En pro de la limpieza del mar

Elvira Jiménez, responsable de océanos de Greenpeace,
señalaba a finales del verano que unas 8 millones de toneladas de plástico
entran en los océanos cada año, y ya sea en forma de microesferas o de envases
de plástico, la ciencia demuestra que se están incorporando a la cadena trófica
–la interrelación que establecen los seres vivos que se alimentan unos de
otros, en cierto orden–: “Son un bomba de tiempo tóxica”, apuntaba sin
cortapisas.

La ONU estima que cada milla cuadrada de océano
contiene un promedio de 46 mil pedazos de plástico flotantes. En el medio
marino los procesos de degradación son más lentos que en la tierra, con lo que
se agrava el impacto ambiental por el tiempo que duran ahí, sin descomponerse.

Se desconoce la cantidad exacta de plásticos que hay
en los mares; los números, de cualquier manera, hablan de un escenario
horrible: unos cinco billones (cinco millones de millones) de trozos de
plástico, con un peso aproximado a 270 mil toneladas, sin incluir los trozos
que hay en el fondo marino o en las playas, que pueden tardar en degradarse
entre seis meses y varios cientos de años.

Ecoembes –sociedad anónima sin fines de lucro, constituida
por un grupo de empresas en pro del reciclado y la gestión adecuada de
residuos–y la Fundación Ecoalf –parte de una compañía de moda “realmente”
sostenible–, ambas españolas, unen sus fuerzas para limpiar de residuos el mar
Mediterráneo a través de un proyecto innovador a nivel mundial que se llama Upcycling the Oceans.

El objetivo de la iniciativa es recoger la basura de
los fondos marinos, y transformar los desechos plásticos en hilo de primera
calidad que permita crear tejidos. Se muestran entusiasmados porque se “matan
dos pájaros de un tiro”: se limpian los mares y se produce nueva materia prima
para la fabricación de prendas y complementos.

El proyecto se inició en septiembre de 2015 con la
Fundación Ecoalf, en la actualidad cuenta con la colaboración de los barcos
pesqueros de arrastre que recogen y retiran de la pesca los desechos marinos, y
los depositan en contenedores dispuestos para ello. Los envases de plástico PET
se separan y se convierten en partículas con las que se puede fabricar hilos y
diversos tipos de tejido. El resto de residuos se envían a los canales
convencionales de reciclaje para su recuperación.

La idea es impulsar el proyecto Upcycling the Oceans por el resto de regiones del mar Mediterráneo
para fomentar la recuperación de otros desechos. No se trata de recoger sólo las
botellas fabricadas con PET, la idea es sacar todo lo que se encuentren y
transformarlo insumos útiles para otros sectores.

En un año se han recuperado 59 toneladas de residuos,
con las que se ha elaborado la primera colección de tejidos sin necesidad de
recurrir a recursos naturales.