El pequeño Tserin, de tres años se salió de
casa para jugar con sus perros, pero ya no regresó; su abuela lo estaba
cuidando pero no supo hacia dónde se fue.
La región de Tuva, en donde vive su familia
está en la frontera con Mongolia, al sur de Sibera, así que, a pesar de que es
verano, las tempraturas alcanzan hasta 5 grados bajo cero, además de que esa
zona está infestada de lobos y osos.
Cholban Kara-ool, el presidente de la
república siberiana de Tuva, explicó que el niño fue hallado tras haber
respondido a los llamados de su tío, que rastreaba la zona con los rescatistas.
El niño “explicó que se había comido
todo el chocolate que tenía en el bolsillo y que así se relajó. Luego encontró
un lugar seco, bajo un árbol, y ahí durmió”.
“Los doctores dicen que se está
recuperando y que su estado es satisfactorio” declaró a la AFP Dolaana Salchak, una portavoz de las
autoridades regionales. “Come, y a pesar del frío, no se enfermó”
añadió.
El caso más reciente de un niño perdido que
apareció sano y salvo, sucedió en Japón el pasado junio. Tras ser bajado del
coche por sus papás, el pequeño Yamato Tanooka fue encontrado tras sobrevivir
seis días en el bosque.