¿HAY EN VERDAD una ola internacional de populismo de extrema derecha? ¿Las masas que se levantan en todo el mundo van a derrocar a las élites corruptas? ¿O lo que se dice sobre este colosal cambio político no es más que una serie de tecnicismos, tonterías y pláticas de coctel inventadas por analistas en busca de patrones, dado que las victorias de Donald Trump en la elección presidencial de Estados Unidos y la decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea, por nombrar solo los resultados más importantes en Occidente, pueden ser únicamente fragmentos sin relación entre sí?
Hace un año, las pruebas de la existencia de un fenómeno mundial eran débiles. Dos países europeos de tamaño mediano, Hungría y Polonia, habían elegido gobiernos derechistas y contrarios a la globalización, y Francia, los Países Bajos, Suecia y algunos otros países europeos tenían partidos que comenzaban, quizás, a lucir como verdaderos contendientes electorales. El Reino Unido organizaría una votación sobre su membresía en la Unión Europea, pero pocas personas creían que la mayoría votaría por el brexit. En ese momento, Trump parecía no ser más que un alocado espectáculo secundario en la elección primaria republicana.
Como informan Josh Lowe y Owen Matthews en las siguientes páginas de Newsweek, las pruebas de una oleada populista internacional han aumentado desde entonces. La victoria de Trump ha hecho que resulte más difícil que los centristas se limiten a cerrar los ojos y esperar que el nacionalismo simplemente desaparezca. Su triunfo fue una sacudida en muchas formas, pero uno de los aspectos más aleccionadores ha sido su calidez hacia prominentes líderes y políticos extranjeros autoritarios con visiones alarmantes. Los homólogos de Trump en Europa, confinados durante mucho tiempo a los márgenes de la política, verán con admiración cómo Trump, que pronto será la persona más poderosa del mundo, asume la presidencia el 20 de enero.

ESTÁS CONTRATADO: Uno de los aspectos más aleccionadores de la victoria de Trump ha sido su calidez hacia prominentes líderes y políticos extranjeros con alarmantes puntos de vista. Foto: ZACH GIBSON/GETTY
El presidente estadounidense número 45 tendrá una creciente cantidad de colegas con ideas afines en reuniones importantes como el G-20 y la Asamblea General de la ONU, donde los peces gordos han sido, en años recientes, centristas como el presidente estadounidense Barack Obama y la canciller alemana Ángela Merkel. Si Marine Le Pen del Frente Nacional gana la elección presidencial de Francia en mayo próximo, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estarán encabezados por Trump, Le Pen, Vladimir Putin, de Rusia; Xi Jinping, de China, y Theresa May, del Reino Unido, quien gestiona la salida de ese país de la Unión Europea (aunque ella promovió tímidamente la permanencia en la Unión). Con la posible excepción de May, ninguno de ellos parece sorprendido por la forma en que ha funcionado el mundo desde el fin de la Guerra Fría.
En los siguientes artículos Newsweek analiza lo que ocurre en Europa Occidental y Oriental para tratar de comprender lo que hay detrás de esta revuelta populista. La última vez que el mundo fue testigo de un aumento en el nacionalismo (los primeros años de la década de 1990) la causa era clara: el final de la Guerra Fría había permitido la violenta erupción de deseos nacionalistas largamente reprimidos, con frecuencia a lo largo de líneas étnicas. Entonces, ¿qué hay detrás del tumulto actual? Ninguna agitación política única ha sacudido al mundo y, en muchos sentidos, las personas son más ricas en general, están mejor educadas y viven en sociedades menos violentas que nunca. Sin embargo, el mundo actual también está mucho más dividido entre ricos y pobres de lo que estaba hace un cuarto de siglo: las diez personas más adineradas del planeta poseen en conjunto 505 000 millones de dólares, más de lo que producen la mayoría de los países cada año, de acuerdo con Forbes. Asimismo, cada vez más personas perciben que los muy ricos compran influencia política, quizá más que nunca. El aumento en la migración ha revelado cuántas personas en Occidente siguen siendo hostiles hacia las personas que vienen de fuera, desde los refugiados sirios hasta los migrantes polacos u hondureños; los defensores de la globalización han supuesto que ese tipo de estado de ánimo se ha desvanecido. Y las redes sociales y la tecnología de la información han acelerado nuestra capacidad de formar grupos cerrados y de ideas afines, así como de enfurecernos unos con otros en público sin que haya consecuencias evidentes.
Según su definición, el populismo (es decir, las ideas cuyo objetivo es dar a las personas comunes lo que ellas quieren) parece beneficioso. Sin embargo, ¿lo que desean las personas ahora es tan violento como la retórica de sus líderes? Y con las revueltas cada vez más frecuentes en Oriente y Occidente para derrocar a las élites de ciudades cosmopolitas como París y Ámsterdam, ¿cuál será el bando que prevalezca?
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek