Veteranos de la CIA piden cautela tras filtraciones sobre Rusia


Veteranos de CIA
–ninguno de ellos seguidor de Donald Trump- están instando a proceder con
cautela ante las afirmaciones filtradas de que Rusia emprendió una campaña
secreta para poner al republicano neoyorquino en la Casa Blanca.

“No digo que no
crea que Rusia lo hizo –señaló Nada Bakos, importante funcionaria de
contraterrorismo de CIA, en un comentario típico para Newsweek-. Mi preocupación principal es que hagamos juicios
precipitados. El análisis debe ser cohesivo y hacerse de la manera correcta”.

Los informes sobre el supuesto esfuerzo ruso
han sido todo menos cohesivos, o completos. La semana pasada, durante una reunión
informativa a puerta cerrada con el Comité de Inteligencia de la Cámara de
Representantes, un alto funcionario de contrainteligencia del FBI presuntamente
se burló de la conclusión de CIA de que Rusia hizo planes para poner Trump en
la presidencia, calificando las evidencias de “confusas” y “ambiguas”. Los
detalles de dicha reunión informativa fueron filtrados a The Washington Post.

Otro exfuncionario de alto rango, quien se mostró reacio a hablar de manera oficial
sobre “algo que, obviamente, ha sido muy politizado”, dijo a Newsweek que él
también desconfía de los informes de que CIA sabe, a ciencia cierta, que el
Kremlin diseñó una campaña de hackeo con el objetivo específico de lograr la
elección de Trump, en vez de limitarse a dañar a Hillary Clinton, antagonista
de Rusia. Agregó que, para conocer las intenciones de Moscú, la inteligencia estadounidense
necesitaría tener más que rastros cibernéticos demostrando que los servicios de
espionaje rusos habían transferido correos electrónicos robados del Comité
Nacional Demócrata a WikiLeaks, el grupo delator dirigido por Julian Assange.

Señaló que haría falta un
topo en las entrañas de los servicios de espionaje o en los círculos de
gobierno de Rusia. “Supongamos que la agencia fuera capaz de identificar a los
hackers rusos como los responsables del robo de correos electrónicos, y
supongamos también que esos hackers rusos trabajaban para la inteligencia
rusa”, prosiguió el ex funcionario de CIA, quien es un importante analista de
inteligencia. “Muy bien. Supongamos ahora que hay una prueba sólida de que la
inteligencia rusa ordenó a los hackers que pasaran la información a
WikiLeaks/Assange. Incluso si todo esto fuera cierto, ¿cómo podría determinar
la CIA cuál fue la motivación de Rusia para comunicar la información? Eso,
presumiblemente, requeriría de un agente humano oculto que tuviera ciertos
conocimientos de las ideas e intenciones de Putin”.

El viernes, The Washington
Post
informó que las agencias de inteligencia de Estados Unidos han
identificado a individuos vinculados con el gobierno ruso, quienes
proporcionaron a WikiLeaks miles de correos electrónicos hackeados al Comité
Nacional Demócrata y a otras organizaciones e individuos, incluido el
presidente de la campaña de Hillary Clinton. The Washington Post dijo que “la presentación de CIA no llegó a ser
una evaluación estadounidense formal emitida por las 17 agencias de
inteligencia”.

Algunos críticos han
señalado a John Brennan, director de la CIA, por filtrar información de la
agencia para dañar a Trump, o hasta por negarle la Casa Blanca. “O convocamos a
nuevas elecciones o colgamos a Brennan por diseminar desinformación”, dijo a Newsweek el ex agente de CIA, Robert Baer.

“Brennan parece
decidido a hacer una declaración política, lo cual es inapropiado para un DCIA,
quien debe mantener una escrupulosa objetividad y jamás involucrarse en
cuestiones de política”, acusó un ex funcionario de CIA, quien solicitó el
anonimato.

John McLaughlin,
ex director interino de CIA, considera injustas las críticas. “Ninguno de
nosotros sabe nada de las circunstancias, así que alguien está lanzando golpes
bajos contra Brennan. Él no hace esas cosas”. Lo mismo opina Mark Galeotti,
analista de Rusia y ex asesor del Ministerio del Exterior británico y del Departamento
de Estado estadounidense
:
“Los relatos están dándole el giro partidista de ‘Moscú quería a Trump’, el
cual no concuerda con la meticulosidad profesional y los intereses políticos de
Brennan y otros como él”, dijo.

