El servicio geológico acaba de descubrir el que podría
ser el mayor yacimiento del país, localizado en Wolfcamp, en la ya rica
formación Permian, al oeste de Texas. Está estimado en 20 mil millones de
barriles de crudo y 16 billones de pies cúbicos de gas natural; en pocas y
categóricas palabras: triplica el hallazgo que se hizo hace tres años en la
formación Bakken, en Dakota del Norte.
El hallazgo se registra en uno de
los peores momentos del mercado en tres décadas. Al precio actual, el nuevo
tesoro se valora en 900 mil millones de dólares. Walter Guidroz, coordinador de
la USGS (agencia científica del gobierno federal) para los recursos
energéticos, destaca que todavía hay potencial para destapar más recursos en
Estados Unidos, que ahora se pueden recuperar y explotar gracias a las nuevas
técnicas de extracción, “incluso en áreas donde ya se producen miles de millones
de barriles”.
La estimación de la USGE para la cuenta de Wolfcamp se
realizó en un lugar conocido por las petroleras, donde ya se hicieron
prospecciones siguiendo métodos convencionales de extracción. Ahora, gracias a
la revolución del fracking se puede llegar a recursos que antes estaban
técnicamente fuera de su alcance. Como indica Guidroz, los cambios tecnológicos
y las prácticas de la industria tienen efectos significativos en las
estimaciones.
Hasta hace una década, el petróleo en los yacimientos
se extraía con pozos verticales. La técnica del fracturación hidráulica y las
perforaciones horizontales permitieron abrir nuevos yacimientos que antes no se
podía explotar, lo que disparó la producción doméstica y permitió reducir en
paralelo las importaciones.
La cantidad de petróleo que acumula en sus entrañas el
yacimiento en Wolfcamp, de acuerdo con las estimaciones de la USGS, es casi 20
veces más grande que las reservas en Eagle Ford, también en Texas. Para
dimensionar: las reserva en la cuenta de Prudhoe Bay en el norte de Alaska –hasta
ahora el mayor campo petrolero descubierto en Estados Unidos–, produjo 12 mil
millones de barriles durante las últimas cuatro décadas.
Wolfcamp serviría para alimentar muchos años las
necesidades energéticas de cualquier país; la producción sería suficiente para
cubrir el consumo de crudo de Estados Unidos durante tres años, estimado en 19.4
millones de barriles diarios.
Este vasto tesoro energético es una mala noticia para
la OPEP, que se reúnen a final de mes para decidir si ajusta el nivel de
producción como respuesta al desplome de precios. El descubrimiento cimienta la
estrategia de Estados Unidos. en su camino hacia la independencia energética
total, que el presidente electo Donald Trump incluye como uno de los pilares de
su plan económico.