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LOS HUMILDES GUSANOS MARINOS usados para atrapar peces son uno de los artículos más valiosos que salen del mar. En un estudio nuevo, científicos calculan que 121,000 toneladas de gusanos con valor cercano a 7500 millones de dólares son usadas como carnada cada año en todo el mundo. La mayoría son desenterrados de playas y llanuras de marea. Eso es más de tres veces el ingreso anual generado por la industria del sushi en Estados Unidos. Y refleja el uso de los gusanos solo en el océano, no en la pesca de agua dulce.

Estos gusanos son “más caros que cualquier fruto de mar en el que pueda pensar”, dice Gordon Watson, un investigador de la Universidad de Portsmouth en Inglaterra y uno de los autores del estudio. Por ejemplo, los gusanos de sangre usados para atrapar róbalo rayado y otros peces cuestan más de 80 dólares por medio kilo en Estados Unidos, casi cuatro veces el precio de la langosta.

Para hacer su cálculo, Watson y sus colegas recabaron información de la faena de gusanos, cuántos gusanos usaban los pescadores y cuánto tiempo pasaban en el mar.

La razón de que los gusanos sean tan caros es que son difíciles de hallar y desenterrar. Estas criaturas viven en la arena o el limo y rara vez dejan sus hogares bajo tierra. Son ideales como carnada porque tienen un olor fuerte y se retuercen atractivamente en los anzuelos, haciéndolos llamativos para muchas especies de peces marinos, dice Watson.

La industria ha recibido poca atención y supervisión, y ello debería cambiar, dice Watson. Desenterrar gusanos puede destruir playas, contaminar aguas y amenazar las aves que comen dichos gusanos. Los autores del estudio sugieren que el uso de gusanos marinos debería ser controlado con regulaciones a la excavación y a la magnitud de las faenas.

El nuevo estudio “estimulará a los órganos reguladores a que consideren qué acción podría requerirse” para reducir la degradación medioambiental y hacer de la extracción de carnada un sector pesquero sustentable, dice Matt Bentley, un biólogo marino de la Universidad de Newcastle Singapur, quien no estuvo involucrado en el estudio.

Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek