Los primeros 100 días de Clinton y Trump: del cielo a la tierra

Hillary Clinton promete continuar la era de Barack Obama
desde el arranque de su eventual presidencia centrándose en la reforma
migratoria e impulsando las infraestructuras. Pero si gana su rival, Donald
Trump llevará a cabo un drástico cambio en Estados Unidos.

La candidata demócrata, de 69 años, divulgó un detallado
programa sobre sus 100 primeros días de gobierno, aunque el éxito de su inicio
dependerá de numerosos factores, principalmente quién controlará el Congreso.

“Empezaremos a trabajar de inmediato y a contactar a
todos los que podamos para empezar a hablar de lo que podemos hacer
juntos”, dijo Clinton el 22 de octubre, recordando sus esfuerzos como
primera dama y senadora para trabajar con republicanos.

“Y creo que hay una gran agenda en la que podemos
encontrar terreno común”, añadió.

Clinton ha prometido presentar dos proyectos de ley en sus
primeros 100 días: uno sobre reforma migratoria y otro un plan masivo de
inversión en infraestructura.

“Una potencial administración Clinton tendrá a la
inmigración como una prioridad muy, muy alta en 2017”, dijo a la AFP Ali
Noorani, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración.

Pero para cumplir su promesa de ofrecer una vía a una
“total e igual ciudadanía” a millones de personas indocumentados,
Clinton necesitará negociar con el Congreso y, por ende, con los republicanos,
que van encaminados a mantener su control de la Cámara de Representantes y posiblemente
del Senado también.

El actual presidente de la cámara baja, el republicano Paul
Ryan, está abierto a algún tipo de reforma migratoria, pero una que avance por
partes: primero, el fortalecimiento de los controles fronterizos, seguido de
una revisión del sistema migratorio, y, eventualmente, algún tipo de regularización
de los indocumentados.

Carmel Martin, vicepresidente ejecutivo de políticas del
Center for American Progress, un instituto de análisis cercano a Clinton, dijo que
los demócratas esperan que una derrota de Trump el 8 de noviembre fortalezca el
ala moderada del Partido Republicano.

Cambio “una vez en la vida”

Pero si Trump gana, será otra historia. El magnate, de 70 años, ha prometido “devolver la
grandeza a Estados Unidos” con dos grandes ideas: reimpulsar la economía y
fortalecer la seguridad nacional.

En un discurso el 22 de octubre, expuso una lista de
propuestas que incluye trabajar para “comenzar a expulsar del país a los
más de dos millones de inmigrantes ilegales criminales y cancelar visas de
países que no los acepten de nuevo”.

Además, pretende cumplir su palabra de construir un muro con
México e imponer un mínimo de dos años de prisión para cualquier migrante
indocumentado que intente volver a cruzar a Estados Unidos.

Bajo la promesa de “cancelar cada una de las órdenes
ejecutivas” dictadas por Obama y colocará a millones de inmigrantes que
han vivido toda su vida en Estados Unidos en la incertidumbre de ser
deportados.

Por otro lado, suspendería la inmigración de regiones
“propensas al terrorismo” y llevaría a cabo una “examinación
extrema” de quienes busquen entrar al país.

Desde el primer día, Trump ha prometido renegociar el
Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) y salir de la Asociación
Transpacífica (TPP).

Planea levantar restricciones a la explotación de
combustibles fósiles, relanzar el oleoducto Keystone XL detenido por Obama y
suspender el pago de miles de millones de dólares a los programas de la ONU
contra el cambio climático.

“Nuestra campaña representa el tipo de cambio que solo
llega una vez en la vida”, dijo.

Corte Suprema

Otra gran decisión espera al nuevo presidente: la nominación
de un magistrado de la Corte Suprema, en paridad 4-4 entre conservadores y progresistas.

El Senado debe aprobarlo, y si los demócratas retoman la
mayoría en esa cámara, la situación podría avanzar rápidamente en favor del
escogido por Clinton.

Trump aseguró en cambio nombrar a jueces conservadores para
proteger el derecho a poseer armas y oponerse al aborto. Y plantea avanzar
rápidamente en anular la reforma sanitaria de Obama.

También espera promover inversiones por un billón de dólares
en infraestructura en la próxima década, a través de fuentes privadas y mixtas,
estimuladas por cortes impositivos.

Siria y Rusia

Los dolores de cabeza en política exterior se apilarán en el
escritorio del sucesor de Obama, pero ninguno tan grande como la guerra en
Siria.

Es “inevitable” revisar la estrategia
estadounidense en Siria, según Jeffrey Rathke, del Center for Strategic and
International Studies en Washington.

Rathke, un experto en Europa, también señaló que será
“necesario” reexaminar la política hacia el Viejo Continente y Rusia
para reforzar los lazos con la Unión Europea y la OTAN.

En su discurso del 22 de octubre, Trump no ofreció detalles
sobre política exterior, aunque al presentar en abril su lema “Primero
Estados Unidos” rompió con medio siglo de doctrina estadounidense al
insinuar que abandonará a países aliados que no cooperen con los costos de
seguridad.