Los millennials son indiferentes con Clinton, se inclinan por el libertario

Cierta cantidad de encuestas nuevas muestran que a Gary Johnson, el candidato del Partido Libertario, le va muy bien con los mileniales y la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton no tiene muy buenos resultados con el mismo grupo demográfico que ayudó a que el presidente Obama construyera coaliciones triunfadoras en 2008 y 2012.

Una encuesta de New York Times/CBS publicada el 16 de septiembre muestra que 26 por ciento de los votantes menores de 29 años apoyan a Johnson y otro 10 por ciento apoya a la candidata presidencial verde Jill Stein. De forma similar, una encuesta de Quinnipiac muestra a Johnson en 29 por ciento entre los votantes jóvenes, y a Stein en 15 por ciento. En esa encuesta, Clinton apenas derrota a Johnson entre los votantes jóvenes, recibiendo 31 por ciento.

El candidato presidencial republicano Donald Trump está en 26 por ciento entre ese grupo demográfico en la encuesta. Aún más, una encuesta de Global Strategy Group a mileniales en 11 estados indecisos halló que 73 por ciento de los mileniales dijo que Trump era racista, y sólo 38 por ciento apoyó a Clinton en un encuentro entre los cuatro candidatos.

No sorprende que los resultados hayan provocado que se retuerzan las manos los viejos liberales quienes sienten que el voto de los mileniales les pertenece. Clara Jeffrey, editora en jefe deMother Jones, tuiteó que ella “nunca [había] odiado más a los mileniales” en respuesta a la encuesta de NYT/CBS, lo cual le aseguró respuestas originales de los mileniales.

Mientras tanto, Ross Douthat, columnista del New York Times, bromeó que parecía “como si el ‘liberaltarianismo’ fuera algo real” y que Donald Trump estaba “muy complacido” con ello.

Aun cuando los republicanos tienen unos cuantos políticos que se podrían llamar “liberaltarianos” (dos ex gobernadores republicanos que podrían ser llamados así están en la planilla del partido Libertario, después de todo), Trump no lo es. En una competencia reñida, esos votos podrían ser cruciales, y Trump no tiene algo que ofrecerles. No es algo por lo cual estar complacido.

Lo mismo va para los demócratas, cuya candidata no tiene algo que ofrecer a un grupo demográfico que se ha vuelto cada vez más amigable con los libertarios.

Una encuesta de Reason-Rupe a mileniales en 2014 halló que 66 por ciento de ellos cree que el gobierno era derrochador e ineficiente incluso cuando muchos de ellos dijeron que planeaban votar por los demócratas en ese año y en 2016.

No sorprende la caída en el apoyo a los demócratas, dado que la retórica sobre el gobierno que despliegan los demócratas no empata con la realidad en el terreno. Esa realidad estaba destinada a alcanzar a los mileniales quienes, incluso cuando son fans del gobierno, le dan a la autoridad una mirada desaprobatoria.

Muchas de las respuestas a los tuits de Jeffrey la motivaron a sarcásticamente seguir alejando a los mileniales si ella quería que Clinton ganase.

La narrativa de la generación vieja de liberales es que Donald Trump es tan malo, que los votantes tienen que taparse la nariz y votar por Clinton. La mera opción de votar por un tercer partido es desdeñada en línea, principalmente por liberales dentro de la corriente principal quienes representan cada vez más el mal diseño de políticas que ha llevado a una deuda de dimensiones gigantescas y a un verdadero estado policiaco en EE UU y la actitud bélica de EE UU en el extranjero.

Donald Trump no “asusta” a los mileniales tanto como el desastre que los viejos votantes han hecho en el país. El cortejo de Clinton a los neoconservadores y personalidades como Henry Kissinger sólo sirve para alejar más a los mileniales.

La negativa de Johnson a participar en juegos de política, como forzarse a responder una pregunta sobre Alepo sin saber a qué se refería, aun cuando lo hace un blanco fácil de las burlas de los medios de comunicación principales, posiblemente lo congracie con los mileniales quienes ven a Trump y Clinton como productos de un sistema político corrupto que la generación de sus padres ha glorificado.

La decisión de Clinton y el Presidente Obama de llamar a Trump un rompimiento con la tradición republicana en vez de la evolución inevitable del mismo, como partidistas más deshonestos podrían enunciarlo, también ha colocado a Johnson y el Partido Libertario en una mejor posición.

Los mileniales están acostumbrados a las empresas nacientes. Son los primeros en adoptar lo nuevo y sus comportamientos y decisiones están ayudando a sacar del negocio a viejos gigantes de la industria, desde Blockbuster hasta los taxis.

Las encuestas más recientes sugieren que tienen el potencial de perturbar la industria política en EE UU de la misma manera que han perturbado tantas otras. Todo ese sembrar miedo alrededor de Trump, los llamados de falsa equivalencia y los intentos de “influyentes” mileniales como Vox.com de presentar la campaña de Clinton como algo transformador que los mileniales deberían apoyar, no meterá a los mileniales en cintura de la manera que los partidos grandes fueron capaces de hacerlo antaño. Tampoco las falsas alarmas sobre los “aguafiestas” (revelación: los terceros partidos no son aguafiestas, los candidatos de mierda lo son).

La persistencia de los Republicanos Nunca con Trump (incluso si no optan por Johnson), combinada con la negativa de Obama y Clinton (al momento) de manchar los principios del gobierno limitado, la libertad y el constitucionalismo con el trumpismo a causa de la historia de los republicanos de plantear esos principios mientras que nunca actúan según los mismos, y la decisión del Partido Libertario de designar candidatos socialmente tolerantes y fiscalmente responsables (como muchos mileniales se describen a sí mismos) significa que los mileniales tienen la oportunidad de catapultar al Partido Libertario al estatus de partido importante, si no sólo a través de este ciclo electoral, casi seguramente en los ciclos por venir.

Tanto los mileniales como los libertarios deberían esperar que las calumnias y los ataques se vuelvan más vociferantes y despegados de la realidad conforme el viejo orden partidista de la corriente principal lenta pero seguramente llega a su fin.

Este artículo apareció primero en Reason.com

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek