Trump, son muy aficionados a la caza de grandes presas y se han hecho fotografiar con los cadáveres de grandes animales que han matado en viajes a África, incluidos un leopardo, un elefante y otras especies. Suckling teme que su influencia pueda debilitar las leyes que hoy prohíben que los cazadores estadounidenses importen trofeos de caza (por ejemplo, una cabeza de león), lo cual dañaría las poblaciones de estos animales ante la probabilidad de que incrementen las cifras de presas.
Por supuesto, hay que señalar que los cazadores (por ejemplo, los cazadores habituales, no los que viajan a África para matar elefantes) son un sustento vital para la conservación, al menos monetariamente. Como escribe el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos: “La venta de licencias de caza, etiquetas y estampillas es la fuente de financiamiento principal para la mayor parte de los esfuerzos estatales para la conservación de vida silvestre”.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek