La terapia suele ser el último intento desesperado por
rescatar un matrimonio, muchas parejas acuden a ella en busca de la salvación.
Varios terapeutas matrimoniales coinciden en los motivos importantes de las
mujeres que no encuentran otro camino que el divorcio, como no sentirse
valoradas, discutir siempre lo mismo, no tener satisfacción sexual, por
mencionar unos pocos.
Christiane Wilke, terapeuta matrimonial de
Pensilvania. Estados Unidos, anota como “el ingrediente clave para un
matrimonio sano es la comunicación”. Y agrega que para que funcione, ambas
partes tienen que estar presentes.
Kristin Davin, psicóloga residente en Nueva York,
subraya que muchas personas revisan todo lo que hacen por la familia, su día a
día, y se preguntan dónde ha estado su pareja todo ese tiempo. “Hay muchas
mujeres que sienten que llevan todo el peso de la relación, que hacen la mayor
parte del esfuerzo emocional y que tienen que buscar con frecuencia cosas
nuevas para mantener la relación viva”. Al final lo que se preguntan es “para
qué tomarse tanta molestia”.
Otra situación típica es que los matrimonios acaban
siempre discutiendo sobre lo mismo; es decir, las necesidades no se satisfacen
en repetidas ocasiones, y aumenta el resentimiento mutuo, señala por su parte
Olga Bloch, terapeuta matrimonial y familiar de Maryland.
Nadie pone en duda de que el sexo es un buen barómetro
para medir la salud de una relación. Cuando se quejan de su vida sexual, por lo
regular hay más problemas fuera del dormitorio, interviene Davin. “La intimidad
puede convertirse fácilmente en un problema que cree divisiones en el
matrimonio”.
Wilke aborda otro asunto, el de las mujeres que
después de un tiempo de casadas dicen ya no sentirse unidas emocionalmente a su
pareja. “Es la razón número uno por la que ellas deciden acabar con su matrimonio;
este problema en particular hace que una mujer infeliz sea mucho más vulnerable
a tener un romance por fuera,
a buscar esa conexión en otros sitios”.
Es inevitable que las dos partes maduren
individualmente en el transcurso de la relación, pero se convierte en un
problema cuando cada uno va por su lado, creciendo, y una de las partes se resiste a reconectar,
apunta la psicóloga de Texas Anne Crowley. “A menudo, es la mujer quien anima a
su pareja a ir a terapia para acortar distancias: ella no quiere seguir
repitiendo las mismas conductas y él quiere que las cosas sigan como están”.
A pesar del amor, el compromiso y los esfuerzos por
mantener vivo el matrimonio, la gente llega a un punto de no retorno y decide
separarse: uno toma la iniciativa, el otro se aguanta y acepta, o a veces pelea
y se resiste.