Alto al fuego en Colombia traía consigo crecimiento e inversión

Era alentador: si el “Sí” ganaba en el plebiscito por la paz en Colombia, habría crecimiento adicional del PIB, más inversiones, préstamos y ayuda internacional. Pero triunfó el “No” y quedó todo en el aire.

“Obviamente esperarán a que se haya concluido la negociación y que la paz sea una realidad”, afirmó desde Washington el ministro colombiano de Hacienda, Mauricio Cárdenas, al referirse a la ayuda internacional.

La semana pasada, Cárdenas participó en las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, cuyos representantes asistieron a Cartagena de Indias a la solemne firma del acuerdo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y ratificaron su voluntad de colaborar financieramente en su implementación.

Pero el inesperado rechazo de los colombianos al pacto en el plebiscito y la vuelta a las negociaciones en La Habana para revisar lo negociado sembraron la incertidumbre sobre el acuerdo, del cual depende en buena medida el futuro económico del país.

La posibilidad de éxito cobró más fuerza con el sorpresivo Nobel de la Paz otorgado el viernes al presidente Juan Manuel Santos.

Golpeado por la prolongada caída del crudo, una rebaja en la previsión de crecimiento del 3 al 2.5 por ciento para 2016 y un creciente déficit fiscal, el gobierno de la cuarta economía de América Latina necesitaba el aval de los colombianos en las urnas para terminar con esta multimillonaria guerra de más de cinco décadas con la principal guerrilla del país.

Y poder así encarar el posconflicto, un costosísimo proceso que el Senado valoró en unos 31,400 millones de dólares -más de la tercera parte del presupuesto para 2017- en varios conceptos, entre ellos reparación de víctimas y construcción de infraestructuras en zonas rurales antes controladas por la guerrilla.

 “Una incertidumbre muy grande” 

Para ello, el gobierno lleva meses gestionando fondos de cooperación, inversiones y préstamos a bajo interés con la comunidad internacional aprovechando que la década de bonanza de las materias primas y la paulatina pacificación del país en estos casi cuatro años de negociaciones en La Habana mejoraron su imagen de solvencia.

El Banco Mundial anunció en enero que otorgará 1,400 millones de dólares para los esfuerzos de reparación tras la paz con las FARC.

Por su parte, la Unión Europea anunció que apoyaría al país con un paquete de 575 millones de euros entre préstamos y subvenciones, y Estados Unidos prevé aportar 400 millones de dólares para el plan “Paz Colombia” destinado al ciclo posconflicto.

“Hay una incertidumbre muy grande. Todo eso va a quedar congelado hasta que se vaya aclarando el panorama. Todo dependerá de qué estén dispuestos a ceder las tres partes, el gobierno, las FARC y los delegados del ‘No'” que triunfaron en las urnas, explica el economista César Ferrari, profesor de la Universidad Javeriana.

Según el gobierno, el postconflicto representaría un crecimiento adicional anual de entre 1.1 a 1.9 por ciento del PIB, por la mejora de la seguridad y la llegada de inversionistas sobre todo en los sectores turístico, minero y agropecuario.

Pero el director para América Latina del FMI, Alejandro Werner, cuya institución aprobó en junio una línea de crédito de libre disponibilidad para Colombia de 11,500 millones de dólares, recalcó que esos efectos positivos “no se van a materializar” hasta que termine el conflicto.

Presión de las calificadoras 

El impacto inmediato del rechazo al acuerdo en la bolsa y en el ya devaluado peso colombiano fue muy moderado. Al día siguiente, ambos cerraron con leves bajas, y pronto se recuperaron.

Pero analistas aseguran que el impacto puede ser mayor a medio y largo plazo si la incertidumbre política se prolonga y eso complica la aprobación de un polémico proyecto de reforma tributaria que el gobierno presentará en los próximos días en el Congreso, donde tiene la oposición del líder del “No”, el expresidente Álvaro Uribe.

La reforma, de la que se conocen pocos detalles, prevé un alza del IVA.