Las grandes compañías automotrices que han multiplicado en la última década sus inversiones en México se han visto asediadas por el discurso del presidente electo Donald Trump, al grado de que han anunciado la salida de su producción del país vecino de Estados Unidos, como es el caso de Ford Motor Company y el más reciente amago de Fiat Chrysler.
Esta última empresa informó este día que contempla parar sus operaciones en México si los aranceles fijados por el gobierno de Trump sobre sus vehículos fabricados en el país e importados a Estados Unidos son demasiado altos.
El presidente ejecutivo de la compañía, Sergio Marchionne, afirmó a periodistas en el Salón del Automóvil de Detroit que “es bastante posible que tengamos que retirarnos” de México si las tarifas son muy altas.
Anteriormente, Trump agradeció en un mensaje en Twitter a Fiat Chrysler y a Ford Motor Co por los anuncios de la semana pasada de que harán inversiones en sus plantas en la región central estadounidense.
Ford anunció la semana pasada que descartaría sus planes de construir una planta de 1600 millones de dólares en San Luis Potosí México y anunció una inversión de 700 millones de dólares en una fábrica en Michigan durante cuatro años. En tanto, Fiat Chrysler dijoque invertiría 1000 millones de dólares y que crearía 2000 empleos en plantas en Ohio y Michigan.
“Finalmente está sucediendo: Fiat Chrysler acaba de anunciar planes para invertir 1000 millones de dólares en plantas en Ohio y Michigan, lo que sumará 2000 empleos”, dijo Trump en Twitter.
Posteriormente añadió en la misma red social: “Ford dijo la semana pasada que se expandirá en Michigan y en Estados Unidos en vez de construir una planta multimillonaria en México. Gracias Ford y Fiat C(hrysler)”.
Por el contrario, Trump ha amenazado a empresas como General Motors y Toyota, que mantienen o han anunciado inversiones en México, con imponerles un alto impuesto fronterizo a los productos que exporten a Estados Unidos.
GM ha respondido a Trump que una gran mayoría de sus modelos vendidos en Estados Unidos se fabrican en el estado de Ohio, y sólo unos pocos se importan desde México.
Mary Barra, directora ejecutiva de la automotriz, rechazó este día transferir su planta de autos pequeños de México a Estados Unidos. “Este es un negocio de largo plazo con inversiones altamente intensivas. Son decisiones que fueron tomadas hace dos, tres o cuatro años”.
De hecho, GM trasladará la fabricación de su renovada GMC Terrain de Canadá a México. “Hemos planeado esto por mucho tiempo, y vamos a usar nuestra presencia existente”, dijo Duncan Aldred, vicepresidente de ventas y marketing global de GMC, a la prensa.
En el caso de Toyota, la empresa ha sostenido su plan para abrir una fábrica en Guanajuato, en el bajío México argumentando que no causará pérdidas de empleos en Estados Unidos.
En ese mismo sentido Honda ha asegurado no tener planes de inmediatos para reducir su producción de autos en México, ya que prefieren esperar hasta después de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos este mes antes de decidir si implementarán cambios.
Volkswagen (VW), otro de los gigantes automotrices, informó a su vez que mantendrá sus plantas en México. “Creo que Trump no querría que nosotros fabriquemos autos solo para exportarlos a México. México es para nosotros un mercado muy grande también” dijo Herbert Diess, presidente de VW, al ser cuestionado sobre si mantendrá sus fábricas en Puebla, México.