El presidente
electo ha desdeñado los hallazgos de la inteligencia de Estados Unidos en
cuanto a que los rusos hackearon el Comité Nacional Republicano y al Partido
Demócrata. “Podría ser Rusia”, dijo a Time,
hace poco. “Y podría ser China. Y podría ser algún tipo en su casa en Nueva
Jersey”. También criticó a la CIA, twitteando que: “Estas son las mismas
personas que dijeron que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva”. Era
el momento de “pasar a otra cosa”, añadió.

Hay señales de que
eso no ocurrirá en el futuro inmediato.

Bakos, veterana de
10 años en CIA, quien trabajó en la agencia durante la tormenta política
desatada por la inteligencia sobre Iraq tras los atentados terroristas del 11
de septiembre de 2001, ha pedido una investigación exhaustiva para que puedan
examinarse todas las pruebas.

“Por el bien
colectivo del pueblo estadounidense”, escribió en una andanada de tweets que
inició el viernes, “debe convocarse, de inmediato, a una evaluación completa de
la Comunidad de Inteligencia o NIE”. Una
NIE, siglas inglés de Evaluación Nacional de Inteligencia, es una investigación
profunda por parte de múltiples agencias de espionaje lideradas por CIA, para
analizar los temas críticos que enfrenta Estados Unidos. Muchas veces, son
resultado de intensas luchas internas y pueden desencadenar tremenda
controversia, como la Evaluación Nacional de Inteligencia llevada a cabo con
motivo del programa nuclear de Irán. Y a menudo, estas evaluaciones van
seguidas de filtraciones Paristan.

Bakos, miembro
clave del equipo CIA encargado de analizar la relación entre Irak, Al-Qaeda y
los ataques del 11 de septiembre, dijo que el público debe ser cauteloso al
interpretar los informes que citan información de inteligencia filtrada y
presuntamente proporcionada por funcionarios anónimos. Recuerda a los lectores que
el gobierno de George W. Bush utilizó informes mal fundamentados y falsos con
el fin de justificar la invasión de Irak (como que Irak tenía armas químicas y
biológicas, y que había adquirido uranio en torta amarilla para una bomba
nuclear).

“Como aprendimos en
la guerra de Irak”, twitteó, “toda historia incluye más que inteligencia o una
pepita de torta amarilla; en eso estriba la importancia de una NIE”. Invitó a
los lectores a explorar cómo se manipuló y abusó la inteligencia del informe de
2004 del Comité de Inteligencia del Senado.

“Ya hemos pasado
por lo mismo con las lecciones aprendidas; hay que usarlas”, agregó. “También prevengo
que si alguien que tiene el poder dice: ‘Leí la inteligencia bruta y es (o no
es) cierta’, esa tampoco es toda la historia”.

El problema de los
demócratas, y de los republicanos preocupados por la indiferencia con que Trump
trata la inteligencia estadounidense en cuanto a las operaciones encubiertas de
Rusia, es que no queda mucho tiempo para producir un informe definitivo que
pueda afectar el voto del Colegio Electoral del 17 de diciembre. Los
seleccionados de Trump para puestos clave en seguridad –en la Casa Blanca, los
departamentos de Defensa y Justicia, CIA y Seguridad Nacional- asumirán sus
cargos en enero. Y si hemos de guiarnos por sus declaraciones previas, el
presidente electo no tendrá el menor interés en el asunto del hackeo, e incluso
podría cancelar investigaciones ulteriores sobre la intromisión rusa en las
elecciones presidenciales.

Desde hace meses,
líderes demócratas han presionado a la administración Obama para que revele
detalles de las conclusiones de la inteligencia estadounidense, redactando en
octubre una declaración conjunta inusual que presentaron el secretario de
Seguridad Nacional, Jeh Johnson y el director de Inteligencia Nacional, James
Clapper, en la cual afirman que “el gobierno ruso dirigió las recientes
vulneraciones de correos electrónicos de personas e instituciones
estadounidenses, incluso de organizaciones políticas estadounidenses”. Ni esa
declaración ni el artículo del viernes de The
Washington Post
proporcionan nombres de funcionarios rusos.

El sábado, Adam
Schiff, representante por California y el principal demócrata en el Comité de
Inteligencia de la Cámara de Representantes, hizo un llamado para que la
administración Obama tome medidas adicionales.

“Tengo la
esperanza”, dijo en su comunicado, “de que se desclasifique tanto como sea
posible, al tiempo que se protegen las fuentes y los métodos, de manera que los
hallazgos de la revisión puedan compartirse con el público”.


Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek.