Se llama Ganesh Rakh y aporta su “granito de arena”
para mejorar la situación de las niñas en un país donde existe una preferencia
tradicional por los niños. Dice que el
mayor desafío para un médico es comunicar que un paciente ha muerto a sus
familiares, “para mí, era igualmente difícil decirles que habían tenido una
hija”.
Rakh abrió una pequeña clínica en Pune, en 2007, y
dice que cada vez que una mujer embarazada llegaba a dar a luz, todos los
parientes la acompañaban con la esperanza de que el bebé fuera varón. “Las
familias celebran y reparten dulces si nace un niño, pero si nace una niña, se
van del hospital, la madre llora y pide un descuento. Se sienten muy
decepcionados”.
“Muchas parejas me decían que habían seguido
tratamientos para asegurar el nacimiento de un varón. Me sorprendía, ya que no
estaba al tanto de algún tratamiento de ese tipo. Hablaban de consultar con un
monje o de poner ciertas medicinas en las fosas nasales de la madre para asegurar
que dé a luz a un niño”, comenta incrédulo el médico a la BBC.
Las cifras del censo de 2011 fueron una revelación
para Rakh, que adora a su hija de nueve años de edad, su única hija: en 1961
había 976 niñas por cada mil varones menores de siete años, en 2011 la cifra se
redujo a 914. Los defensores de las niñas temieron que se hubiera
abortado a millones de ellas y compararon el feticidio femenino con el
genocidio.
El
entonces primer ministro, Manmohan Singh, lo describió como una “vergüenza
nacional” y llamó a una “cruzada” para poner remedio a la situación. El 3 de enero
de 2012, Rakh comenzó su propia lucha al lanzar Mulgi Vachva Abhiyan (Campaña para salvar a las
niñas).
“Empecé con algo pequeño, no me esperé que fuera
recibido así; a veces las cosas pequeñas impactan las mentes de gran manera”, recuerda
satisfecho Ganesh Rakh. En estos cuatro años –desde que lanzó su campaña– han
nacido 464 niñas en su establecimiento y no ha cobrado nada a los padres.
Rakh además se ha puesto en contacto con los médicos
de todo el país, pidiéndoles atender al menos un parto gratis y, cuenta, muchos
lo han prometido. También ha organizado marchas por las calles de Pune para
convencer a la gente de que una hija es tan valiosa como un hijo.
“Quiero cambiar la actitud de las personas, de los
médicos; el día que la gente comience a
celebrar el nacimiento de una hija, comenzaré a cobrar mis honorarios de nuevo”.
Ojalá y las finanzas le alcancen.