“Huracanes serán peores si el planeta sigue calentándose”

Las grandes tormentas como el huracán Matthew, que ha devastado Haití y que ahora se dirige hacia Estados Unidos, aumentarán su peligrosidad conforme el mundo se calienta y los niveles del mar aumentan, advirtieron varios científicos.

Se espera que la tormenta de categoría 4, que ha sido el huracán más fuerte que haya golpeado a Haití en los últimos 50 años, aumente su intensidad y se dirija este fin de semana hacia el norte, a la costa este de Florida y la costa suroriental de Estados Unidos. El fenómeno meteorológico se produce después del huracán Hermine, ocurrido en septiembre y que fue el primer huracán en llegar hasta Florida en casi 11 años.

Aunque la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica mantiene su pronóstico de que habrá una temporada de huracanes “cercana a lo normal” en el Atlántico, varios científicos han señalado al huracán Matthew como una especie de fuerte azote que se volverá cada vez más común debido al cambio climático.

Anteriormente, había mucha más certeza entre los climatólogos con respecto al incremento de la temperatura que a la tendencia de los huracanes; sin embargo, varios funcionarios gubernamentales actualmente con suficiente certeza que ha habido “un incremento importante” en la actividad de los huracanes en el Atlántico desde la década de 1980, y que sus niveles de destrucción habrán de aumentar aún más conforme el mundo se calienta.

“Esperamos ver más sucesos de alta intensidad, de categorías 4 y 5, que constituyen apenas 13 por ciento del total de huracanes, pero producen una cantidad de daños desproporcionada” afirma Kerry Emanuel, climatólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts. “La teoría es sólida y existen indicadores de que ya hemos comenzado a ver esto en la naturaleza”.

Los huracanes obtienen su energía del océano, que actualmente actúa como una esponja, atrayendo el calor adicional que se acumula en la atmósfera debido a las actividades humanas. Por esta razón, el calentamiento global está sobrecargando la velocidad de los vientos huracanados, generando una mayor cantidad de humedad que añade grandes cantidades de lluvia extra en las áreas afectadas. Se espera que en algunas partes de Haití se produzca hasta 1 metro de lluvias como consecuencia del huracán Matthew.

En algunos estudios se ha encontrado que, aunque el número de huracanes podría disminuir ligeramente en el futuro, los fenómenos más destructivos en realidad habrán de aumentar.

“Habrá matices en la frecuencia de los huracanes: es probable que los más intensos aumenten, mientras que no resulta claro qué es lo que harán los débiles o moderadas”, señala James Done, científico del proyecto y miembro Willis del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos.

“El mensaje es que de los huracanes que ocurrirán en el futuro, los principales serán más fuertes. La frecuencia de los huracanes de categoría 4 o 5 podría duplicarse en las próximas décadas”.

Sin embargo, aunque la velocidad de los vientos podría aumentar marcadamente, por sí misma no será la causa principal de muertes. El nivel del mar aumenta al ritmo más rápido de los últimos 2,800 años, y el agua se acumula de manera desproporcionada en la costa este de Estados Unidos. El aumento en el número de tormentas e inundaciones provocadas por huracanes se verá aumentado por este aumento en el nivel del mar, planteando una creciente amenaza a la vida en general.

“El crecimiento de las tormentas e inundaciones es un gran asesino, por lo que constituyen una gran preocupación”, señala Emanuel “Si el huracán Sandy hubiera ocurrido 100 años antes, quizás no habría inundado la parte baja de Manhattan debido a que el nivel del mar era unos 30 centímetros más bajo en 1912.

“Podemos esperar otro aumento de casi un metro en el nivel del mar para fines del presente siglo, por lo que también podemos esperar un aumento constante en los daños producidos por los mismos. Las personas que se mudan a las costas realmente deben ser conscientes del cambio climático”.

Esta nota apareció originalmente en The Guardian y se reproduce aquí como parte de la colaboración de la sección del clima.
Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek