20 años de insolencia en caricaturas

Cada día es diferente en South Park
Studios. Los creadores cuentan que hay ocasiones en las que no saben cómo
avisarle a Comedy Central que no tienen listo el programa. Les sucede a menudo

Desde su debut en 1997, Trey Parker y Matt Stone han producido más de
250 episodios de South Park. Se trata de un grupo de estudiantes
de cuarto de primaria, con un vocabulario muy grosero, que vive en una ciudad
de Colorado y que, invariablemente, se ve envuelta en las crisis sociales que
Estados Unidos enfrenta.

Lo que comenzó como una serie acerca
de alienígenas que instalan un satélite en el trasero de un niño ha
evolucionado –si se vale aplicar el término en una serie así–, hasta
convertirse en entregas con un estilo crudo y sin remordimientos, que abordan el
debate en torno a los baños transgénero, la discriminación racial, o el sexo y
la violencia en Game of Thrones.

Si bien la tecnología de la
animación ha mejorado y el número de empleados ha crecido, la serie aún es,
básicamente, la obra de Parker, de 46 años, y Stone, de 45, quienes agonizan en
cada entrega.

Los primeros episodios de South
Park reflejaban el anhelo juvenil de Parker y Stone por ver qué tanto
podían salirse con la suya en televisión, el trabajo más reciente sugiere que
ambos han pulido su habilidad para canalizar hacia la comedia la creciente
exasperación que les inspira el mundo polarizado.

Vernon Chatman, un escritor que ha
trabajado en South Park durante más de 15 años, dice que Stone y Parker
han tenido éxito al aceptar los papeles en “su relación de hemisferio izquierdo
y hemisferio derecho: Matt tiene una mente aguda y analítica, concentrada e
implacable; Trey tiene ese aspecto emocional, de ensueño”.

En una entrevista, Parker contó cómo
él y Stone decidieron abandonar su ritual de pretemporada, en el que
organizaban un retiro de escritores para beber, divertirse y pensar en ideas. Se
dieron cuenta que en dos meses, en plena producción de la serie, pensarían que
aquello que les sonó gracioso, no lo era en realidad.

Doug Herzog, presidente de Viacom
Music and Entertainment Group, la cadena propietaria del canal Comedy Central,
ha trabajado con Parker y Stone desde el inicio de la serie, dice que les tiene
una “confianza absoluta, eterna y al mil por ciento”.

Parker y Stone piensan que sin
importar lo serio que parezca el tema, “verlo con sentido del humor no sólo es más
saludable para uno, sino que hace que pienses las cosas de manera más clara…
ser capaces de burlarnos de cualquier aspecto, en vez de solo decir: Trump es
malvado y Clinton es buena”, señala Parker. “Siempre hay espacio para
criticarlos a ambos”, concluyen, a punto de soltar una carcajada.