EL ESTADO DE SAN LUIS POTOSÍ sabe bien lo que implica encarar un reto. Así ocurrió cuando, en medio de la inestabilidad social provocada por la llamada Guerra de Reforma y la Intervención Francesa, arropó en dos ocasiones al gobierno de Benito Juárez para convertirse, de manera provisional, en la capital de México. No fue la única ocasión: entre 1924 y 1925 fue una de las primeras entidades del país en organizar unas elecciones donde las mujeres pudieran ejercer su derecho al voto.
En el presente, un desafío distinto y de otras proporciones aparece en el horizonte potosino bajo promesas de desarrollo económico vinculadas a la llegada de dos de las principales armadoras de autos del mundo, Ford y BMW, las cuales habrán de sumarse a la de General Motors.
“San Luis Potosí [tiene] dos retos”, asegura Gustavo Puente Orozco, secretario de Desarrollo Económico de la entidad. “El primero es soportar lo que está sucediendo en la zona metropolitana, que son de ocho a once municipios que se van a ver afectados [por este desarrollo económico]. Y por soportarlo me refiero a viabilidad, infraestructura y empleabilidad… Y el segundo es poder llevar esta inversión y desarrollo económico al interior del estado, no solo a la zona metropolitana”.
Puente Orozco utiliza la palabra “reto” porque San Luis Potosí es un estado en el que el 52.6 por ciento de su población se halla en situación de pobreza, esto de acuerdo con los últimos datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). En una conversación con diferentes medios en la que estuvo presente Newsweek en Español, el funcionario destaca el hecho de que el estado registrara una inversión extranjera directa de más 1600 millones de dólares, ubicándose en el sexto lugar nacional.
Tal inversión y los contratos establecidos auguran, dentro de los próximos cinco años, una inversión de 3000 millones de dólares, monto que el gobierno tiene concertado con las empresas junto a unos 15 700 empleos en el área de manufactura, que sumados a los previstos en la industria del comercio y servicios, ascenderían a más de 20 000 puestos de trabajo.
Puente Orozco se muestra optimista no solo del futuro de la entidad, sino también de la región Centro-Bajío, que hacia el año 2020 podría situarse en el undécimo sitio a escala internacional en cuanto a la producción de automóviles ligeros. “Entre el 15 y el 16 por ciento de todos los vehículos del país se van a fabricar en San Luis Potosí en el 2020”, pronostica.
INFRAESTRUCTURA Y MANO DE OBRA
La llegada de Ford Motor Company a finales de 2018 y de la alemana BMW a principios de 2019 supone una época de bonanza que se contrapone a una serie de situaciones y circunstancias (movilidad, vivienda y falta de mano de obra especializada) que desde hoy comienzan a ocupar la mente de los habitantes del estado.
Por lo pronto, el gobierno planea la construcción de un metrobús, avenidas alternas, puentes viales, una ciudad satélite que habrá de albergar más de 30 000 viviendas, además de confiar en el auge de la industria hotelera, en cuyo crecimiento InterContinental Hotels Group (IHG) ha sido determinante.
“Consideramos que en los próximos cinco años habrá un crecimiento tremendo en el desarrollo industrial, pero [este] tiene que venir de la mano de lo que es vivienda, comercio, restaurantes, hoteles y movilidad”, plantea Felix Bocard, director general del Parque Industrial Millenium.
Bocard confía en que tal crecimiento habrá de concretarse, si bien admite que para ello deben de estar preparados tanto el sector privado como el público. En ese mismo sentido, Gustavo Puente Orozco reconoce que la falta de mano de obra especializada supone un reto mayúsculo para el cual no estaban preparados. “Esto se viene más rápido de lo que pensamos”, dice.
Alicia Cabello, vicepresidenta de la Cámara de Comercio local, explica que la escasez de mano de obra en el estado tiene lugar porque la gente carece de las habilidades necesarias. Para ello, los organismos empresariales de la entidad están trabajando en un centro de capacitación virtual amén de implementar la educación dual, proyectos en los que reciben apoyo del gobierno de Alemania, para “involucrar a la gente y que tenga un empleo”, cuenta Cabello.
“Tenemos una Universidad Tecnológica y habrá una nueva en la zona de desarrollo económico. Tenemos tres universidades en ampliación y una politécnica…”, asegura Puente Orozco. Y abunda: “Estamos buscando un esquema en educación de preparatoria abierta que no tenga que modificar mucho la ley para que, en tres años, los chavos puedan salir con su prepa, pero también con un título de técnico superior universitario. Tendremos unos 7000 u 8000 empleos cada año listos para incorporarse a la industria manufacturera”.
San Luis Potosí cuenta una población de 1 205 159 personas en edad laboral, de las cuales 1 176 843 tienen trabajo y 28 243 no, lo cual coloca al estado con una tasa de desocupación del 2.3 por ciento, una de las más bajas del país. Pese a ello, la entidad promedia un ingreso de 5000 pesos mensuales entre la población ocupada, por debajo de los 5533 pesos de la media nacional, esto de acuerdo con datos del gobierno federal reportados en septiembre de este año.
Cifras de la Subsecretaría de Empleo y Productividad laboral de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social muestran cómo el grueso de la actividad económica de San Luis se centra en las actividades agropecuarias (19 por ciento) y en la industria manufacturera (17 por ciento). Con la mirada de los potosinos puesta en la industria automotriz, es muy probable que estas cifras cambien.
“Estamos apostando a las empresas automotrices que generan fuentes de empleo mucho mayores, que están mejor calificadas y mejor pagadas. Vamos a apostar por ahí porque queremos hacer crecer la economía del estado, que es el punto principal”, afirma Cabello al tiempo que no descarta el arribo de otras empresas en los sectores turismo y de servicios.
LA BONANZA SE EXTIENDE
La bonanza que se aproxima ha provocado el optimismo de otras industrias, las cuales ya empiezan a pensar en lo prometedor que será el futuro. Tal es el caso de la compañía mezcalera Peñasco, que con una producción inicial de 500 litros al mes, ha retomado la elaboración artesanal de este destilado con la idea de “llegar hasta donde se pueda”.
“San Luis Potosí está abriendo espacios sumamente importantes para el crecimiento económico, al grado de que nosotros como mezcalera no pensábamos en que tendríamos, por ejemplo, tanta afluencia”, dice Ramón Parra Guillu, uno de los socios de la destilería. “Somos un estado sumamente rico en recursos naturales y culturales, y es ahí donde convergen el mezcal y estas nuevas inversiones”.
Parra Guillu abunda en que la idea de retomar la producción artesanal se dio al encontrar en la Hacienda de Peñasco “los vestigios necesarios para producir mezcal, una historia, un entorno”. El empresario recuerda que al ver todo derrumbado y lleno de tierra halló en la creación de bebidas un motivo de vida, y en la oportunidad que brindaron los dueños de la hacienda (la familia Garza Alcalde), la visión para restaurar la producción de esta bebida, por lo que no tardó mucho en buscar a un maestro mezcalero para dar inicio a la empresa.
Conoció entonces a Patricio Hernández Sarazu, un hombre de 68 años que, pese a su andar lerdo, posee la experiencia para transformar el agave salmiana que se compra a los ejidatarios de la región en una bebida con características propias.
Don Patricio es franco en torno a lo que para él implica el negocio del mezcal. No habla sobre bonanzas automotrices, ni inversiones concertadas o previsiones de empleos, mucho menos de mano de obra especializada, aunque su persona es una de las pocas capacitadas para la elaboración de este producto. Lo suyo es mucho más simple: la elaboración artesanal de un producto que para él “es sagrado” porque le da de comer.