Todos los días, cientos de millones de mujeres y niñas de todo el mundo son objeto de abusos, mutilaciones y asesinatos. Muchas veces, esas atrocidades se comenten en nombre de la religión o la tradición, y las mujeres son silenciadas por las culturas en que nacen.
Paula Kweskin, cineasta y abogada defensora de los derechos humanos, de origen israelí-estadounidense, está decidida a sacar de las sombras esas historias de lucha, violencia por honor, mutilación de genitales femeninos (MGF), matrimonio infantil, y censura.
En 2015, la Universidad George Washington, en Washington, D.C. patrocinó el primerísimo Festival Cinematográfico Mujeres Censuradas, donde se proyectaron películas como Honor Diaries, India’s Daughter, Persepolis, y cortos poderosos grabados en Medio Oriente. Los ponentes e invitados incluyeron a prominentes activistas anti-MGF, funcionarios gubernamentales, académicos, líderes estudiantiles, y cineastas de todo el mundo.
Y ahora, Kweskin tiene proyectado el segundo festival, a celebrarse en Berlín, Alemania. Esa edición presentará una serie de historias que conjuntan a hombres y mujeres de todo el mundo, quienes recurren al cine para asegurar que se escuchen las voces silenciadas.
Kweskin utilizó FilmFreeway, un sitio Web que conecta a cineastas y guionistas con festivales de cine y competencias de guionistas, para promover el Festival Cinematográfico Mujeres Censuradas. Y en poco tiempo recibió más de 60 propuestas.
“Productores de Afganistán, India, Egipto, Camerún, Reino Unido –por mencionar algunos- nos han enviado sus películas, y cada una ha sido tan emotiva como la precedente”, dijo Kweskin a Newsweek.
“Comprendí la importancia de lo que estábamos haciendo cuando recibí el correo electrónico de unos cineastas de Irán. Les preocupaba no poder presentar su propuesta, ya que Irán les impide pagar cuotas de festivales”, explica Kweskin. “Por supuesto, eliminamos la cuota de inmediato y les permitimos enviar la solicitud; sin embargo, su situación realmente puso de relieve el tipo de censura que los cineastas enfrentan cotidianamente”.
“El hecho de que estos cineastas probablemente formen parte de la trama de una cultura abusiva y no obstante, usen una cámara para defenderse… es muy inspirador”.
El año pasado, una de las inscripciones más controvertidas fue India’s Daughter, de la directora Leslee Udwin, un documental basado en Jyoti Singh, estudiante de fisioterapia de 23 años, quien fue violada y asesinada por una pandilla de Delhi en 2012. La película rinde homenaje a la corta vida de Jyoti, al tiempo que documenta de la brutalidad de la violación grupal y el asesinato, y examina la mentalidad de los culpables. La cinta incluye entrevistas con los agresores y, lo más importante, trata de desentrañar una sociedad patriarcal y una cultura que no solo siembra, sino que promueve la violencia contra las mujeres.
La película iba a transmitirse en canales de televisión de todo el mundo el 8 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer. Pero cuando se difundieron fragmentos de la película, incluida la entrevista con Mukesh Singh, uno de los cuatro hombres condenados por violación y asesinato, la policía india obtuvo una orden judicial prohibiendo que se proyectara el documental.
La BBC acató la orden y no divulgó la película en India. Sin embargo, la exhibió fuera del país el 4 de marzo; luego, fue subida a YouTube, y de allí se hizo viral cuando fue compartida en los medios sociales. El 5 de marzo, el gobierno indio instruyó a YouTube que bloqueara el video en India.
La película de la propia Kweskin,Honor Diaries, enfrentó un destino similar cuando recibió una respuesta negativa por parte del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas, el cual trató de impedir que la película de ser proyectara en Estados Unidos.Honor Diaries retrata a nueve defensoras de los derechos de la mujer con conexiones en sociedades de mayoría musulmana, quienes participan en un diálogo sobre la igualdad de género. Estas mujeres, testigos directos de las penurias ocultas que sufren las mujeres, son descritas en sus esfuerzos para lograr el cambio, en sus comunidades y fuera de ellas.
“Exhibieron Honor Diaries en la Cámara de los Comunes del Reino Unido, en Ginebra, en Nueva York, y en muchos otros lugares. Me sorprendí cuando, de pronto, cancelaron algunas proyecciones”, dijo Kweskin a Newsweek.
“Me sentí muy desanimada y decepcionada con la experiencia, porque la historia de la película se cuenta solo con voces femeninas. En esencia, solo son mujeres que hablan abierta y sinceramente sobre sus penalidades. El argumento para cancelar las proyecciones fue muy rebuscado”. La idea de curar el festival para reunir las voces silenciadas de mujeres de todo el mundo surgió de esta experiencia de censura.
Y ahora, en los últimos días de su campaña de crowdfunding y próximo a su meta de 40,000 dólares, el festival está a punto de ser mucho más grande en su segunda iteración: el editor alemán, Axel Springer y el diarioBild pretenden asociarse con Kweskin y su equipo para patrocinar el evento en Berlín, este diciembre. Kweskin espera que el festival crezca aún más el próximo año, y dice que su experiencia “me ha hecho comprender cuán importante es tener una plataforma para que las mujeres puedan expresarse”.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek