Un ‘segurito’ como escudo contra Trump

Un símbolo
tan simple como un alfiler de seguridad en el suéter, en el vestido, en la
camisa, puede ser un primer mensaje de solidaridad y apoyo para las minorías, quienes
están asustadas y trastornadas en este momento.

Asustados
ahora que Donald Trump es presidente electo de Estados Unidos. Tan temerosos
como millones de individuos pendientes de las noticias que hablan, a cada rato,
del abuso y el vandalismo racistas y antisemitas que brota por toda la Unión
Americana.

El símbolo
del ‘segurito’ se inspiró en el movimiento de 2014 #illridewithyou, en Sydney,
Australia; la gente se ofreció a sentarse junto a los musulmanes, que se
sentían amenazados por la marcada islamofobia que se detonó después del ataque
terrorista en la capital del país, que dejó tres personas muertas: dos rehenes
y el perpetrador del atentado.

Ahora, se
registra un esfuerzo creciente en Estados Unidos para que la gente comience a
usar el seguro ante la ola de ataques post electorales. Tener que adoptar un
símbolo de anti violencia y anti intolerancia no es lo que los ciudadanos
quisieran hacer después de un proceso democrático de elección del presidente;
es una idea que surge por iniciativa de quienes ven a las personas que están
asustadas y quieren ayudarlas a que dejande estarlo. Es la manera sencilla de
decir ‘eres un aliado” (independientemente de por quién votaste) a alguien que no
imaginaba estar en una situación de riesgo, y que ahora lo está.

Estos
ataques contra estadounidenses por estadounidenses no son muy diferentes de los
ataques que muchos británicos e inmigrantes sufrieron a manos de otros
británicos a principios de este año con el Brexit. En junio, después de que el
Consejo Nacional de Jefes de Policía concluyera que había visto un aumento del
57 por ciento en los incidentes reportados, el primer ministro inglés David
Cameron tuvo que dirigirse a los parlamentarios y al público para declarar que
el voto no era una excusa para cometer abusos xenófobos.

Casos para
ilustrar lo que pasa en Estados Unidos no faltan, y aparecen más a cada
momento. Por ejemplo, en Minneapolis, Minnesota, en el Colegio de Wellesley,
alma mater de Hillary Clinton, dos partidarios de Trump acosaron a estudiantes,
que tuvieron que ser escoltados fuera del campus. Una mujer musulmana de la Universidad
Estatal de San Diego asegura haber sido víctima de acoso y robo pro Trump.
Grafittis pro nazis se distinguen en las calles de Filadelfia y en la
Universidad de Nuevo México.

No está
claro si existe un aumento real de este tipo de situaciones, o si después del
triunfo electoral de Trump reciben más atención. Tampoco sorprende el clima de racismo,
no después de escuchar la arenga que mantuvo al respecto el republicano a lo
largo de su campaña; anti-musulmana, anti-inmigrante, anti-chino, anti todo aquel
que no fuera un estadounidense blanco.