México está viviendo en una “catástrofe silenciosa” de educación, afirma Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, quien dice que el gobierno federal se ha olvidado de invertir en dos rubros básicos para el país: el desarrollo de la primera infancia y los jóvenes.
De acuerdo a los resultados de la prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) 2015, en México los alumnos de 15 años están reprobados en ciencias y lectura al obtener una calificación global del 48 y 42 por ciento, respectivamente. Mientras que el valor más alto es en matemáticas, aunque tampoco alcanzan una calificación aprobatoria al obtener un promedio de 57 por ciento.
Por ello, Gómez Hermosillo señala que los bajos niveles educativos podrían asociarse a la pobreza ya que las escuelas con menor rendimiento son las que tienen mayor marginación.
“Los niños y jóvenes que viven con mayores carencias, padecen una educación de menor calidad, entonces, es mucho mayor el problema en este tipo de exámenes”, dice.

Las estudiantes más afectados son de bajos recursos, según especialistas. Foto: Cuartoscuro
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), hay al menos dos factores determinantes que influyen en el bajo rendimiento de los estudiantes: actitud y falta de motivación, entorno social y económico.
El problema de los bajos niveles educativos se agrava al medir el impacto social, porque genera un efecto de empobrecimiento y falta de movilidad social. En el país, refiere Gómez Hermosillo, difícilmente la educación va a ser una herramienta que permita a los jóvenes tener un mejor empleo e ingresos en un futuro.
El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) concluyó que el país invierte mucho en educación, pero gasta mal. Además, en el terreno de aprendizajes de los alumnos es donde se tienen menores logros, incluso, en las entidades con mejor desempeño los resultados no son satisfactorios.
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“Estamos igual o peor que en las primeras pruebas que se hicieron, los resultados de PISA son gravísimos, es una alerta de todo lo que se ha perdido y no hemos podido avanzar. De cómo todos los discursos políticos sobre educación no son más que palabras al aire”, resalta Gómez Hermosillo.
Según el coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, en México uno de los problemas que más afecta a la sociedad es la falta de rendición de cuentas, pues después de resultados como este nadie se hace responsable, dice.
“Se inventan programas, estrategias, se hacen muchas promesas y se improvisa, pero los resultados reales desaparecen mágicamente. Las simulaciones se aplican en todos los programas de materias políticas, no sólo en educación”, menciona.
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Desde la perspectiva de Gómez Hermosillo, la sociedad debe ser más enérgica para pedir resultados de los gobiernos. “Las autoridades han permitido durante muchos años que esto suceda en las aulas”, dice.
En la educación no hay recetas mágicas, el problema de estos resultados no son de corto plazo, pero México está perdiendo la oportunidad de avanzar en la profesionalización de los docentes y despolitizar la práctica educativa.